“El otro” de Retamar

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José Luis Díaz-Granados, su esposa Gladys , Fidel y el maestro Retamar (febrero de 2001).

El poeta, el juglar, el escalde que escribió la victoria con su alegría y su dolor imperecederos: un grande de Cuba: Roberto Fernández Retamar, este mes de junio de 2015 está celebrando sus 85 años rodeado del afecto de todo su pueblo.

José Luis Díaz-Granados, su esposa Gladys , Fidel y el maestro Retamar (febrero de 2001).
José Luis Díaz-Granados, su esposa Gladys , Fidel y el maestro Retamar (febrero de 2001).

José Luis Díaz-Granados

Sólo habían transcurrido unas pocas horas del Primero de Enero de 1959, cuando un joven poeta de 28 años, con el corazón rebosante de alegría, recorría en una guagua las calles de La Habana, mientras en su mente se agolpaban al unísono innumerables emociones.

Era Roberto Fernández Retamar, quien, 45 años después, le contó a la periodista Sonia Sánchez que fue precisamente durante ese recorrido vibrante cuando sintió que un poema -destinado a ser uno de los más famosos de su autoría- le estaba llegando, como llegan los pájaros a una estancia amable, y enseguida comenzó a borronearlo sobre un papel que al azar guardaba en el bolsillo.

Se trata de “El otro”. En este celebérrimo texto, Fernández Retamar recuerda con dolor los muertos, los héroes, los valientes combatientes que ofrendaron sus existencias preciosas para que otros, los sobrevivientes, pudieran vivir la fervorosa alegría de ese Primero de Enero.

“A 45 años de haberlo escrito, recuerda su autor, me sigue llamando la atención que un texto que supuse que sólo me interesaría a mí, se convirtió en el más difundido de mis poemas”.

Y enseguida pasa a evocar la emoción que experimentó cuando al llegar a Vietnam en 1970, para participar en un documental sobre la guerra que padecía aquel país, se encontró con su poema “El otro” traducido al idioma vietnamita. Igualmente le ocurrió años después en Angola y luego en otras naciones del mundo. El poema dice así:

“Nosotros, los / sobrevivientes, / ¿A quiénes debemos la / Sobrevida? / ¿Quién recibió la bala / mía? / La para mí, en su corazón? / ¿Sobre qué muerto estoy / yo vivo? / Sus huesos quedando en / los míos, / Los ojos que le / arrancaron, viendo / por la mirada de mi / cara, / y la mano que no es su mano, / que no es ya tampoco la mía / escribiendo palabras rotas, / Donde él no está, en la sobrevida?”

La magia, el duende, el idioma preciso con que fue escrito este poema, brotado del sentimiento más entrañable, es uno de los más hermosos símbolos del triunfo revolucionario de 1959. Y una vez más, como siempre, la poesía ha quedado como indeleble testimonio de un gran acontecimiento. En este caso, el extraordinario triunfo de la Revolución Cubana, de Fidel, Camilo, el Che y el heroico pueblo que derribó la tiranía de Batista.

Y el poeta, el juglar, el escalde que escribió la victoria con su alegría y su dolor imperecederos: un grande de Cuba: Roberto Fernández Retamar, quien en este mes de junio de 2015 está celebrando sus 85 años rodeado del afecto de todo su pueblo. Fundó con Haydée Santamaría la Casa de las Américas, la más importante institución cultural de habla hispana, y se ha destacado como uno de los mayores poetas y ensayistas de Nuestra América.

Desde Colombia, también estamos juntando nuestras manos solidarias con las de los millones de cubanos y latinoamericanos para festejar tan maravillosa efemérides.