La isla no es solo una joya de la naturaleza, es una zona de gran interés geoestratégico para la Armada de los Estados Unidos. Una zona de interés como base militar que garantizaría el control y la seguridad de la comunicación interoceánica
Alberto Acevedo
La idea de construir una base naval norteamericana en territorio de la Isla Gorgona, en el Pacífico colombiano, con el pretexto aparente de combatir el narcotráfico y preservar la riqueza ambiental de la isla, esconde el verdadero objetivo: que la isla en realidad desde hace mucho tiempo ha estado en la mira de Estados Unidos por asuntos de geopolítica.
El tema se puso de nuevo sobre la mesa de discusión, gracias a un informe especial presentado por el portal Resumen Latinoamericano, en nota de prensa del 28 de noviembre pasado, por la oposición que al proyecto han exteriorizado no pocas organizaciones ambientalistas y por las declaraciones de al menos un oficial de la Armada colombiana, desestimando las denuncias y preocupaciones de analistas y defensores del medio ambiente.
Una base militar norteamericana en Isla Gorgona es inconveniente no solo por el daño ambiental que ello acarrea, que es enorme. Intervienen además circunstancias nacionales como la defensa de la soberanía nacional y del derecho a la no intervención de potencias extranjeras en nuestros asuntos. Pero también cuestiones de geoestrategia de las potencias occidentales, en un entorno de reposicionamiento de gobiernos progresistas en la región y al mismo tiempo de peligros de escalamiento de la guerra, no solo por la crisis en Ucrania, sino por el interés de la OTAN de enrolar cada vez más a América Latina en sus aventuras belicistas.
Joya de la naturaleza
En relación al tema ambiental, activistas y científicos denuncian que el desarrollo de estas obras sería un atropello contra un patrimonio natural invaluable para Colombia. Un Parque Nacional Natural cuya vocación es la conservación de la biodiversidad terrestre y marítima, argumentan, no tiene relación alguna con la presencia de Fuerzas Armadas en la isla y mucho menos con la construcción de una base militar.
En la isla se registran 381 especies de peces, 155 especies de aves, 35 de reptiles, siete de anfibios y por lo menos 430 tipos de plantas, de las cuales, un cuatro por ciento son endémicas. Además, en las profundidades de la zona donde se tiene planeada la construcción del muelle se encuentra uno de los arrecifes de coral de mayor extensión del Pacífico colombiano. Por todas estas características, Isla Gorgona posee un atractivo sin igual para quienes gustan hacer ecoturismo.
Hay también información sobre importantes reservas de petróleo en el Pacífico colombiano, otra de las razones por las que Gorgona está en la mira de Washington. De acuerdo con estimaciones de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, el potencial de los yacimientos en esta zona podría superar los 3.000 millones de barriles.
La embajada financia

La isla no se destaca solo por ser una joya de la naturaleza, sino también por tener una localización de gran interés geoestratégico para la Armada de EE.UU. Gorgona se ubica en una zona clave para garantizar el control y la seguridad de la comunicación interoceánica.
El proyecto de construcción de una base militar norteamericana en la isla, marcha de la mano de la Embajada de los Estados Unidos en Bogotá, que promete asumir la mayor parte de la financiación.
El proyecto, como está concebido, tiene al menos cuatro componentes: Uno, la construcción de un muelle de 170 metros en la patrulla de playa; dos, una torre de comunicación con un radar en el cerro La Trinidad, el punto más alto de la isla, a unos 330 metros sobre el nivel del mar; tres, una estación de guardacostas de tercer nivel que incluye la construcción de un bloque administrativo, edificio de alojamiento para infantería y oficiales y un edificio para cocina y comedor; finalmente, un tanque de almacenamiento para 5.000 galones de combustibles.
Las obras ya están adelantadas. Se construyó la torre para el radar y la adecuación de senderos. Para este mes de diciembre se tiene prevista la fase previa para la construcción del muelle, y comenzar la obra a partir del 10 de enero próximo.
En medio de unas negociaciones de paz
Gorgona, pues, no es solo una joya de la naturaleza, es una zona de gran interés geoestratégico para la Armada de los Estados Unidos. Una zona clave para garantizar el control y la seguridad de la comunicación interoceánica. Una nueva base militar norteamericana en esta isla, se suma a las seis bases gringas ya existentes en suelo colombiano.
Si extendemos la mirada más allá de las fronteras nacionales, encontramos un contexto preocupante. Por una parte, reforzaría la presencia militar de Estados Unidos en un país cuyo presidente, Gustavo Petro, acaba de reunirse con el mandatario mexicano y ambos acaban de acordar la convocatoria a una especie de cumbre latinoamericana para examinar la política antidrogas, su fracaso y rediseño a partir de una estrategia soberana de las naciones de la región.
Ambiente enrarecido
También se plantea la idea de un rediseño de la política migratoria. Ambas iniciativas incomodan a la administración Biden, pues le quita de sus manos la iniciativa en dos frentes que han servido de caballo de Troya para la intervención en los asuntos internos de los pueblos latinoamericanos.
No se ve bien que se inicie la construcción de una base militar norteamericana en momentos en que se adelantan conversaciones de paz con el ELN y se aclimata un ambiente favorable para negociar con otros actores armados en el país.
Hay otros elementos que se entrecruzan en esta decisión: Una nota de prensa reciente advierte que la flotilla de aviones Kfir de la Fuerza Aérea Colombiana, FAC, termina su vida útil el próximo año. Tradicionalmente, los gobiernos anteriores se sometieron a las ofertas y exigencias de los grandes consorcios norteamericanos productores de armas.
Transitar por ese camino podría prestarse a una nueva escalada de militarización, en una América Latina que se reclama territorio de paz. Y no dejaría de preocupar que un gobierno que se reclama de izquierda, le apueste a una carrera armamentista, sumados aviones y bases militares extranjeras, frente a un vecindario que comparte los mismos ideales y banderas.
Circula un informe reciente de actividades de espionaje, basadas en hombres de la policía y el ejército colombiano, contra el gobierno y el pueblo venezolanos. Petro trabaja por aclimatar las mejores relaciones con el vecino bolivariano. Una base militar gringa más en nuestro territorio, abona el terreno del espionaje, la provocación y la intervención. Son esas las circunstancias que deben tomarse en cuenta a la hora de ratificar, por parte del gobierno colombiano, la idea de una base militar norteamericana en la isla Gorgona.