Chile: Los avatares de la nueva Constitución

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Las complicaciones politicas, sociales y las secuelas de exclusiones que se derivarían de la aprobacion de la carta magna, redactada por la extrema derecha

José Ramón Llanos

El 30 de octubre, el Consejo Constitucional terminó la aprobación del texto de la nueva Constitución, que será sometido a plebiscito el 17 de diciembre del presenta año. En esa fecha la ciudadanía decidirá en una papeleta que dice “A Favor” o “En Contra”. El texto fue aprobado por 33 votos y 16 en contra de los sectores de izquierda. En consecuencia, los representantes de los sectores progresistas inmediatamente anunciaron que procurarán que el pueblo chileno vote “En Contra” del texto constitucional.

La posición de la izquierda

El delegado del Partido Socialista, Alejandro Kohler, dijo que la mayoría de la derecha “impuso un texto dogmático, excluyente y polarizante. Hacemos énfasis en los riesgos de la polarización. Este texto al excluir a tantos y tantas pone en riesgo la estabilidad política y social de nuestra patria”, según publica El Mercurio de Chile.

Kohler enfatizó que los sectores de izquierda expondrán con claridad ante el pueblo chileno por qué se debe votar En Contra y agregó que “sin duda es la mejor opción para la ciudadanía chilena”.

El Partido Comunista, a través de su consejero Fernando Viveros, declaró a El Siglo: “Construyeron una constitución sin derechos sociales garantizados, con un estado social y democrático de derecho de papel. Esta es una propuesta constitucional mezquina y quedó tan mala que no empareja la cancha”. El consejero del Partido Socialista, Gabriel Osorio, calificó la Constitución como “la de la inestabilidad y de la incerteza a parte de que tiene graves problemas técnicos”.

La comisionada y representante de la Democracia Cristiana, Alejandra Krauss, expresó que “se redactaron normas hablándole solo a un sector del país, muchas técnicamente incorrectas, contradictorias y populistas (…) Mediante eslóganes, redacciones extravagantes o técnicamente definiciones que buscan resultados que solo generarán ilusiones que fácilmente desaparecerán”, según escribe el mismo periódico comunista.

Los sectores de los pueblos originarios, representados en Alihuén Antíleo, expresaron su voto En Contra afirmando que “la derecha quiso hacer una propuesta rechazando la plurinacionalidad y pluralismo jurídico, el anteproyecto no contempla ninguna propuesta sobre eso y, sin embargo, se argumenta en este Consejo para apoyar esta propuesta”.

Las intervenciones de los consejeros comunistas

La consejera Carmen Araya Rojas empezó su intervención destacando que los consejeros progresistas enviaron algunas correcciones a la Comisión de Expertos dos semanas antes y, sin embargo, no las tuvieron en cuenta: “esto me entristece. Me da pena porque se desperdició la oportunidad de mejorar el rumbo de este proceso y dirigirlo hacia donde la ciudadanía nos pide avanzar hacia la construcción de una casa de todos y no su propio condominio. (…). El partido Republicano y Chile Vamos decidieron continuar por el camino de la exclusión, de la prohibición y de la censura, permitiendo solo que se hicieran cambios cosméticos al texto que no cambian el fondo, ni el espíritu de la propuesta”.

De esta forma, dice Araya, así como está redactada la nueva constitución de Chile, “vuelve ilegales a mi familia, a los luchadores sociales, a los sindicatos, a todo aquel que quiera una educación de calidad, a los que exigen mejores pensiones, a las mujeres, a los que quieren justicia ambiental porque viven en zonas de sacrificio”.

Por su parte, el consejero comunista, Fernando Viveros, argumentó en su intervención que si no hay modificaciones profundas y radicales al texto que los comisionados expertos proponen, que sea sometido al Plebiscito: “Este texto no asegura la gobernabilidad. Ni tampoco la estabilidad integral que el país requiere porque no da respuesta a la crisis de desigualdad. Porque no mejora la situación de las mayorías o no da solución a las familias que les cuesta llegar a fin de mes. En cambio, los derechos económicos y de propiedad de los grandes millonarios de las Administradoras de los Fondos de Pensión, AFP, y las Instituciones de Salud Previsional, Isapres, si están asegurados. Ante la irresponsabilidad de una derecha que solo presenta una Constitución para una parte minoritaria y privilegiada del país”, según anota El Siglo.

La posición del sindicalismo frente al plebiscito

Consejeros constitucionales progresistas y comunistas chilenos. Foto El Siglo

La Central Unitaria de Trabajadores, CUT Chile, convocó al movimiento sindical y a los chilenos en general a votar contra el proyecto de constitución el próximo 17 de diciembre. Esta decisión se tomó el 25 de octubre, de manera unánime.

Además, se decidió organizar un frente social opositor a este texto constitucional regresivo y conservador. La CUT afirma en su declaración: “Esta constitución no soluciona las urgencias sociales de las y los trabajadores. Es necesario no dejarse chantajear por los supuestos efectos negativos en la estabilidad económica y laboral”.

Los dirigentes de la CUT anotan que el contenido de este documento no les da soluciones a las desigualdades del mundo del trabajo y “no garantiza condiciones para el justo equilibrio en las relaciones laborales, consagra el negocio de las AFP e Isapres perpetuando el abuso y el lucro con nuestros derechos”. Por otra parte, indican que ese texto constitucional constituye un retroceso de las conquistas igualitarias obtenidas por el movimiento de las mujeres y en los avances de la lucha contra el patriarcado. También suprime la garantía de un Estado Social y de Derecho.

Los partidos y las encuestas

El Siglo informa que los consejeros y comisionados de los sectores progresistas anunciaron que votarán En Contra del texto constitucional. La mayoría de los consejeros estuvieron de acuerdo en el rechazo a esta nueva constitución carente de derechos, como toda propuesta que proviene de la derecha y de la extrema derecha.

Los partidos Dignidad y Socialismo Democrático, y otros sectores progresistas decididos a promover en el plebiscito el “En Contra”, se reunirán en el curso de esta semana para organizar debidamente la campaña.

La tarea es conectarse en las semanas que quedan con el plebiscito para promoverlo más y mejor con el mundo social, con la sociedad civil, con el mundo de la cultura, el movimiento feminista, el sector sindical, los pueblos originarios y movilizar a todos estos sectores en el “En Contra”, que se espera sea la decisión mayoritaria el 17 de diciembre y sepultar para siempre las pretensiones derechistas y ultraderechistas en Chile.

Por su parte, los partidos de centro y derecha, que promueven el “A Favor” en el plebiscito, eligieron a Gonzalo Mullier, de la Unión Demócrata Independiente, UDI, en calidad de coordinador de acción propagandística. El plan propagandístico prevé que Evelin Matthei y José Antonio Kast se desplazarán por todo el país promoviendo el “A Favor”. Además, como estrategia se utilizarán a ciudadanos no políticos defendiendo el “A Favor” en la publicidad y solo unos pocos políticos aparecerán en la televisión y en la prensa.

Finalmente, las diversas encuestadoras presentaron sus pronósticos. El día 29 de octubre, la encuesta Pulso Ciudadano muestra que un 36,7 por ciento de la población votaría En Contra en el plebiscito y solo un 12,3 por ciento votaría A Favor.

Pulso Ciudadano expresa que el 17 de diciembre los resultados del plebiscito serían los siguientes: En Contra 69,7 por ciento y A Favor un 30,3 por ciento.