Las nuevas relaciones entre Colombia y Venezuela

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Gustavo Petro y Nicolás Maduro

La cancillería de Álvaro Leyva Durán será un significativo aporte a una diplomacia de respeto. Y seguramente, en un corto tiempo se anunciará el intercambio de embajadores

Alberto Acevedo

La conversación, de cara a la reanudación plena de relaciones comerciales que sostuvieron el 22 de junio pasado, el presidente electo de Colombia, Gustavo Petro, y su homólogo venezolano Nicolás Maduro, afrontó diversos temas alrededor del comercio bilateral, la paz y la voluntad de trabajar en la construcción de una renovada etapa de relaciones fraternales y respetuosas entre las dos naciones.

En un tuit en su cuenta oficial, Maduro indicó más tarde que también habló con Petro sobre varios temas de la relación bilateral, en particular sobre la situación en la frontera común. “Conversé con el presidente electo de Colombia y en nombre del pueblo venezolano lo felicité por su victoria. Dialogamos sobre la disposición de restablecer la normalidad en las fronteras, diversos temas sobre la paz y el futuro próspero de ambos pueblos”, destacó Maduro.

“Me he comunicado con el gobierno venezolano para abrir las fronteras y restablecer el pleno ejercicio de los derechos humanos en la frontera”, escribió por su parte el entrante presidente de los colombianos. “Hay que normalizar las relaciones. La frontera es mi principal preocupación, porque ahí hay una ilegalidad fuerte, muy fuerte. También hay unas posibilidades reales”, puntualizó Petro.

Relaciones rotas

Colombia y Venezuela comparten una de las fronteras más extensas de América, y probablemente la más transitada y permeada de América del Sur. Sin embargo, desde hace más de tres años el tránsito peatonal de personas entre los dos países tiene muchas restricciones y vaivenes, también por la pandemia del coronavirus. El transporte automotor está clausurado y el de mercancías casi no funciona. Tampoco hay vuelos directos entre los dos países.

Las relaciones diplomáticas están rotas desde el 23 de febrero de 2019, cuando desde Colombia se intentó una irrupción en Venezuela para crear una cabeza de playa para los planes de desestabilización del gobierno de Nicolás Maduro y este rompió los nexos políticos y diplomáticos con Colombia, al responsabilizar a la administración de Iván Duque de apoyar las agresiones, en contubernio con EEUU y la extrema derecha venezolana.

Ante este panorama, el triunfo electoral de Petro contribuye al acercamiento entre Venezuela y Colombia y entre Venezuela y Estados Unidos, que de alguna manera alivia las sanciones unilaterales a cambio de petróleo, acercamiento que además se facilita en la medida en que se despejan los obstáculos que representó el gobierno de Iván Duque, que alentó siempre la idea de derrocar a Nicolás Maduro y apuntalar a Juan Guaidó, en una política abiertamente injerencista.

Una cuna común

De momento, con el gobierno del Pacto Histórico Colombia sale del frente de países que abogan por el cambio de gobierno en Venezuela. Se alinea en cambio con el principio de que corresponde al pueblo de Venezuela darse el gobierno que quiera, en un ejercicio soberano, y valora el criterio de que Colombia y Venezuela son dos pueblos hermanos, con una cuna común; en ese sentido, es posible que el día de su posesión, Petro anuncie la apertura de fronteras entre los dos países.

La cancillería del recientemente nominado Álvaro Leyva Durán será un significativo aporte a esa hermandad. Y seguramente en un corto tiempo se dará el paso lógico de anunciar el intercambio de embajadores. En Venezuela, entre tanto, se vive una situación interesante: se hacen gestiones para reanudar el diálogo con la oposición. En Oslo se produjeron contactos en esta dirección la semana pasada. Corre el reloj hacia las elecciones presidenciales de 2024, en las que el gobernante PSUV ha puesto el nombre de Maduro sobre la mesa y la oposición reconoce que no tiene todavía un candidato.

De este lado de la frontera entre tanto, las diversas organizaciones insurgentes, han declarado su disposición a un diálogo de paz con el nuevo gobierno. Inclusive, organizaciones paramilitares dicen estar interesadas en un acercamiento con la Casa de Nariño. Erradicar factores de violencia también juega en torno a una normalización de las relaciones con Venezuela. Claro, esto va a depender también de que Estados Unidos no se inmiscuya y en Colombia se produzca efectivamente un cambio de su doctrina militar.