“Es histórico lo sucedido con la Hacienda Támesis”

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Acto oficial de la entrega de la Hacienda Támesis a comunidades campesinas víctimas del conflicto. Foto SAE

La entrega de la Hacienda Támesis a comunidades campesinas víctimas del conflicto armado evidencian el compromiso del Gobierno nacional con la implementación del Acuerdo de Paz y la Reforma Rural Integral. VOZ habló con una líder campesina beneficiada con la decisión

Anna Margoliner

El pasado 29 de octubre, el gobierno del presidente Gustavo Petro firmó el denominado “Acuerdo de Támesis” suscrito por la Sociedad de Activos Especiales, SAE y la jefatura de Estado, cuya finalidad es la entrega de tierras a las comunidades campesinas afectadas por la violencia en el departamento de Córdoba.

Tanto en la campaña presidencial como en sus primeras acciones al frente del ejecutivo, Gustavo Petro se comprometió a reiniciar los puntos tratados en el Acuerdo de Paz, entre los cuales se encuentra la reforma agraria. Dentro de la misma y contemplando los compromisos del Estado con esta iniciativa, el Gobierno nacional busca garantizar la reasignación de tierras a los campesinos que fueron desplazados de sus hogares como resultado de las confrontaciones en el marco del conflicto social y armado.

Es importante recordar que, en medio de la agudización de la violencia en los territorios, grandes terratenientes y empresas trasnacionales se tomaron como suyos muchos de los terrenos productivos en el país.

El inicio de esta entrega simbólica le muestra al país el compromiso del Gobierno con la paz total, al ser escogida la Hacienda Támesis como epicentro de la firma y entrega inicial. VOZ conoció el testimonio de Irene Luz García, miembro de una de las 50 familias beneficiadas con este suceso.

Paramilitarismo en Córdoba

Las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, fueron una organización paramilitar que se consolidó a nivel nacional en 1997. Según registros oficiales, es una de las experiencias armadas con más víctimas y hechos violentos registrados en la historia del conflicto hasta su desmovilización durante el primer gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002-2006).

Los antecedentes de estas organizaciones en el país se ubican en la serie de episodios de violencia que ocurrieron en el país a raíz del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948, cuya raíz política llevó a que la policía, ordenada por el gobierno conservador, asegurara la victoria de este en las elecciones mediante la creación y apoyo a grupos conocidos como Chulavitas o Pájaros que se encargaran de liquidar a los simpatizantes y miembros del Partido Liberal. Estos ayudaron, de igual forma, a la expansión territorial de los grandes terratenientes conservadores.

Posteriormente, en 1962, esta estrategia paramilitar se vio reforzada con la visita del estadounidense William Yarborough. Este general dirigía las investigaciones del Centro de Guerra especial de Fort Bragg en Carolina del Norte, EE.UU., quien redactó un suplemento secreto sobre la creación de organizaciones antiterroristas y para la lucha anticomunista, de orden civil y militar.

Durante el gobierno de Guillermo León Valencia (1962-1966) se organizaron la defensa nacional y la defensa civil, dotándolas de armas y entrenándolas y coordinadas por el ejército nacional.

El padre de los hermanos Castaño Gil fue presuntamente secuestrado y asesinado por las FARC en 1979, al igual que otros familiares cercanos de miembros de grupos narcotraficantes por parte de algunas guerrillas, lo que consolidó la creación del grupo Muerte a Secuestradores, MAS. Así, en 1981 los hermanos Carlos y Fidel Castaño crearon la organización Muerte a Revolucionarios del Nordeste para luego iniciar una campaña de terrorismo y masacres en la región de Córdoba y Urabá cuyo crecimiento se vio favorecido por la desmovilización del Ejército de Liberación Popular, EPL, en 1991.

Finalmente se crean las cooperativas de vigilancia Convivir durante el gobierno de César Gaviria (1990-1994) con el objetivo de crear entidades rurales de seguridad. En Urabá las acciones de estos grupos coincidieron con las zonas de influencia de los paramilitares, demarcando así el comienzo de la acción paramilitar a nivel nacional.

Las mujeres en el marco del conflicto

A lo largo de la historia, las mujeres han sido consideradas como botín de guerra cuando ocurren conflictos de orden bélico. Durante la época de la Violencia en Colombia y el consecutivo conflicto armado que le siguió, miles de mujeres fueron afectadas por las confrontaciones directa o indirectamente.

Los grupos paramilitares, por ejemplo, no solamente despojaban de sus tierras a las campesinas, sino que cometían actos atroces en contra de ellas, tal como está registrado en el capítulo de Mujer y Género entregado por la Comisión de la Verdad, donde recopilan testimonios de las mujeres que se vieron afectadas por estos grupos armados, en medio de las masacres que cometieron a comienzos de la década de los 2000. Simbólicamente la mujer es quien representa el poderío patriarcal al ser dominada, torturada o violada por quienes dominan o ganan en los conflictos armados.

Irene Luz García es una de las beneficiarias de la entrega de la Hacienda Támesis, madre cabeza de familia quien le contó a VOZ acerca de la importancia con esta entrega y su experiencia en el conflicto armado.

Vista panorámica de la Hacienda Támesis

Cuéntanos acerca de tu experiencia personal como campesina madre cabeza de familia.
-Mi experiencia como mujer campesina es que conozco todo lo relacionado con el campo, he luchado para resolver mis necesidades y las de muchas personas en materia laboral. Como madre cabeza de familia me ha tocado resolver muchas cosas y afrontarlas para sacar a mis hijos adelante.

¿Cuáles han sido las dificultades más grandes de vivir en esa zona?
-He tenido muchos problemas como madre cabeza de hogar a través de la guerra que se ha desatado, por las personas amadas que hemos perdido, asesinadas, que ya no hacen parte de nosotros como mi padre y mi hermano. La finca que teníamos, todo se perdió, quedó ahí, tuvimos que salir con las manos vacías.

Satisfacción y alegría

¿Cómo se vio afectada su familia por el conflicto?
-Han sido las dificultades más grandes que he tenido en mi vida. Perderlo todo y quedar sin nada por una guerra que vivimos y que hoy estamos hablando los que quedamos. Mis padres fueron asesinados, ellos no pueden reclamar nada. Vivían en su propio terreno, que sudaron para tenernos a nosotros ahí, juntos, nueve hermanos y de esos fueron masacrados mi padre, quien era en definitiva un campesino honrado.

Desde su experiencia como madre cabeza de familia, ¿Cuáles deben ser las prioridades de este gobierno con las familias campesinas?
-A la mujer cabeza de familia la tenían olvidada en los gobiernos anteriores. El actual debe ayudar a todas, por la justa razón para que nuestros hijos también estén en la sociedad, tengan la oportunidad de prepararse, de educarse, ser profesionales y ejercer lo que nosotros hemos puesto para sacarlos adelante y hoy tengan una recompensa laboral. Que gocen de una alimentación sana todos los niños. Como madres cabeza de hogar tenemos niños pequeños y grandes que necesitan atención.

¿Cómo recibió la noticia de ser beneficiaria teniendo en cuenta la resignificación de este territorio?
-Me siento con satisfacción y alegría. Agradecida con el presidente Gustavo Petro que ha sido la persona que ha visto por este país, por los campesinos, los vulnerables, por las personas que no se tenían en cuenta que hoy están presentes en su gestión como gobierno, tal como lo dijo en su campaña en poco tiempo se está cumpliendo.

Es histórico lo sucedido con la Hacienda Támesis. Hizo el proceso gracias a la SAE, a los funcionarios, a nuestra federación Fensuagro, que está presente ante los campesinos y todas aquellas familias vulnerables. Hoy estamos agradecidos porque tenemos y vamos a tener una finca para realizar un proyecto productivo, a cultivar, a cambiar de vida y dignidad.