Joe Biden se salvó por un pelo

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Capitolio Nacional de Estados Unidos

El resultado de las urnas le aguó la fiesta a Trump, quien había anunciado su candidatura para un nuevo periodo presidencial

Alberto Acevedo

En las elecciones de medio término llevadas a cabo el pasado 8 de noviembre en Estados Unidos, no se produjo la tan anunciada ‘ola Roja’ del Partido Republicano, en la que las huestes de Donald Trump prometían alcanzar los votos suficientes no solo para conseguir una mayoría en el Senado, controlar la Cámara y obtener un número tal de gobernadores, que les permitiera arrasar con las mayorías demócratas en los órganos de elección popular y hacer invivible lo que le falta a Biden de mandato.

El resultado de las urnas además le aguó la fiesta a Trump, que había anunciado la postulación de su candidatura para un nuevo periodo presidencial en las elecciones generales próximas. La verdad es que la gran mayoría de candidatos a Senado, Cámara y corporaciones de elección popular a nivel estatal y local, respaldados por Trump, sufrieron una derrota importante. Y en su mayoría recibieron el rechazo del electorado. Más aún, quien aparece como el gran elector dentro del Partido Republicano, es el actual gobernador de La Florida, Ron DeSantis, de quien aseguran, será candidato presidencial republicano.

La candidatura de DeSantis es atractiva para muchos republicanos que están hastiados de Trump, y desconfían de su radicalismo, sobre todo después de que protagonizó un intento golpista en el Capitolio y se negó a reconocer el triunfo electoral de Biden. Muchos republicanos prefieren un candidato que al menos tenga un lenguaje más moderado.

Trump en la cuerda floja

La polarización ha hecho también que éstas elecciones no sólo hayan sido un referéndum sobre Biden, y terminaran convirtiéndose en otro en paralelo sobre Trump. No en vano, en el transcurso de la campaña Trump respaldó a más de 330 candidatos, celebró 30 mítines y recaudó decenas de millones de dólares.

El pronóstico era que una ola roja (el color de los republicanos) iba a barrer al partido de Joe Biden de las dos cámaras del Congreso. Y había motivos: la inflación más elevada en 40 años era una pésima carta de presentación para los candidatos demócratas. Bien, la ola roja nunca llegó y ahora los republicanos comienzan a cuestionar el liderazgo de Trump.

Lo cierto es que Biden salvó su gobernabilidad al alcanzar un escaño en el Senado que estaba en disputa, y que ahora le garantiza una precaria mayoría en la Cámara alta. Es en realidad mantener lo que había. Con 50 senadores republicanos y 50 demócratas, que hacen empate, al momento de decidir sobre cuestiones fundamentales, define el voto la vicepresidenta que, para estos casos, la ley le da facultades para el desempate.

Mejor Biden que Trump

Este triunfo político del presidente se concretó después de que la candidata demócrata Catherine Cortez Mastro, ex fiscal general del Estado de Nevada, se impuso allí por un estrecho margen del 48.7 por ciento de los votos, frente al republicano Adam Laxat, quien consiguió el 48.2 por ciento. “Esta es una victoria y una reivindicación” escribió de inmediato en su cuenta de twitter el líder de la mayoría demócrata en el Senado Chuck Shumer.

“Cómo puedes mirar estos resultados y concluir que Trump tiene alguna posibilidad de ganar unas elecciones nacionales en 2024? A pesar de que el 70 por ciento del país piensa que estamos en el camino equivocado, de que dos tercios piensan que estamos en recesión, cree en gran medida que las políticas de Biden están perjudicando, [a pesar de eso] todavía optaron por quedarse con eso antes que con la alternativa, que me temo que asocian con Trump”, señaló Scott Jennings, un estratega republicano.

Y mientras los demócratas están festejando que la elección no resultó en una masacre política para ellos, la agenda legislativa del octogenario Joe Biden para los próximos dos años quedará básicamente anulada (si los republicanos controlan una de las cámaras). Estos comicios mostraron una imagen muy deteriorada de Biden (aunque no se midió en las urnas), que viene desde la caótica retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán y, obviamente por los problemas que crearon el aumento desempleo y el aumento del costo de la vida.

Más aún, según sondeos a boca de urna, más de dos tercios de los votantes, incluida una mayoría demócrata (54%), expresaron que no desean que Biden repita como candidato presidencial en 2024. Trump tampoco es favorito entre los volantes: pese a sus campañas publicitarias, 60 por ciento tiene una percepción negativa del ex mandatario. Cifras que muestran el incierto futuro político de la gran potencia imperial.