El poder constituyente

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Rubiel Vargas

Con la entrada de la modernidad se construye el concepto de poder constituyente, apropiándose la sociedad y materializándolo en otro poder, el Estado. Con el capitalismo moderno se comienzan a configurar las características que se han formado a lo largo de un proceso histórico: una función limitada de poderes, una acción representativa temporal, mostrándose como potencia social. Lo que verdaderamente se elabora es la subsunción de la sociedad moderna en el capital, donde el poder lo tiene quien tiene el poder constituyente.

Marx, que es moderno pero es crítico de la modernidad, entendida como crítico del poder, de las formas de acumulación, del trabajo, que se refleja en un sujeto, la capitalista. El poder, se encuentra constituido en el Estado, donde el dominio se encarna en la burguesía, y frente a esto ve formas de emancipación y de poder constituyente expresado como comunismo, que lo manifiesta en escritos históricos: La Sagrada Familia, La ideología alemana, y en los escritos de la Comuna de París. El sujeto es potencia de producción constitutiva, tiempo y constitución. La crítica del poder se combina con la emancipación de la sociedad capitalista. No se basa sobre una tradición del pensamiento moderno, que funda en el contractualismo los derechos del hombre. Como lo planteaba, Rousseau “voluntad de todos”, “voluntad general”.

Experiencia flexible

Voluntad de poder, en términos filosóficos, es voluntad de potenciación de la realidad, de la naturaleza, la relación con el ente, la relación con lo que es, que se encuentra en la actividad del hombre mismo. La naturaleza en la sociedad debe ser organizada, objetivada y subjetivada libremente. La potencia del poder constituyente no es para construir institucionalidad, sino para construir más ser: la humana necesidad de ser ético, construir conciencia social, cambio social, capacidad del poder constituyente no es estática, sino de movilización, no está regulado por el derecho, por lo tanto es un proceso político de cambio, que busca una comunidad de fines. Donde hay poder constituyente hay cambio, construcción de historia de comunidad, resistencia a la opresión, poder ilimitado, discusión política, formas de organización flexibles, tolerancia, es armamento social y popular, es democracia avanzada. Si el pueblo es el sujeto del poder constituyente, puede serlo solamente en la medida en que tenga educación, posibilidades de existencia material y espiritual.

Como lo dicen las constituyentes por la solución política y la paz con justicia social, “las Constituyentes se conciben como parte de una experiencia de organización flexible, acumulación dentro de un proceso convergente de politización de las gentes del común y de los sectores sociales y populares; son expresivas de una construcción democrática real, directa, comunitaria, autogestionaria, de poder popular desde abajo; no tienen el propósito de conformarse en estructuras, pues son apenas un momento del movimiento. La propuesta de constituyentes se comprende como un ejercicio autónomo y soberano. En ese sentido, no se encuentra supeditada a los diseños y a las reglas de trámite establecidas por el poder constituido; no encuadra por tanto dentro de las reglas originadas en la Constitución formal, sino que responde a una iniciativa propia frente a la insatisfacción generada por la política del Estado y a la necesidad de avanzar en el diseño e implementación de contenidos que expresen los anhelos de paz del pueblo colombiano”.

Contradicciones según Negri

Las contradicciones al interior del poder constituyente, las define Toni Negri como: “necesidad y libertad, fuerza y contrato, dominio y consenso, innovación y cooperación, hegemonía y revolución”. Es aquí donde se encuentran las contradicciones, se puede entender el poder constituyente como concepto de procedimiento absoluto, omnipotente, y expansivo, creación de formas de organización, ilimitado, y no finalizado. Evidenciando la originalidad de su estructura. Pero al mismo tiempo se puede concebir como un ente creativo, idéntico en el tiempo, práctico y consensual, con principios de democracia.

La noción de pueblo que acompaña la concepción de democracia liberal constitucional no puede ser ajena a la noción de pluralismo e implica la coexistencia de diferentes ideas, razas, géneros, orígenes, religiones, instituciones o grupos sociales. La noción de pueblo es heterogénea en su composición, y en el momento de escoger una determinada democracia constitucional acepta que todo poder debe tener límites y, por lo tanto, como pueblo soberano acuerda constituirse y autolimitarse de conformidad con ese modelo que instituye cauces a través de los cuales pueda expresarse con todo y su diversidad.

La falsa idea

El Constituyente originario es una noción, la capacidad de constituir el Estado en factores de poder, a través de la investidura, que lo puede tener un gobernante, un grupo de personas, que detentan un poder económico que se imponen sobre los demás, no lo precede ninguna norma jurídica, es política. La falsa idea es que el sujeto más poderoso es el pueblo y no lo toman como última instancia legitimadora.

Históricamente se cambian las normas por decisión de los partidos políticos, por grupos sociales, donde se legitima a través del pueblo. La falta de democracia, de educación, de justicia conllevan a que se den soluciones importantes: revoluciones acompañadas de democracias profundas y avanzadas donde se active para destruir lo dado y construir otro modelo.

El poder constituyente originario tiene por objetivo el establecimiento de una Constitución, está radicado en el pueblo y comporta un ejercicio pleno del poder político, lo que explica que sus actos son fundacionales, pues por medio de ellos se establece el orden jurídico, por lo que dichos actos escapan al control jurisdiccional. El pueblo ejerciendo su “poder soberano” ejerce el poder constituyente: elabora la constitución y crea los poderes constituidos: ejecutivo, legislativo y judicial. Y una vez ejercitado el poder constituyente, éste desaparece y lo que permanece es el poder constituido. Esto no significa que se incruste en el modelo liberal de representación, sino que sigue actuando, en un momento dado puede volverse activar