lunes, abril 15, 2024
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Javier Milei, liderazgo tóxico

La candidatura de extrema derecha se abre paso con un discurso populista, que canaliza el descontento social frente a la crisis socioeconómica y la hipoteca del país al Fondo Monetario Internacional

Alberto Acevedo

Javier Milei, un extravagante personaje de la política argentina, hasta hace poco conocido por los frecuentes escándalos alrededor de su controvertida personalidad, sus declaraciones estrambóticas y su casi nula trayectoria política, sorprendió a la sociedad gaucha, el pasado 13 de agosto, al colocarse en el primer lugar de las preferencias en las elecciones de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, PASO, una especie de preselección a las votaciones generales previstas para el 22 de octubre próximo.

La elección fue un reflejo del creciente descontento popular, expresado en un alto registro del voto en blanco, de una abultada abstención y en la acogida a un discurso populista, expresado en las posiciones de al menos los dos candidatos con mayor votación.

La participación ciudadana fue del 69.6 por ciento de los electores, la más baja desde que se hace la consulta de las PASO. Casi 11 millones de electores no acudieron a las urnas. El voto en blanco representó al 4.8 por ciento de la población inscrita, mientras que el voto nulo fue del 1.2 por ciento.

Debacle bipartidista

Sumados estos últimos rubros representan una minoría descontenta, representativa de un caudal electoral que desearía cualquiera de los candidatos, que le dieron la espalda al oficialismo, pero también a las propuestas de la derecha, así aparezcan como triunfadoras.

Ahora Milei ganó en 16 jurisdicciones, cinco de las cuales eran de la oficialista Unión por la Patria y tres más que le arrebataron a Juntos por el Cambio. El peronismo tuvo su peor participación en las urnas desde 1983. Por primera vez quedó relegado como tercera fuerza política. Mantuvo el control de la provincia de Buenos Aires, pero allí nada más perdió cerca de dos millones de votos, de los seis con que disminuyó su votación nacional.

Muchos de los votantes por Milei, consultados después por firmas medidoras de opinión, expresaron el fastidio que les producen figuras políticas de larga trayectoria que, habiendo ejercido el gobierno, no lograron mejoras sustanciales en términos económicos y sociales para la población. Y una porción importante de la votación por el candidato derechista, corresponde a muchachos jóvenes, que no se identifican con la obra de gobierno del actual mandatario Alberto Fernández. Es lo que llaman el “voto bronca”.

Se deteriora poder de compra

En Argentina hay problemas estructurales desde hace décadas que, lejos de mejorar, empeoran. La pobreza alcanzó el 39.2 por ciento en el segundo semestre de 2022, y el 54 por ciento de ese total son niños. Este año se espera que la población pobre aumente más, debido a otro de los grandes problemas que vive el país: la inflación.

La nación austral tiene el tercer índice inflacionario anual más alto del mundo, con el 115.6 por ciento, según medición de junio. Los constantes aumentos de precios en bienes y servicios, sobre todo los de primera necesidad, deterioran el poder de compra de trabajadores y pensionados, y dejan al borde del abismo a beneficiarios de planes sociales.

No hay estadísticas recientes que permitan cruzar cifras de desempleo y pobreza, pero el daño en la economía familiar de los argentinos es grande. De acuerdo con la Central de Trabajadores Argentinos (CTA Autónoma), el salario mínimo acumula una caída del 7.5 por ciento en relación a diciembre de 2022 y si se le compara con el mismo mes de 2019, la caída del poder adquisitivo es del 18 por ciento.

La consigna popular “que se vayan todos”, que expresa el malestar social frente a la crisis, se mantendrá en Argentina

La ley del mercado 

Ahora Milei, en la actual coyuntura política argentina, se erige como el gran salvador. Economista de profesión, y quien se autodefine como “anarco-capitalista” y “liberal”, en la consulta en las urnas del 14 de agosto se posicionó como el candidato más votado, alcanzando el 30.1 del total de las papeletas. Ninguna encuesta previó la victoria del candidato derechista, que promete “poner fin al kirchnerismo y a toda la casta política”.

Pero más que su vida personal poco ejemplarizante, sus propuestas políticas y económicas son lo que prende las alarmas entre la sociedad austral. Milei propone dolarizar la economía, en un país que ni siquiera tiene reservas de divisas suficientes. Promete recortar el fondo de gastos sociales del Estado y abrirse a la lógica del libre mercado, con la oferta y la demanda como únicas reglas.

Se declara admirador de Donald Trump y lleva como fórmula a la vicepresidencia a Victoria Eugenia Villarruel, diputada ultraconservadora, negacionista de los crímenes de la última dictadura militar en Argentina.

Saboteo a la integración regional

Completan su plataforma propuestas como la privatización de las empresas públicas, combatir el feminismo, el progresismo y la “ideología de género”. Acabar con la gratuidad en la educación, privatizar la salud, derogar la ley del aborto, eliminar más de la mitad de los actuales ministerios, permitir el libre porte de armas, acabar con el Banco Central, eliminar el salario mínimo. Milei también niega el número de víctimas de la dictadura militar.

En lo que podrían ser las líneas iniciales de su política exterior, propone congelar las relaciones comerciales con China, pese a que el gigante asiático es el segundo mayor comprador de exportaciones argentinas y maneja una línea swap de 180 mil millones de dólares con el banco central, que en medio de la crisis se utilizan para condonar la deuda con el Fondo Monetario Internacional.

Dice además que sacaría la economía argentina del Mercosur con Brasil distanciándose de otros gobiernos de izquierda de la región.

Desde abajo y a la izquierda

De la vida de quien se proclama salvador de Argentina se sabe que nunca ha tenido a una mujer como pareja. Tampoco amigos. Se peleaba con los más cercanos. Recibió palizas y maltratos de sus padres cuando niño. Tiene seis perros como mascotas, con los que se reúne y pide consejos para adelantar su campaña, y le ayudan a realizar análisis políticos y económicos, según confiesa. A ellos les dedicó su discurso de cierre de campaña en las primarias.

En contraposición a semejante panorama loco, sectores progresistas plantean que va a ser desde la organización popular, desde la discusión programática, que abandone la idea del “mal menor”; mediante la construcción de organismos de masas, como se podrá construir una salida a la crisis del país.

Construir una nueva fuerza, desde abajo y hacia la izquierda, militante. En todo caso, como señala el economista de izquierda, catedrático y defensor de los derechos humanos, Claudio Katz, “la derecha tendrá que lidiar con la resistencia social”. Esa es la perspectiva inmediata.

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