De las calles a las urnas

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Mujeres participando en el paso paro nacional, en la ciudad de Cali. Foto Anllel Ramírez

Aunque habrá manifestaciones públicas cuando las condiciones lo exijan, para la mayoría de organizaciones sociales las elecciones son lo fundamental en su agenda de los próximos meses

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

Este 2022 está marcado por dos procesos electorales que pueden empezar a cambiar el curso de la historia política del país. Pero también, antecedido de varios años de grandes movilizaciones y un estallido social producto de la inconformidad de miles de colombianos, que evidenciaron la necesidad de un cambio del modelo económico.

En este contexto y con una crisis económica y de violación a los derechos humanos con asesinatos y masacres, las elecciones se presentan como un importante escenario de disputa. Pero ¿qué pasará con las movilizaciones en las calles? Cinco dirigentes sociales de diversas organizaciones integrantes del Comité Nacional de Paro, responden.

Para Francisco Maltés, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, desde finales del año pasado hasta el 13 de marzo “le vamos a meter todo a la lucha electoral. Por su puesto que no vamos a abandonar la lucha social, pero el escenario es electoral. Desde la CUT llevamos dos meses motivando a que la gente inscriba la cédula y esperamos que nos acompañe electoralmente”.

Expresa que acompañarán peleas que se avizoran en el sector eléctrico y en la salud por la tercerización y el intento de venta de activos del Estado, y habrá acompañamiento a alrededor de 400 pliegos de peticiones que se presentarán en alcaldías y gobernaciones, que podrían ser acompañados de movilizaciones el 28 de febrero. “Si no avanzamos electoralmente, lo que avancemos socialmente nos lo quitan en el Congreso”, concluye.

Lucha permanente

Desde otra cosmovisión, Darío Tote, consejero del CRIC, dice que el movimiento social e indígena que ellos orientan ha estado en permanente movilización y lucha social, y una de las propuestas para 2022 es de un cambio estructural para mejorar la economía, la vida, salud, educación, el bienestar de los colombianos y colombianas, “para cambiar un sistema corrupto que por muchos años ha saqueado a los colombianos, pero sobre todo a los pobres. Estamos llamados a accionar en el tema político electoral donde hay unas propuestas en beneficio de los colombianos. Eso también es movilización, lucha social, eso se llama resistencia y dignidad de los pueblos originarios”.

Actualmente en estos territorios se sufren amenazas, asesinatos de líderes y lideresas sociales y guerra, principalmente en el departamento del Cauca. “Por eso, el cambio debe ser de tipo estructural y llamamos a la unidad a los distintos sectores sociales, políticos, académicos e intelectuales y en una sola voz movilizarnos. Del estallido social, quedaron huérfanos, viudas, madres sin sus hijos, hay desaparecidos y siguen apareciendo cadáveres en los ríos. Estamos a la expectativa de una gran movilización social, económica y política pensando en una reforma estructural. Hemos conversado con diferentes sectores afro, campesinos, con la CUT, con Fecode, estudiantiles, de educadores para decirle que nuestra agenda de lucha es permanente porque la idea no es luchar por aparte sino todos juntos”, anota el líder indígena.

Una nueva ley

Darío Tote dice que estas comunidades han exigido la no militarización ni la presencia de actores armados como guerrilla y paramilitares, en los territorios campesinos, indígenas y afros porque interrumpen su cosmovisión pacífica. “Hay reclutamiento de nuestros jóvenes, violación a nuestras niñas, a nuestras mujeres”.

Desde otro sector, Kevin Siza, uno de los voceros de la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios, ACEU, comentó que el movimiento estudiantil universitario tiene como reto precisar sus banderas de movilización.

Por esto, tendrá una amplia reunión de delegados de instituciones de educación superior el próximo 27 de enero, con el objetivo de ver cómo y cuándo convocar un encuentro nacional de estudiantes.

“La idea es que sea posterior al escenario electoral, pero con la preparación de la discusión política y la discusión de la agenda de movilización que habrá en las universidades durante este primer semestre, que se estará enfocado en rearticularse con asambleas para posicionar temas como la construcción democrática de una ley alternativa de educación superior, que pueda superar el orden normativo vigente del modelo mercantil que se establece en la Ley 30”, argumenta el dirigente de la ACEU.

La apuesta de los estudiantes es a una reforma estructural, porque han identificado que el origen de la crisis de la educación superior está en su naturaleza, ya que constitucionalmente se convirtió en un servicio público y no en un derecho fundamental.

“Para cambiarla se requiere de una reforma constitucional que plantea hasta el cambio de la fórmula que define la financiación. No obstante, más allá de la financiación hay asuntos como la autonomía, el cogobierno, la democracia, las competencias de los consejos superiores, el modelo pedagógico y el bienestar universitario”, explica Siza.

Los problemas del campo

Una de las organizaciones campesinas de mayor importancia en el territorio nacional es Fensuagro, que se prepara para su congreso nacional. La organización integra mesas amplias compuestas por otras colectividades del movimiento indígena y popular en el que se discutirá una agenda de movilización: “Consideramos que es la única forma en la que nos escuchan frente a todo lo que planteamos con relación al cese de la violación de los derechos humanos del campesinado y por la presencia en los territorios de proyectos de transnacionales”, comenta su presidenta Nury Martínez.

Señala que la participación en el proceso electoral es importante porque es urgente cambiar el Gobierno para que haya una real implementación del Acuerdo de Paz. “Las elecciones son importantes, pero debe haber movilizaciones y fortalecimiento organizativo en los territorios. La lucha debe ser de manera simultánea, y así lo planteamos en el encuentro nacional por la soberanía de diciembre, uno de los objetivos era que dentro de los programas de los candidatos alternativos nos tuvieran en cuenta lo que estamos construyendo colectivamente”.

Con marchas y votos

Por último, Carlos Arturo García, de la Coordinadora de Organizaciones Sociales, COS, anotó que desde el Comité Nacional de Paro se está pendiente de convocar una reunión para puntualizar iniciativas de movilización en la calle, porque “sigue la inconformidad con las políticas del actual Gobierno que afectan a los sectores sociales y populares, como el incremento del salario mínimo, que no recupera el poder adquisitivo de los trabajadores y que ya se perdió con el alza en los alimentos de más del 17%”.

Asegura que, aunque las elecciones son un campo en disputa de mucha importancia, hay que alternar las dinámicas: “Esa preparación y participación político-electoral tendrá que acompañarse de dinámicas de movilización de calle. Los acumulados del paro nacional en los territorios recogieron iniciativas y produjeron pliegos que incorporan aspectos importantes que son la base de los programas de participación electoral. Hay que asumir una conjugación de las dinámicas de protesta para traducirlas en la participación política – electoral. Hemos dicho, ‘De la resistencia popular a la alternativa política’”.