El nuevo mapa político de Colombia

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La jornada electoral se desarrolló sin muchos contratiempos en materia de orden público. Por su parte, se mantuvo la abstención electoral. Foto JCH

Los datos que proporciona el preconteo electoral, información que no es definitiva ni vinculante, dibujan la correlación de fuerzas al interior del parlamento, al mismo tiempo que son el punto de partida de lo que será la carrera presidencial. El Pacto Histórico, ganador de la jornada

Redacción Política

El pueblo colombiano eligió la composición del nuevo Congreso de la República en la primera cita electoral del año. En medio de una jornada sin grandes contratiempos en materia de orden público, una votación que no logró romper la alta abstención y múltiples denuncias sobre irregularidades electorales, la ciudadanía colombiana acudió a las urnas el pasado 13 de marzo.

En términos generales se puede identificar que el Pacto Histórico, la convergencia de centroizquierda que eligió a Gustavo Petro como candidato presidencial, es la gran victoriosa pues no solo obtuvo la votación más alta de las tres consultas convocadas, sino que logró convertirse en la principal fuerza política del país con 16 escaños en el Senado de la República y 25 asientos en la Cámara de Representantes, los dos resultados están sustentados en las más altas votaciones de la jornada.

No obstante, la información preliminar también determina que las maquinarias siguen aceitadas y que el fenómeno de la compra-venta de votos es una triste realidad. También, pese a los buenos resultados obtenidos por las fuerzas alternativas, estos no son suficientes para respaldar las reformas legislativas que un hipotético gobierno alternativo echaría a andar, lo cual obliga inevitablemente a la búsqueda de consensos y alianzas.

Finalmente, pero no menos importante, el uribismo sufre un notable retroceso que no significa su derrota como muchos analistas preveían. Estas y más conclusiones deja el análisis de los resultados del 13 de marzo de 2022, una fecha que quedará en la historia como el primer paso para un posible revolcón definitivo en la política del país.

El huracán histórico

Indudablemente los resultados del Pacto Histórico son positivos. La inédita votación convierte a la convergencia de centroizquierda en la principal fuerza política del país con 2.302.847 votos. En términos comparados, el Pacto duplicó su votación con respecto al 2018. Lo anterior solo puede explicarse por importantes aciertos en la estrategia electoral que tuvieron la impronta de la innovación y el riesgo.

El primero de ellos fue la confección de la lista cerrada y paritaria. La decisión de presentar a la ciudadanía un proyecto político unitario, sustentado en un ejercicio programático sencillo y compuesto por importantes personalidades del campo democrático, es definitivamente un acierto. Fenómenos como la competencia interna o la difícil pedagogía de votar individualmente por las candidaturas, fueron atajadas por la iniciativa del voto no preferente produciendo un importante crecimiento cuantitativo en materia electoral.

El segundo acierto fue la consulta presidencial. La “primaria” del Pacto Histórico, que muchos calificaron como un ejercicio cuyos resultados eran previsibles, no solo consolidó a Francia Márquez como la revelación de la jornada (fue la tercera mejor votación de todas las consultas), sino que jalonó a la ciudadanía a votar por la convergencia de centroizquierda.

Por último, fue atinado asociar la campaña del Pacto con la marca Petro. Tal y como indicaban todas las encuestas, la imagen del ahora candidato presidencial del Pacto Histórico se encontraba en su mejor momento y las distintas campañas, tanto nacionales como territoriales, se “pegaron” al huracán que simboliza Petro. Si bien es una estrategia que depende del liderazgo individual, lo cual determina que no será para siempre, fue una oportunidad que el Pacto no dejó desaprovechar.

Claro, el resultado es agridulce si se considera la meta de lograr una mayoría parlamentaria por encima de los 20 escaños en el Senado. Pero considerando el histórico de modestos resultados electorales de la izquierda en los últimos 50 años, ser la principal fuerza política del país por encima de los partidos tradicionales y el uribismo es un importante e innegable avance.

Incluso, al cierre de esta edición, importantes dirigentes del Pacto Histórico han denunciado una omisión en el escaneo del formato E-14 para Senado y que no se ve reflejado en la votación del preconteo. Casi 30 mil mesas, cerca del 26% del total, reportan cero votos por el Pacto. En el escrutinio oficial esto podría significar la recuperación de cuatro curules más. Al respecto, la facilidad para identificar los sufragios por la lista cerrada será definitiva para recuperar la votación extraviada.

Composición del Senado de la República

La consolidación de los partidos tradicionales

El 13 de marzo también deja fortalecidos a los dos partidos tradicionales, el conservador y el liberal. Es importante destacar la “jugadita” de la administración Duque de flexibilizar la Ley de Garantías, lo que permitió una “feria de contratos” (casi 600) favorables a las maquinarias cercanas al partido de Gobierno, donde azules y rojos están acomodados sin comprometerse.

Dicho esto, es importante analizar el crecimiento del Partido Conservador que aumentó casi 300 mil votos en el Senado comparado con los resultados de 2018, lo que significa una curul más. Con 2.213.528 votos emitidos, la tolda azul es uno de los grandes favorecidos por la mermelada Duque. La cartagenera Nadia Blel Scaff y el barón electoral tolimense Carlos Andrés Trujillo fueron los más votados. Los azules también aumentaron su votación en Cámara de Representantes, 2.052.060 votos (un aumento de 200 mil sufragios en comparación con el 2018), lo que significa cuatro curules más.

Por el lado del Partido Liberal la votación se mantuvo en Senado y Cámara. Con 2.074.408 votos, la agrupación dirigida por el expresidente César Gaviria aumentó de 14 en 2018 a 15 curules en la cámara alta del parlamento. El cabeza de lista y cuestionado senador Lidio García fue la votación más alta con 157 mil votos. Si bien en Cámara de Representantes disminuyeron más de 100 mil votos, lo que significaría la perdida de tres curules, la tolda roja sigue siendo la fuerza política con más escaños en la cámara baja.

El uribismo sobrevive al vendaval

El Centro Democrático es el gran perdedor de la jornada, sin embargo, cualquier análisis debe considerar que el partido de Gobierno logró resistir al descontento popular que produce la figura del presidente Iván Duque y al peor momento en favorabilidad del expresidente Uribe Vélez. Es decir, sí está derrotado, pero no lo suficiente para celebrarlo.

El partido de Gobierno obtuvo 1.929.370 votos, lo que significa que perdió cinco curules, pasando de 19 a 14 puestos en el Senado de la República. Esto representa el detrimento de casi 600 mil votos, si se compara con la votación de 2018.

No obstante, la mayor derrota del uribismo se dio en la votación para Cámara de Representantes, correspondientes a 1.610.666 sufragios. Ya no tiene más de la mitad de su fuerza, pues pasó de 32 a 15 puestos en la cámara baja del parlamento. Es importante analizar que en Antioquia, principal bastión del uribismo, el Centro Democrático perdió casi 200 mil votos en Senado y 130 mil sufragios en Cámara.

Lo anterior no puede considerarse como un Knock Out contra la extrema derecha. Si bien hay un resultado negativo del Centro Democrático, mantuvo una considerable bancada parlamentaria que indudablemente será oposición en un hipotético gobierno alternativo, al mismo tiempo que alcanzó votaciones altas, como las de Miguel Uribe (223 mil votos) y María Fernanda Cabal (196 mil votos), demostrando que el cálculo del expresidente Uribe Vélez permitió mantener con vida a su descompuesto partido político.

Composición de la Cámara de Representantes

El nadadito de perro del centro

Paradójicamente, uno de los grandes victoriosos en la votación para Senado de la República es la lista que presentó la Alianza Verde-Centro Esperanza. Se dice que es contradictorio porque si bien la consulta que terminó eligiendo a Sergio Fajardo como candidato de la coalición fue la menos votada y con los resultados más mediocres de la jornada, no ocurrió lo mismo con la lista presentada para la cámara alta del parlamento.

Fueron 1.956.985 de votos para la lista Alianza Verde-Centro Esperanza, permitiendo que aumentaran cuatro curules con respecto a 2018. Hoy tendrían 14 escaños en el Senado. Ojo, sin Mockus, que en la pasada contienda electoral había logrado 540 mil apoyos y que en buena parte permitió que muchas votaciones pequeñas fueran arrastradas.

Con 189 mil sufragios, el youtuber cristiano Jonathan Pulido Hernández le ganó la primera posición al experimentado político Humberto de La Calle Lombana, quien logró 187 mil votos. Para destacar los 97 mil votos del analista Ariel Ávila, que se estrenaba en política. Por su parte, Angélica Lozano, con toda la maquinaria de la Alcaldía de Bogotá, perdió 20 mil votos. El representante a la Cámara Inti Asprilla, que aspiraba esta vez al Senado, bajo casi 10 mil votos con respecto al 2018.

En Cámara de Representantes es difícil medir una derrota o victoria del centro político, en gran parte porque la coalición Centro Esperanza está atomizada en muchos partidos con personerías jurídicas y en muchos casos se hicieron alianzas diferentes en los territorios.

Modestos resultados en los “atrapalotodo”

El partido Cambio Radical y el Partido de la U, agrupaciones que la ciencia política denomina como “atrapalotodo”, tuvieron modestos resultados que los ubican en la mitad de la tabla. En ambos casos hay una significativa pérdida de votos y disminución de representación parlamentaria.

En el partido dirigido por el exvicepresidente Germán Vargas Lleras la votación para Senado fue de 1.610.656, lo que significa la pérdida de 500 mil sufragios con respecto a 2018. El exministro de las TIC, David Luna, se convirtió en el más votado con 112 mil papeletas favorables, por encima de los 100 mil sufragios del cuestionado senador Arturo Char, que en esta oportunidad perdió 20 mil votos. Para Cámara de Representantes, Cambio Radical sufrió una considerable derrota electoral. Con 1.391.339 votos, el partido perdió 750 mil votos y pasó a tener 16 curules cuando en 2018 había conquistado 30.

Por su parte, en el Partido de la U orientado por la exgobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, mantuvo la tendencia de bajar votación. Da nada sirvió promocionar a deportistas como la medallista olímpica Caterine Ibargüen, que en parte cumplió la función de lavarle la cara a las cuestionadas candidaturas que tenía la lista, terminando finalmente quemada.

Fueron 1.506.134 votos para la U en Senado, con una reducción de 300 mil votos. Si en 2018 tenían 14 curules, en 2022 tendrán tan solo 10 asientos. Para Cámara de Representantes también hubo una notable reducción en la votación. Con 1.426.736 votos, el antiguo partido del gobierno Santos alcanza tan solo 15 curules, perdiendo diez puestos en la cámara baja del Congreso.

Finalmente, los partidos cristianos MIRA y Justa Libres (que no son “atrapalotodo” porque se identifican con la religión cristiana pentecostal) se unieron en esta oportunidad como coalición, manteniendo las cuatro curules que tenían en Senado y un escaño en Cámara.

El fracaso del Nuevo Liberalismo

Uno de los fracasos más estrepitosos de la jornada giró en torno al renacido partido Nuevo Liberalismo. No solo perdieron en la consulta de la coalición Centro Esperanza con la candidatura de Juan Manuel Galán, que obtuvo 486 mil votos, sino que en Senado no logró pasar el umbral con 330 mil votos y para Cámara solo lograron una solitaria curul en Bogotá con 189 mil votos.

Muchas pueden ser las razones del fiasco. La primera es que, a diferencia del Pacto Histórico, la lista cerrada en Senado no funcionó, a pesar de tener importantes líderes de opinión, excesiva pauta publicitaria y favorabilidad en medios de comunicación. Confeccionar una lista para Senado exclusivamente desde la estrategia del voto de opinión, es arriesgado ya que en elecciones el voto consciente es ampliamente disputado. Además de ello, dividió aún más la coalición y el llamado centro indudablemente se identifica con la Alianza Verde.

También jugó en contra la excesiva evocación al pasado con el asesinado líder Luis Carlos Galán Sarmiento, estrategia importante para la reconstrucción de la memoria, pero poco eficiente a la hora de cautivar votos. Finalmente, las decisiones autoritarias de la familia Galán Pachón al interior del Nuevo Liberalismo que cerraron el partido a sus propios intereses, seguramente impidieron que viejos liderazgos se pusieran la 10 a la hora de hacer campaña.

Fuerza Ciudadana, Estamos Listas y Comunes

Para finalizar este análisis, es importante destacar la participación de Fuerza Ciudadana, el movimiento feminista Estamos Listas y el partido Comunes. En la agrupación naranja, fundada y liderada por el gobernador de Magdalena Carlos Caicedo, se destacaron las votaciones del profesor universitario Gilberto Tobón con 173 mil votos, la del exalcalde de Santa Marta Rafael Martínez con 80 mil sufragios y la votación del maestro Carlos Rivas con 18 mil votos.

Sin embargo, los 439 mil votos que logró la colectividad alternativa no fueron suficientes para alcanzar el umbral y asegurar representación parlamentaria. Al cierre de esta edición, el candidato presidencial Gustavo Petro dijo que, en el proceso de recuperación de votos, el equipo de abogados tenía como orientación recuperar los votos tanto del Pacto como de Fuerza Ciudadana.

Por su parte, el movimiento feminista Estamos Listas logró 108 mil votos, superando con autoridad la expectativa que todos los análisis daban a la inédita lista compuesta en su mayoría por mujeres. Finalmente, con 31 mil votos dignos el Partido Comunes participó de la jornada electoral, con la seguridad de tener las cinco curules en Senado y Cámara gracias al Acuerdo de Paz. Con respecto al 2018, Comunes perdió 20 mil votos a nivel nacional y 6.000 votos en Bogotá.

La coalición Pacto Histórico se consolidó como la primera fuerza política en el país, al lograr las mayores votaciones para el Congreso de la República. Foto Boris Orjuela

Una pequeña conclusión

La principal razón para celebrar es que nunca antes los sectores alternativos habían conquistado tantos espacios en el poder legislativo. Hoy el Pacto Histórico es la primera fuerza política al interior del parlamento. Los distintos partidos, movimientos y organizaciones sociales que hacen parte de la convergencia pueden estar tranquilos, porque en términos generales se lograron las metas.

Si bien el Pacto no logró el objetivo máximo de construir una mayoría parlamentaria, si ha conquistado una considerable fuerza a la hora de ampliar alianzas y consensos para gobernar. Por el momento, la tarea está en Corferias y en las registradurías territoriales donde se asiste a un nuevo escenario de la disputa: el escrutinio oficial. Allí el Pacto Histórico buscará recuperar la mayor cantidad de votos para las fuerzas alternativas del país.