Crisis energética: ¿Ahorro, racionamiento o apagón?

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El Gobierno busca eludir la responsabilidad del apagón con la campaña de ahorro. Terminará de nuevo el pueblo sacrificado

Torre energia-2

Cristian Jiménez
Especial para VOZ

Hoy Colombia atraviesa una de sus más fuertes crisis energéticas. El panorama es simple, racionamiento o apagón. La renuncia del ministro de Minas y Energía, Tomás González, con el argumento de la tardía decisión del ministerio para tomar medidas de ahorro efectivas que evitaran llegar a tal nivel de crisis y las reuniones a oscuras del presidente Santos, son mensajes claros de las decisiones que tendrá que tomar el mandatario para evitar un inminente apagón que ad portas del plebiscito para la paz terminarían de acabar con la popularidad del presidente, acumulando más razones para un “No”, y sería la constituyente el método más acertado para la refrendación de los acuerdos a que se llegue en los diálogos de La Habana.

La generación de energía

El fuerte impacto del fenómeno de “El Niño”, que en un principio se decía que duraba hasta inicios del 2016, al parecer va para largo. Con un elemento adicional y es que existe la probabilidad de que no haya o se retrase el fenómeno de “La Niña” lo que implica tener los embalses en niveles muy bajos.

Colombia, país rico en recursos hídricos, pasaría de generar el 70% de la energía con hidroeléctricas a tan solo el 47%, y se tendrían que poner en funcionamiento termogeneradoras, las cuales funcionan a base de combustible: gas, carbón o líquido. Todo esto se suma a la crisis de gas que tiene el país y la negativa de Venezuela para proveer de gas a Colombia, lo que obliga la generación con combustibles líquidos, como el ACPM diésel, que además de tener costos más elevados, tienen un impacto negativo para el ambiente.

No teniendo ya suficiente con la condición de los embalses, las olas de calor que hacen crecer la demanda de energía, sobre todo en las ciudades costeras, la nula respuesta a los llamados de ahorro de energía y el descaro de las grandes industrias que llaman a tomar medidas de ahorro en las casas sin hacerlo a gran escala, y al contrario usando métodos cada vez más letales para el ambiente, como el ya conocido “fracking”; ahora sale de funcionamiento Guatapé, por un accidente con acumulación de gases que ocasionó un incendio.

Contrasentido

Como lo dice la ley de Murphy, cualquier situación por mala que sea es susceptible a empeorar. Según el gerente de EPM, el embalse estará restablecido en su totalidad para el mes de septiembre de 2016. La situación es grave, porque aguas abajo se alimentan más hidroeléctricas de la misma represa (que fuera de funcionamiento no permite que corra el agua, teniéndola represada), entre ellas la Central Hidroeléctrica San Carlos, la central eléctrica con mayor capacidad instalada en Colombia, con 1.240 MW.

El panorama es cada vez más complejo, en 2007 con la intención de tener un colchón que permitiera al sector responder a momentos como el que vivimos actualmente, se creó un impuesto más para los colombianos, que llamaron “cargo de confiabilidad”.

El gravamen, que se sumó al valor del kw, aportaría a las termogeneradoras para tener disponibilidad de generación, y desde la fecha que se implementó hasta la crisis, alrededor de 18 billones de pesos, que se esfumaron en tan solo cuatro meses de crisis sin tener responsables, porque en el país del sagrado corazón se garantiza que sea recogido este dinero, pero no se vigila cómo se destina.

Improvisación

Todo esto ocasiona improvisación para poner a funcionar termo generadoras a tope, sin condiciones técnicas y de mantenimiento, pasando de la prevención a la corrección, tal como sucedió a finales de febrero con la salida de Termo Flores en Barranquilla, que ante la negativa de salir a mantenimiento preventivo, registró un daño que le costó al país un buen aporte al mercado eléctrico, situación que demorará algunos días en ser corregido.

Así las cosas se espera que otras plantas térmicas entren en mantenimiento debido a la intensidad en la que se ven obligadas a trabajar, generando más estrés al mercado eléctrico colombiano.

Por otro lado el Gobierno nacional lanza su campaña de ahorro de energía, en la que pretende sancionar a quien consuma más de su promedio y bonificando a quien respecto al consumo del mes de febrero tenga una disminución en kwh. En el primer día de esta campaña se obtuvo un ahorro total de energía de 1.98%, el cual todavía no alcanza para evitar un posible racionamiento o un apagón inminente, ya que se espera que esta disminución sea al menos de 5%, o como lo dijo la Presidenta de XM, la firma operadora del mercado de energía, filial de ISA, María Nohemí Arboleda: “Hay que ahorrar energía por las buenas o por las malas”, teniendo en cuenta además que para el día 8 de marzo se registró la cifra más baja del nivel histórico de los embalses, con tan solo el 27.77%.

Paga el pueblo

De esta manera el llamado es nuevamente a que todos los colombianos ahorremos energía, a disminuir el consumo fundamentalmente en las horas de mayor demanda, entre las 7 y las 10 de la noche, ya que en estos momentos de crisis los aportes por pequeños que sean sirven para evitar una situación de medidas extremas que solo tendrían impactos negativos para nuestro país y no suceda como en 1992 que solo se tomó medidas como adelantar la hora después de racionamiento cuando ya era muy tarde.

El ejecutivo está seguro que no habrá racionamiento por cuanto ya no se habla de apagón sino de cortes programados de energía que según la nueva ministra encargada del ramo no es lo mismo. El gobierno se anota otra improvisación, no entiende el concepto de planeación energética, mientras los generadores de energía privados se frotan las manos ante la posibilidad de un Cargo por Confiabilidad de segunda generación. Mientras tanto el pueblo tiene que apagar la luz, ahorrar energía y si llega el apagón, la culpa exclusiva será de quien ha pagado puntualmente su factura.