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Elecciones, territorios y cambios

Editorial VOZ 3196

Este 29 de octubre de 2023, se celebran las primeras elecciones regionales y locales en ejercicio de un gobierno nacional alternativo. La constatación del hecho y su actual contexto pareciera obvia si no fuera porque las expectativas y las implicaciones de los posibles resultados, inciden directamente en el futuro mediano y de largo plazo del proceso de reformas, cambios y avances democráticos en Colombia.

Según la Registraduría Nacional, se votará para escoger a 32 gobernadores, 418 diputados que conformarán las asambleas departamentales, 1.102 alcaldes de ciudades y municipios y 12.072 concejales de todas las poblaciones de Colombia para el período 2024-2027.

Los números dicen poco de las cualidades, importancia y complejidades de la decisión de los y las votantes. Los números no reflejan la larga historia de gamonalismos, clanes clientelares, corruptos y mafiosos que han hegemonizado el poder y los gobiernos territoriales. El neoliberalismo, la corrupción, el paramilitarismo, el narcotráfico y la confrontación armada entre Estado y guerrillas han destruido el tejido social, han afectado la humanidad y el bien vivir de miles de personas que habitan nuestros municipio y departamentos.

Así como el Pacto Histórico cambió la acción de gobiernos nacionales que trabajaban solo para incrementar y saciar su poder y sus privilegios, el Pacto Histórico debe derrotar a los candidatos uribistas, ganando las elecciones este 29 de octubre y así, miles de colombianos y colombianas empezarán a reconstruir sus vidas y la justicia social habitará en las comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas.

El objetivo es claro: ganar gobernaciones, alcaldías, diputaciones, concejalías y edilatos en todo el territorio nacional, para potenciar el triunfo obtenido por el PH y su política de alianzas en las pasadas elecciones al Congreso y a la Presidencia y acelerar los alcances e impactos de las políticas públicas establecidas en el Plan de Nacional de Desarrollo “Colombia una potencia de vida”. La agenda electoral, es la agenda extendida del cambio con justicia social.

Es evidente que las actuales gobernaciones y alcaldías, en su mayoría, hoy en cabeza de sectores de derecha y mafias uribistas corruptas, se han convertido en un obstáculo para el programa del cambio y para el proceso de transición política en curso. Desde las instituciones territoriales, se despliega una ofensiva del poder tradicional que amenaza el proceso de cambio y que se articula al golpe blando que busca derrocar al gobierno democrático y popular de Gustavo Petro y Francia Márquez.

La oposición derechista, al perder parte de su poder en el ejecutivo, al verse al descubierto en sus andanzas corrupta, al darse un hecho insólito, el llamado a juicio de Álvaro Uribe, ve en las elecciones territoriales un método de reencaucharse y desde allí fortalecer su estrategia de golpe y de entorpecer las políticas del cambio.

Los impactos positivos de las nuevas políticas en desarrollo, se verán ampliados si el Pacto Histórico gana las próximas elecciones territoriales. Gobiernos alternativos, de izquierda y progresistas, transparentes, con sentido humanista, dispuestos a defender los derechos humanos, los ecosistemas y el agua, que valoren y apoyen la cultura, el arte y las tradiciones ancestrales en los territorios, le darán a Colombia un segundo impulso para profundizar las reformas del cambio.

Sí el Pacto Histórico gana las elecciones territoriales, la Paz Total e integral que tanto anhelan las comunidades rurales en la profundidad de nuestra Colombia, comunidades indígenas, afros y campesinas a las cuales aún no llega o llega muy poco de los vientos de cambios, serán las más beneficiadas. las nuevas gobernaciones, alcaldías y curules en concejos, asambleas y en las JAL, serán los nuevos gestores de paz y mediadores para que se agilicen, lleguen y se inviertan óptimamente los recursos de la paz.

Es cierto, que los ceses al fuego con el Estado Mayor Central y el ELN son noticias positivas, esto tendrá un impacto en la reducción de la confrontación, contexto en el que se vuelve central la protección humanitaria de las comunidades y la recuperación de los niveles de respeto al Derecho Internacional Humanitario por parte de los grupos armados. La jornada del 29 próximo, dará nuevos liderazgos desde la institucionalidad territorial para fortalecer la verificación y gestión del conflicto a través del diálogo al lado del gobierno nacional y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz. La Paz total e integral necesita nuevos gobiernos territoriales de paz y cambio.

A ganar gobiernos regionales y locales, a ganar espacios en asambleas, concejos y edilatos, a construir poder popular para el cambio en los territorios, es la tarea.

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