Entre debates, la calle y elecciones sindicales

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De izquierda a derecha y de arriba hacia abajo: Lina Montilla, María Eugenia Londoño, Omar Romero y Juan Pablo Montero

Es la primera vez que los trabajadores se manifiestan en defensa de las reformas propuestas por el Gobierno nacional, que les permitirán dignificar su trabajo

Redacción Laboral

Este Primero de Mayo se conmemora en un contexto diferente: un presidente de la República que responde a los intereses de los trabajadores y de los excluidos, y unas reformas sociales que se abren camino en el Congreso de la República.

Por esto, VOZ consultó con candidatas y candidatos a la dirección nacional de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, y de la Federación Colombiana de Educadores, Fecode, acerca de las responsabilidades del movimiento sindical en el Día Internacional de la Clase Trabajadora, en el nuevo momento político por el que atraviesa la sociedad.

Respaldo a reformas

Lina María Montilla, presidenta de la CUT Risaralda, entiende la nueva situación porque hay un Gobierno elegido por las diferentes expresiones del movimiento social y popular. “Pero no es solo eso, se tramitan en el Congreso de la República las reformas: laboral, pensional y de salud, que reivindican exigencias del movimiento popular, por lo que hacen parte de las consignas de movilización”.

Por su parte, para María Eugenia Londoño, dirigente nacional de Fecode, el Primero de Mayo es determinante o definitivo en la historia del país porque luego del estallido social se ha logrado el triunfo en las urnas para llegar al Gobierno del Cambio: “Es el momento para que trabajadores, trabajadoras y el pueblo, tal como nos convocó el presidente Petro, salgamos a las calles a respaldar el cambio y a acentuar la responsabilidad de defender las reformas”.

Omar Romero, del ejecutivo de la CUT, invita a todos los trabajadores a salir a las calles por las connotaciones especiales que hay en la fecha: “En primer lugar, hay un gobierno que ayudamos a construir, el cual ha llevado, con las centrales obreras, unos proyectos al Congreso de la República que hay que defender. Sabemos que no tenemos el poder; sin embargo, sí tenemos gobierno y entendemos que esas conquistas hay que respaldarlas en las calles”.

Y, Juan Pablo Montero, de la dirección nacional de Sindesena, comenta que la fecha se conmemora en el marco de un gobierno progresista y de avanzada, con elementos que convocan a salir a las calles, como el paquete de reformas, ya que permitirá desneoliberalizar la sociedad y empezar a dar pasos hacia escenarios de mayor integración democrática y derechos sociales perdidos en los últimos 30 años.

“Se ve una reforma a la salud muy importante, una reforma pensional que busca universalizar la pensión para la tercera edad, y una reforma laboral que dignifica los derechos de la clase trabajadora en este país”, complementa Montero.

Movimiento en reflujo

Entre los problemas que el sindicalismo debe enfrentar, Lina María Montilla identifica un reflujo en las movilizaciones de las organizaciones sociales, evidente luego de las protestas de 2021 y de las elecciones, lo que exige un mayor compromiso con las marchas el Día Internacional de la Clase Trabajadora: “El movimiento sindical debe estar activo respaldando y acompañando en las distintas instancias del Gobierno, aunque también en las calles, en los sitios de trabajo, en las salidas de las fábricas, en el volanteo, en el voz a voz, con el perifoneo, yendo a los barrios y a las veredas para poder contarle a la gente por qué le apostamos a ese propósito común”.

Por otro lado, el dirigente de Sindesena comenta que hay que enfrentar los argumentos de la derecha contra la reforma laboral, especialmente que no genera empleo, dado que es una propuesta que no está diseñada para eso, sino para recuperar derechos de la clase trabajadora: “Son tres décadas de neoliberalismo donde las generaciones nuevas no han tenido garantías laborales. Y, eso se ha prestado para la tercerización, la precarización y la flexibilización. Lo que busca la reforma es apuntar a resolver esos problemas. Ese es el contexto de este Primero de Mayo, en la importancia de lo que significan políticamente las reformas para los trabajadores”.

Omar Romero señala la baja sindicalización que se explica en la persecución, la estigmatización, las amenazas y los asesinatos contra estas organizaciones. No obstante: “Hoy tenemos un gobierno que nos da las garantías para poder crecer, y ya venimos haciendo un trabajo con las organizaciones sindicales para hacer pedagogía y otras acciones propuestas en la mesa nacional de reparación, que conllevarán a no satanizar al movimiento sindical, sino por lo contrario, a verlo como una forma de democracia”.

Más allá de los sindicatos

El convulso momento también les exige responsabilidades a los sindicatos, puesto que, con sus niveles de organización y conocimiento de la situación, tienen la capacidad de ayudar a que el resto de organizaciones, trabajadores no organizados y ciudadanos en general entiendan lo que se debate en el parlamento.

Es así que, deben hacer pedagogía sobre el fondo de la reforma laboral: “En la medida en que se formalice el empleo, se fortalezca la economía y haya mayores oportunidades en términos de apoyar a los medianos y pequeños empresarios, la tasa de sindicalización tiene que incrementarse. Esta tasa estaba sobre 4% antes de la pandemia y luego bajó a un 3,6%, lo que le exige al sindicalismo replantearse”, argumenta la profesora Londoño.

Así mismo, Romero indica: “El sindicalismo tiene una responsabilidad grande porque es uno de los sectores más organizados, lo que permite que se pueda trabajar con toda la sociedad la construcción de un gobierno democrático que aspire a mejorar las condiciones de vida de los colombianos, que están más de 22 millones en la pobreza”.

Montero cree que la responsabilidad del movimiento sindical es hablarles a los trabajadores que no están afiliados para que se organicen: “A veces creo que hay un sindicalismo burocratizado, excesivamente gremial y a espaldas de los trabajadores. Sin embargp, este escenario nuevo en la confrontación de la lucha de clases nos lleva a elevar el nivel de cualificación y a pasar de un sindicalismo muy gremial a uno muy político, en términos de lo que se busca para seguir avanzando en la democratización de derechos del país”.

Todos a la calle

De esta manera, la responsabilidad recae sobre todos los trabajadores y trabajadoras, más el movimiento sindical debe aprovechar sus niveles de formación y organización para convocar y educar en la defensa de las reformas, “ya que buscan mejorar las condiciones laborales de la clase trabajadora con soluciones a problemas producidos por las relaciones obrero-patronales en las plataformas digitales, la equidad de género en el mundo del trabajo y las brechas laborales entre campo y ciudad, que deben verse reflejados en la reforma laboral con la estabilidad en todas las relaciones laborales”, manifiesta Lina Montilla.

“Así es pues, que invitamos a todos los trabajadores y trabajadoras a no quedarse en la casa, a entender que este es un momento determinante para demostrar la fuerza del pueblo que eligió un gobierno alternativo y lo tiene que defender en las urnas y en las calles”, invita la dirigente de Fecode, María Eugenia Londoño.