Dimensiones de la “derrota” de Putin

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Larry C. Johnson, antiguo oficial de la CIA

Los principales objetivos de la primera fase de la operación rusa en Ucrania se han completado con éxito, y las capacidades de combate de las fuerzas ucranianas se han reducido considerablemente

Alberto Acevedo 

A dos meses de iniciada la operación militar especial de las tropas rusas en Ucrania, el ministerio de Defensa de Rusia entregó un balance parcial de sus operaciones. Antes de detenerse en las cifras, es bueno recordar que el Kremlin planteó dos objetivos centrales de su incursión: uno, la desmilitarización de Ucrania, y dos, la desnazificación de ese país, es decir, la desarticulación de grupos fascistas que actuaban a sus anchas con el beneplácito del gobierno de Zelensky, y que tenían como objetivo la aniquilación física de la población ruso parlante en la región del Donbás.

En relación a la campaña militar, la cartera de Defensa rusa indicó que, desde el 24 de febrero, cuando sus tropas ingresaron a Ucrania, las fuerzas rusas han destruido 141 aviones militares, 110 helicópteros, 566 vehículos aéreos no tripulados, 265 sistemas de misiles antiaéreos, 2.526 tanques y otros vehículos blindados, 283 lanzacohetes múltiples, 1.096 unidades de artillería de campaña y morteros, así como 2.362 vehículos militares especiales.

Como podrán deducirlo los más avezados en cuestiones militares, es un balance en construcción. Cada día se agregan nuevas cifras. Los lectores seguramente han visto que los Estados Unidos, Alemania, el Reino Unido y varios países de la OTAN se han ufanado de trasladar verdaderos cargamentos de armas y vehículos de combate a Ucrania, para satisfacer los pedidos de Zelensky y enfrentar al ‘invasor’.

Contra los reductos nazis

Pues bien, la mayoría de ese arsenal fue trasladado a los hangares de una gran fábrica de aluminio en Zaporozhie, convertida en almacén militar. El pasado 27 de abril, estando ya en elaboración esta edición, las fuerzas rusas destruyeron en su totalidad ese complejo. El mismo día en la noche, la aviación rusa destruyó 58 instalaciones militares de Ucrania, entre ellas 50 áreas de concentración de soldados y equipo militar y cuatro almacenes con armas y municiones.

En relación a los grupos nazis, en general han sido duramente golpeados y puestos fuera de combate. El último reducto permanece escondido en los sótanos de la planta siderúrgica de Azovstal, en Mariúpol, junto a unas dos mil personas, entre ellas muchos niños, que mantiene como escudo para evitar un ataque armado. La prensa occidental no dice que la población civil permanece allí como rehén de estos grupos ultranacionalistas.

Rusia destruyó, en Zaporozhie, un inmenso depósito de armas de Estados Unidos y la OTAN

Tropas sin suministros

Los principales objetivos de la primera fase de la operación rusa en Ucrania se han completado con éxito, y las capacidades de combate de las fuerzas ucranianas se han reducido considerablemente, anotó en un informe del 25 de marzo el Mindefensa ruso. Las Fuerzas Aéreas y el sistema de defensa antiaérea de Ucrania, “han sido destruidos casi por completo” como resultado de la operación militar, mientras que la Armada ucraniana “ha dejado de existir”, declaró el jefe de la Dirección Principal de Operaciones del Estado Mayor, Serguéi Rudskói.

“El suministro de misiles y municiones, combustible y alimentos a las tropas ucranianas, también se ha detenido prácticamente por completo”, agrega el informe.

Y como la guerra se cruza con la economía, hay otros elementos de este balance. El ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, descartó que la operación militar en Ucrania haya derivado en un aislamiento internacional de Rusia y aseguró que su país mantiene buenas relaciones con muchos países en varias partes del mundo. “No hay ningún aislamiento (…) contamos con una gran cantidad de socios en la región Asia-Pacífico, en Asia en general, en África y en América Latina”, puntualizó el ministro.

Estados Unidos debería asustarse

Larry C. Johnson, un antiguo oficial de la CIA, que durante 24 años entrenó los comandos de operaciones especiales del ejército norteamericano y después trabajó en la oficina de lucha contra el terrorismo del Departamento de Estado, en una entrevista de prensa la semana pasada, dijo que “Rusia ya ganó la guerra, y solo quedan labores de limpieza”.

En las tres primeras semanas de operaciones, los rusos conquistaron un territorio mayor que el del Reino Unido, dijo Larry. Para capturar un territorio parecido en Irak, en 2003, a Estados Unidos le costó más tiempo, enfrentando a un ejército más pequeño y menos capaz del que tenía Ucrania en esta operación. Ahora Ucrania está aislada por el norte y por el sur. Esa operación rusa debería asustar a los dirigentes militares y políticos norteamericanos, dijo el antiguo oficial de la CIA.

La prestigiosa revista británica The Economist, dijo en una nota el primero de abril pasado que la economía rusa se siente mucho mejor de lo esperado, en medio de las sanciones de occidente. “El caos de los mercados rusos” provocado por las sanciones, “parece haber disminuido”, señala la nota. En cuanto a la economía real, es “más saludable de lo que parece a primera vista”. Una medición semanal de precios mostró en la última semana de marzo y durante ese mes, que los precios subieron un promedio del cinco por ciento, pero no todos. El vodka y la gasolina, en general permanecieron estables, confirmó el medio británico.

Ingresos récord

Janis Kluge, investigador de la Fundación Alemana para la Ciencia y la Política, especializado en Eurasia, dijo en una entrevista para el canal ntv, que Rusia recibirá este año ingresos récord por la venta de energía.

“El presupuesto ruso podrían incluso tener superávit este año”, puntualizó, y aseguró que casi la mitad del presupuesto del país euroasiático está basado en las ventas de petróleo y gas. Y la cuantía de tales ingresos depende de dos factores: “uno, de los precios del mercado mundial, que se han disparado y otro, del tipo de cambio del rublo”.

El analista dice que en principio el rublo se debilitó por las sanciones, pero se ha venido recuperando, gracias a la exportación de petróleo. “Moscú esperaba ingresos de más de 4.500 rublos por barril de petróleo, está recibiendo cerca de 7.000 rublos”, dice Kluge. Y precisó: “el precio del gas en los mercados al contado se ha quintuplicado en el último año”, lo que significa que la empresa energética rusa Gazprom “recibirá ingresos record”.

Referencias similares y puntos de vista en torno a la campaña militar rusa en Ucrania, abundan. Putin está perdiendo la guerra, pero en los titulares de la prensa corporativa occidental. Lo blanco se convierte en negro. Putin, de contera, hasta tiene alzhéimer y cáncer. Que lo diga la prensa imperialista, es normal. Lo lamentable es que el cuento se lo crean analistas de izquierda, en una actitud que, si no muestra ignorancia de los hechos, sí una ingenuidad supina.