El reto de incidir y decidir

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La juventud fue protagonista en el reciente paro nacional. Foto Sophie Martínez

Se instaló el pasado 8 de julio de 2022 en Bogotá, el primer Consejo Nacional de Juventud del que empiezan a ser parte 49 jóvenes entre los 14 y los 28 años de edad, de todas las regiones del país y con representación de comunidades especiales

Yessica Arandia

El movimiento juvenil ha jugado un papel trascendental en la lucha por los derechos y una mejor sociedad, desde los diferentes campos de acción su historia ha sido un avance fundamental en la construcción de nación. Sin embargo, se entiende que su percepción crítica no es bienvenida en los gobiernos que han impuesto otro tipo de intereses en beneficio del capital.

En 1985 la Comisión Económica para América y el Caribe de las Naciones Unidas, Cepal, definió celebrar el día internacional de la juventud el 12 de agosto y la necesidad de la participación juvenil. El sistema de participación juvenil en Colombia funciona bajo este mandato con la Ley Estatutaria 1885 de 2018 “Estatuto de ciudadanía juvenil”, y bajo la Constitución Política de Colombia que incluyó de manera muy general en el artículo 45 la garantía para “la participación activa de los jóvenes en organismos públicos y privados” sobre todo en temas de “protección, educación y progreso de la juventud”.

Ahora bien, las limitaciones que tiene la población juvenil para acceder a una vida digna cada vez se agudizan, sobre todo después de la implementación del modelo neoliberal que en términos de educación, salud y trabajo digno pauperiza las condiciones de vida entendiendo que, con la normativa que viene implementándose después de 1991, las políticas de flexibilización laboral y privatización complejizan el acceso a estos derechos.

A propósito de estas contradicciones, se instaló el pasado 8 de julio de 2022 en Bogotá, el primer Consejo Nacional de Juventud en Colombia del que empiezan a ser parte 49 jóvenes entre los 14 y los 28 años de edad, de todas las regiones del país y con representación de comunidades especiales.

La redacción juvenil del semanario VOZ dialogó con Kevin Siza, militante de la Juventud Comunista Colombiana y quien participó como delegado joven de la Unión Patriótica, UP.

Arbitrariedades de la instalación

La instalación se realizó a un mes de terminarse el gobierno de Iván Duque y luego que a finales del año pasado se eligieran con voto popular a las y los consejeros distritales y municipales de juventud, una elección con muchas limitaciones y abstencionismo.

Respecto del acto, Kevin nos comparte: “En el acto intervinieron Jennifer Arias presidenta de la Cámara de Representantes, Daniel Palacios ministro del Interior, Héctor Shamis delegado de la OEA, Max Trejo de Organismo Internacional de Juventud para Iberoamérica. No le dieron la palabra a ningún joven. Fue un nuevo acto de simulación en el que se escribe el supuesto logro de haber dotado de institucionalidad y recursos al Subsistema de Participación de Juventudes, pero sin contar con su voz y su visión sobre este escenario. El discurso de Duque, lleno de lugares comunes, no hizo alusión por ningún lado a las situaciones que atraviesan los jóvenes en todos los territorios del país. No hizo ningún tipo de reconocimiento de las acciones de represión violenta, detenciones arbitrarias, violencias sexuales, lesiones oculares, desapariciones y los casi 100 jóvenes asesinados por el Estado en el marco del Paro Nacional”.

Lo anterior generó un descontento para los participantes, quienes abuchearon al mandatario. “Duque hablaba de un país que no parecía el nuestro y de una realidad que no conoce. Hay una institucionalidad alejada de las dinámicas reales del movimiento. La actual configuración del Subsistema de Participación, la hace poco decisoria para las y los jóvenes por su naturaleza consultiva. Todo desembocó en abucheo donde le dijimos “Duque asesino” sobre todo en memoria de nuestros compañeros asesinados el año pasado”, continúa relatando Kevin.

La necesidad de incidir y decidir

Las necesidades de la juventud sobre el sistema de participación las resume muy bien el delegado joven por la UP: “Hoy, a casi 10 años de haberse aprobado el Estatuto de Ciudadanía Juvenil se necesita una profunda reingeniería de sus contenidos, sobre todo en su naturaleza, objetivos, competencias, alcances y las posibilidades de ampliar la participación, haciéndola real y decisoria sobre las múltiples cuestiones que nos aquejan, lo que se relaciona con otras necesarias discusiones en la reforma política en ciernes, entorno a la posibilidad de discutir la disminución de las edades para aspirar a cargos como el Congreso de la República o incluso la creación de una circunscripción especial juvenil”.

Y es que, la capacidad creadora con la cual este grupo poblacional construye sociedad no se resume en un esquema institucional, sino que lo desborda. Esto es claro para el movimiento juvenil que salió masivamente a las calles el año pasado, muchos de ellos quienes en el XII Festival Nacional de la Juventud realizado el pasado diciembre concluyeron: “…mandatamos que los sistemas de participación juvenil actuales dejen de ser consultivos y pasen a ser decisorios, para que la juventud incida de manera real desde todas las instancias de participación, es decir, mandatamos que el sistema de participación sea el que decida sobre la política de juventud del país, proponiéndose desburocratizar instancias como los consejos de juventud y generando acciones de unidad y movilización protesta para contrarrestar la instrumentalización de la cual son objeto[1]”.

El reto en el nuevo gobierno

“Es necesario reconocer lo limitado de la actual legislación y los casi nulos resultados de las políticas de Iván Duque. Para el nuevo gobierno, entendiendo sus apuestas en educación y trabajo, se viene el reto de elevar los niveles de participación de la juventud y propiciar su más amplia movilización desde todos los territorios para posicionar su propia agenda y sumarse de forma decidida a aportar a la construcción del Plan Nacional de Desarrollo y a construir el enfoque juvenil de las políticas públicas”, finaliza Kevin.

Un reto que, sin dudas, empieza a generar tensiones sobre todo en los objetivos de lograr educación gratuita e integral, puesto que el recién designado ministro de Educación Alejandro Gaviria ha representado para el país, el modelo neoliberal que como se dice al inicio, es sobre el cual se han profundizado las problemáticas juveniles de las últimas décadas. Esto pudo reflejarse en el comunicado que publicó el movimiento estudiantil, donde se muestra su preocupación por esa designación del presidente electo Gustavo Petro y donde suscriben la necesidad de ser actores activos y veedores de las discusiones de gobierno.[2]

[1] Mandato juvenil del XII Festival nacional de la Juventud, Santa Marta del 12 al 15 de noviembre de 2021.

[2] Comunicado “Avanzamos hacia una educación que responde a las necesidades de país”, firmado el 8 de julio de 2022.