lunes, marzo 4, 2024
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“La mujer africana es la madre de la humanidad”, Ayo Ayoola-Amale

De Ghana a Medellín viajó esta mujer trayendo los sonidos de la poesía africana para brindarnos su musicalidad y estética oral, con un mensaje de paz mundial

Zabier Hernández Buelvas

Nació en Ikoyi Lagos, Nigeria, el 21 de mayo de 1970. Es poeta, narradora, dramaturga, constructora de paz, activista por los derechos humanos, defensora de las mujeres y las niñas, educadora, performer del Spoken Word, profesora universitaria, tallerista de escritura creativa y abogada.

África, los años de la podredumbre acumulada

África, la tierra que parió a la humanidad
tierra de gente vestida con atavíos de oro,
tierra tan verde como las hojas de espinaca
que solían crecer en el patio de mi abuela,
no conocemos el tono marrón de las hojas podridas.

Y llegaron monstruosos dragones exhalando fuego,
reunidos alrededor de una cabeza que sobresale de la multitud,
ocuparon todos los umbrales aquí, todos tan pobres como ladrones.

***

¿Quién no ha sido asaltado?
¿Qué no ha sido robado o incautado?
¿Quién no ha sido alquilado?
¿Dónde no ha sido allanado?
¿Prestado, comprado? Quemado por el fuego…
¿De quién no ha sido manchada la cara con plátanos rastreros?

***

África, mi África, como águilas de alas entrelazadas
teníamos nuestras mentes sostenidas en silencio, polvorientas, agotadas
ellas sostenían todos los umbrales aquí
y luz del sol sobre nuestra cabeza se alzaba,
desde nuestras patrias estampamos nuestro pie, espina sobre arbusto.

Nuestras caras enrojecieron con un profundo tono rojo furia,
mientras marchábamos por cada comunidad escuchábamos el pedo
de la piedra de trueno del payaso,
luego hubo manchas de sangre en las paredes y el piso.

Nosotros, como las águilas intentamos volar, pero nos desplomamos al suelo.

***

Levantamos nuestros pies, gritamos, apretando con fuerza los puños
la lluvia caía sin cesar, el sol se vertía
no obstante, nos aferramos a la cerca, con fuego en nuestros corazones,
luchamos a través del bosque como mascaradas salvajes.

Ninguna luz llegó,
quietud, lápidas en voz temblorosa,
inmóviles, nos aferramos a la cerca del portón de la ciudad, las luces parpadean,
luchamos hacia nuestras tierras natales, vimos movimiento más allá de los árboles.

***

Entonces con el corazón latiendo en nuestra cabeza
recogimos las llaves del portón del pueblo con manos temblorosas
y garganta apretada.

Sonido de hierro rompiéndose,
amanecieron los años del autogobierno,
los años siguientes a unos crueles lunáticos
trajeron las nuevas costumbres como las viejas costumbres.

Ocuparon todos los umbrales aquí,
sostenían las cosas irrevocables
con el corazón completamente cerrado, veloz.

Una semilla que va creciendo

Al escucharla cantar este poema en el 33 Festival Internacional de Poesía de Medellín se siente la fuerza del origen, de la voz más antigua de la tierra, de la denuncia del dolor atravesado como continente y humanidad.

“Mi camino en la poesía tiene que ver con el cambio, creo en la naturaleza y en la escritura para un cambio, para cambiar la sociedad”, había afirmado hace 15 años en Medellín. Ayo Ayoola-Amale como Embajadora Universal para la Paz y del amor, como Musa de la Armonía Poética en África e integrante destacada del comité coordinador del Movimiento Poético Mundial, es una fundadora de procesos, impulsora de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Justicia, creadora de la Fundación de Poesía Esplendores del Amanecer, la cual aboga por un cambio social positivo en varios países.

Hablar con ella es una clase de África toda, es una celebración constante y apasionada de su literatura y su poesía, de su política y su economía, de su sociedad y su cultura, de las mujeres poetas y luchadoras, “cuya voz se celebra por su paz, la armonía, la humanidad, las innovaciones políticas, surrealistas y dinámicas en el lirismo y el sonido visceral”. Habla con profundo amor por su país de origen, Nigeria y también del país donde vive, Ghana.

A la reflexión que le hice sobre la poesía africana y su mayor visibilidad en el mundo literario y poético, responde animada: “Ghana es un país que vibra con la poesía. Para mí la poesía es fundamental. Los pueblos africanos al igual que los pueblos de América Latina están hoy en muchas luchas muy fuertes por defender su nación, su territorio, su cultura. Ghana es un país muy activo en la poesía y además tiene un movimiento que ha llevado poetas de diferentes partes del mundo, de diferentes regiones y nacionalidad y es parte de la vida diaria. El Movimiento Poético Mundial es como una semilla que se va implantando en los diferentes países y que va creciendo”.

En la inauguración del primer Congreso del Movimiento Poético Mundial, la poeta afirmó que “las mujeres en África son las madres de la humanidad”. Indagamos sobre la mujer de Nigeria, africana y su relación con la poesía. “La humanidad nació en África, en Kenia y en Ghana, la poesía ha ido creciendo y cada vez resurge más en movimientos literarios, movimientos poéticos, que ganan día a día terreno, en el escenario literario y poético”.

La poeta alistaba maletas para su viaje a Venezuela de donde partiría hacia el continente negro. Recordó, “estuve en el Festival Internacional de Poesía de Medellín primero en el 2015 y quedé muy impresionada, me encantó el contacto con la gente, es como un puente que permite ver y sentir no la diferencia que hay en otros, sino lo que nos une. Se siente una como en su casa. Puedo palpar que somos raíces, tronco y rama común de la humanidad. Latinoamérica no solo tiene sus raíces africanas, sino, que nos alimenta con su cultura y su poesía. Para la muestra es este Festival Internacional de Poesía de Medellín que es el más grande y el mejor del mundo”.

Mi paz entera se ha ido

Mi paz entera se ha ido
como un festín apagado, recién cumplido
el fuego en nuestras cabezas se lanza de lleno a la errancia
grita, jadea, golpea, retumba, tintinea.

Nos clavamos siempre con violencia en sucias letrinas desmembradas, rechinando.
Armas posadas sobre flores se vuelven cuido.

***

Derecho innegable a mutilar nuestras médulas espinales: “derechos del arma”, dicen,
el arma es agua, bebe armas, come armas
esculpidas para bombardear y desgarrarnos con su dedo bajo nuestros pantalones.

***

Mi paz entera se ha ido
a través de la miseria de las edades como fuego helado.

Un arma quema la dura arcilla no nacida,
armas acarician nuestros vientres hasta las cenizas,
en la noche silenciosa, la luna arma iras,
estos días inmaduros se apresuran al cementerio.

***

Cuando el trueno golpeó nuestras mentes y permaneció allí,
limpiamos nuestras palmas adoloridas en llamas.

Mi paz entera se ha ido
bailan nuestros dientes bajo una explosión de gas caliente,
nuestros antepasados yacen encorvados, sus corazones frágiles,
en cada viento las piedras de la muerte friegan días
tal como una vela se derrite.

***

Misiles salen resonando por el viento caliente,
mi paz entera se ha ido,
mientras jadeamos y gemimos en agonía por nuestro “innegable derecho a vivir”, decimos “tenemos una vida por delante”, careciendo de lengua
no de un derecho a disparar hacia abajo
mientras jadeamos y gemimos en agonía
nuestro “innegable derecho a explotar el aliento de la vida”.

***

Mi paz entera se ha ido
con misiles armados con ojos chispeantes,
anegando sangre sudorosa, anegando carne desgarrada, anegando días inmaduros.

Mi paz entera se ha ido.

Poemas traducidos por Arturo Fuentes y tomados de la página web del Festival de Internacional de Poesía de Medellín

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