En la muerte de Stéphane Hessel: “¡Indignaos!”

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Stéphane Hessel.

Considerado un humanista, vinculado en su juventud a la resistencia antifascista, Hessel fue autor de un libro que los medios occidentales consideran inspirador de revueltas sociales como el 15M de España y Occupy, en Estados Unidos

Stéphane Hessel.
Stéphane Hessel.

Ricardo Arenales

El martes 26 de febrero, a la edad de 95 años, en forma apacible y tranquila, muy distante de lo que fue su vida agitada e irreverente, en su apartamento de París falleció el escritor, político y diplomático francés, de origen alemán, Stéphane Hessel.

Pese a que desde joven mostró compromiso con la lucha antifascista y se vinculó a la resistencia francesa, Hessel se hizo famoso apenas en 2010, cuando publicó el libro “¡Indignaos!”, un pequeño texto de apenas 22 páginas que rápidamente se agotó en librerías y que en reediciones posteriores vendió más de tres millones de ejemplares en cien países y fue traducido a numerosos idiomas.

En su texto, Hessel llama a los jóvenes a indignarse con el mundo actual, a rebelarse pacíficamente contra los poderes del capitalismo. Denuncia el desnivel creciente entre los muy ricos y los muy pobres, el estado de deterioro del planeta, el trato inhumano a los indocumentados, a los inmigrantes, a los gitanos y llama a la insurrección pacífica.

“Los líderes políticos, económicos e intelectuales y la sociedad -afirma el autor en su libro- no tienen que ceder ni permitir la opresión de una dictadura internacional real de los mercados financieros que amenaza la paz y la democracia”.

“Nosotros, los veteranos de los movimientos de resistencia y de las fuerzas de combate de la Francia Libre, llamamos a la generación joven a vivir, transmitir el legado de la resistencia y sus ideas. Les decimos: tomen nuestro lugar, ¡indígnense!”, puntualiza Hessel.

Militancia antifascista

El desacostumbrado éxito editorial de la pequeña obra fue tomado como referente por grandes medios de comunicación que posteriormente le atribuyeron una decidida influencia en lo que fueron los movimientos antiglobalización que estremecieron Europa y América del Norte en los años recientes. Especialmente en el denominado 15M de España, y en el renombrado Occupy, en los Estados Unidos.

Nacido en Berlín, de origen judío, Hessel vivió la mayor parte de su vida en París, adonde llegó con su familia en 1924 y obtuvo la nacionalidad francesa en 1937. Durante la resistencia antifascista, Hessel fue detenido por la Gestapo alemana en 1944 y trasladado a un campo de concentración, donde, después de varios intentos, logró escapar de sus verdugos.

Antes de su captura, había adherido al comité francés de la resistencia, del general Charles de Gaulle, donde se desempeñaba como enlace de los grupos de la resistencia. En general, su vida estuvo dedicada a la lucha por la dignidad y la defensa de los derechos humanos.

Un humanista

Terminada la guerra, fue nombrado diplomático, colaboró con Eleanor Roosevelt en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en 1948, que se convirtió en la carta de navegación de la Organización de las Naciones Unidas. Más tarde colaboró con el gobierno de François Mitterrand y en 2010 publicó su célebre obra “¡Indignaos!”.

Y aunque seguramente, la lectura de su texto inspiró sentimientos libertarios en las mentes de muchos jóvenes en el mundo, la relación que se le atribuye como catalizador de inmensas movilizaciones sociales a lo largo del viejo continente y Norteamérica, es una tesis que no está probada históricamente.

Lo real es que la enorme ola de inconformidad contra las leyes del mercado, contra el poder de las grandes transnacionales financieras, está en el estallido de la crisis capitalista, en el desmantelamiento de los derechos sociales, en el recorte del gasto en inversión pública, en las imposiciones de la denominada troika, que se traducen en más desempleo, miseria, desmonte de la seguridad social y hambre para los pueblos. Lo que no se puede ocultar es la trayectoria de humanista, de demócrata, de luchador contra la injusticia social, una bandera de lucha que acompañó a Hessel hasta su último aliento de vida.