La cumbre de los BRICS: Una foto que asusta

0
380
Presidentes de los cinco países BRICS

La estratégica decisión de los BRICS de constituir su propio Banco de Desarrollo es un serio reto a la hegemonía del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional y plantea un nuevo modelo de crédito financiero con soberanía nacional

Presidentes de los cinco países BRICS
Presidentes de los cinco países BRICS

Alberto Acevedo

La histórica decisión de los países integrantes del BRICS, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, de constituir su propio Banco de Desarrollo, respaldado a su vez por un Fondo de Contingencias de Reservas Internacionales, es la primera demostración de fuerza de los cinco países emergentes para competir por la hegemonía en sectores clave de la economía mundial y disputarse con el FMI y el Banco Mundial el mercado financiero en América Latina.

La esencia del nuevo ente de fomento, de suministrar créditos a sus socios, pero también a otros países en desarrollo, preferentemente los de América Latina, orientados de manera exclusiva al financiamiento de “proyectos de infraestructura y desarrollo sustentable”, sin condicionar la política social de los beneficiarios, como lo impone hoy la banca mundial, es una forma de democratizar el crédito internacional y al mismo tiempo fortalecer la soberanía de los pueblos.

En eso radica el gran desafío que acaban de asumir en la reunión de la ciudad de Fortaleza, en Brasil, los países integrantes de este nuevo polo de desarrollo económico y social. Es una decisión de trascendencia internacional que estremece los cimientos de la estructura financiera mundial, orientada toda a fortalecer los intereses de Washington. Por eso la foto de los mandatarios integrantes del bloque debe tener asustados a los magnates de la Casa Blanca y a los manejadores del crédito internacional, ante quienes se plantea un nuevo proyecto financiero contrahegemónico que se propone una “nueva arquitectura” financiera, de repercusiones globales.

Humanizando la economía

El proyecto se puede equiparar a un nuevo paradigma de ayuda financiera al desarrollo, a través de mecanismos más equitativos, con miras al desarrollo productivo, respetando criterios de justicia social y priorizando la humanización de la economía. Por eso, a diferencia de las exigencias del FMI y el BM, las nuevas líneas de crédito no estarán condicionadas a la privatización de las empresas de servicios públicos, al despido masivo de trabajadores, a la reducción de salarios o del rubro de inversión social, como ha sucedido en Gracia, España, Portugal y otros países.

La intención del nuevo banco de desarrollo es convertirse en escudo para evitar ataques especulativos contra los mercados nacionales de los países integrantes de los BRICS y ser una herramienta de compensación frente a los desequilibrios externos, que impongan la necesidad de inyecciones de divisas. En América Latina se padecen los efectos de los llamados capitales golondrina, o de los fondos buitre que, como en el caso de Argentina, amenazan con desestabilizar la economía del país y forzar un rumbo económico a conveniencia de la voracidad de la banca internacional.