jueves, mayo 23, 2024
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¿Antioquia la grande?

Este departamento ha sido dirigido por sectores conservadores–uribistas, los cuales orientan la economía que Marx llamó “vulgar”, basada en datos maquillados y sacados de contexto que, en realidad, esconden la pauperización de la mayoría del pueblo trabajador

Luis Fernando Rivera

Proyectar el futuro, sustentar y obtener un discurso objetivo e informado requiere de datos que faciliten el análisis de la realidad y las tendencias.

Lo dominante en el pueblo antioqueño ha sido su ideario de “Antioquia La Grande”, cuna de paisas pujantes, emprendedores y exitosos que, en otrora, permitió conformar un capital primitivo, originario, el proceso de ocupación del territorio, la explotación del subsuelo por medio del trabajo esclavo, el contrabando y el comercio y con este capital, para su época, lograr un importante proceso de industrialización del sector productor de bienes de consumo, el cultivo del café como producto de exportación, con base en minifundios familiares, el inicio de un incipiente capitalismo de producción y una incipiente clase obrera. El resultado es una concentración y centralización de capitales en unas cuantas familias antioqueñas.

De la pujanza a la brecha económica

Hubo, ciertamente, un liderazgo del departamento respecto al resto del país no solo económico, sino político y cultural, con un alto grado de regionalismo y un reconocimiento como una región pujante, prospera, con un gran amor por su tierra, por su trabajo, sus valores familiares, morales, religiosos, políticos y culturales, y con una gran confianza en las instituciones y su dirigencia. Hoy, un siglo después de la “Antioquia la Grande”, ya no queda casi nada. La desindustrialización y transnacionalización marcan su futuro incierto y ambiguo.

Se ha profundizado la brecha económica, política y social entre el Distrito de Medellín y su Área Metropolitana con el resto del departamento; hay un desplazamiento de personas obligado desde la periferia hacia Medellín por el despojo de sus tierras y en busca de paz, trabajo, educación y servicios. El departamento presenta indicadores de desempleo, subempleo, pobreza monetaria y multidimensional, inseguridad, injusticia social, entre muchos otros, comunes a los del resto de departamentos del país, en algunos casos ligeramente superiores o inferiores.

Expertos en embellecimiento

El discurso oficial a través de los medios de comunicación señala que los problemas son coyunturales, que el liderazgo se conserva, que el empresariado antioqueño sigue creando riqueza, empleo; que sostienen la democracia y la justicia social. No obstante, ocultan la desastrosa realidad de crisis social y de valores. Antes y después de la pandemia la problemática económica y social continúa y crece.

El Gobernador del departamento, en vísperas de las elecciones regionales del 29 de octubre, adelantó una estrategia mediática de autoevaluación, en la que presenta sus “realizaciones”, a pesar de haber pasado casi tres años de su periodo en casa por cárcel por investigación de corrupción. Como se dice popularmente, “el papel, la televisión y las redes aguantan todo”.

Un poco antes del proceso electoral entregó, por medio de un periódico local, un anexo con ocho separatas donde describe sus realizaciones con rimbombancia. Según él, y su publicidad, se invirtieron 6.4 billones de pesos atomizados en más de “26.000 obras y proyectos” en cientos de miles de acciones en sectores como Desarrollo institucional y gobernanza, Desarrollo territorial sostenible, Seguridad humana y otros, además, agrega, “En Antioquia ya no tenemos vehículos de tracción animal, 742 caballos recuperados”; “131.000 animales de compañía esterilizados”, con títulos llamativos de embellecimiento de la gestión, sin análisis o sustentación, sin ninguna relación con metas e indicadores y sin evaluación de un comité técnico independiente.

Los datos no mienten

Los miles de datos contenidos en las separatas ponen de manifiesto la ausencia de objetivos de transformación o reformas estructurales de gran impacto. Esta suma de datos como se presenta a la opinión pública corresponde a lo que Marx llamó la “economía vulgar”, y deben ser analizados críticamente, confrontándolos con el Plan de Desarrollo y el Plan plurianual de inversiones.

Algunos datos son necesarios para el análisis serio que sustenta un discurso informado.

TASA DE CRECIMIENTO DEL PIB.

COLOMBIA-ANTIOQUIA

AÑOS COLOMBIA ANTIOQUIA
2011 8,0% 8,2%
2012 3,9% 6,9%
2019 3,2% 5,7%
2020 -7,3% -6,7%
2021 10,7% 11,0%
2022 7,6% 6,9%
2023* 9,8 8,7%

*A septiembre. Fuente: GEIH-DANE.

El Producto Interno Bruto ─PIB─ es el que determina el crecimiento económico y el real desarrollo sostenible de la economía y muy importante es el dato sobre el Valor Agregado, pues es esta la categoría que nos muestra cuál es el crecimiento real, después de restar del PIB el consumo intermedio.

TASA DE DESEMPLEO. ANTIOQUIA COLOMBIA

AÑOS ANTIOQUIA COLOMBIA
2010 13,7% 12,7%
2011 11,7% 11,9%
2012 12,0% 11,3%
2013 11,4% 10,7%
2014 10,6% 10,0%
2015 10,7% 9,6%
2016 11,1% 10,1%
2017 11,3% 10,1%
2018 12,6% 10,3%
2019 12,8% 11,3%
2020 17,6% 16,7%
2021 14,8% 15,2%
2022 10,4% 13,7%
2023 9,1% 10,7%

Fuente: GEIH-DANE. Cifras enero-julio.

Si bien en los últimos años el desempleo en el país y, en especial en las Áreas Metropolitanas, ha venido descendiendo con la creación de nuevos puestos de trabajo, hay que anotar que este indicador está jalonado principalmente, según el DANE, por la administración pública, defensa, educación, atención de la salud humana, seguido por transporte y almacenamiento y actividades artísticas, entretenimiento y recreación, ramas de la economía que no generan valor, realizan la función del capital circulante.

TASA DE DESEMPLEO POR REGIONES
Valle de Aburrá 10,40%
Urabá 10,17%
Norte 7,58%
Magdalena Medio 7,22%
Bajo Cauca 7,14%
Suroeste 6,35%
Nordeste 6,25%
Occidente 5,88%
Oriente 4,85%

 

El último informe del DANE señala que, en los últimos cuatro meses del año, el desempleo en el país ha estado por debajo de los dos dígitos al situarse en el mes de septiembre en 9,3 por ciento y en las veintitrés principales ciudades y áreas metropolitanas fue del 9,8 por ciento y para Medellín del 8,7 por ciento. Mientras el gobernador defiende unos avances, lo cierto es que los positivos resultados del mercado laboral corresponden a las iniciativas del Gobierno nacional enfocadas a la lucha contra la informalidad y a generar puestos de trabajo formales.

Mediocre crecimiento

El mediocre crecimiento de la economía antioqueña, acompañada de tasas de desempleo de dos dígitos durante varios años, y un panorama social caracterizado por indicadores de inequidad, pobreza, violencia e inseguridad, es el producto de la irracionalidad de la economía, que solo se enfoca en la ganancia en el corto plazo.

A fines del año 2022, el Banco Mundial señaló la desigualdad como uno de los grandes retos de Colombia y la OCDE señaló que el país presenta una baja movilidad social. Antioquia ha presentado una pobreza monetaria del 29,3 por ciento y el país del 39,3 por ciento, o sea, que Antioquia presenta una mayor inequidad y pobreza; según el DANE, Medellín, a septiembre de 2023, fue la tercera ciudad que más obtuvo el número de ciudadanos en esta condición

La encuesta de Percepción Ciudadana 2023, del Distrito Medellín, capital del departamento, muestra que hoy el “28 por ciento de los encuestados expresan no haber podido tener sus tres comidas diarias; 7.000 niños menores de cinco años luchan contra la desnutrición crónica y estudios recientes muestran que el coeficiente intelectual disminuye 14.6 puntos en comparación con niños y niñas bien alimentados”.

Hoy Antioquia no solo ha perdido el liderazgo, el pueblo trabajador no está bien, se percibe, más bien, la ambición de la dirigencia económica, el culto al dinero fácil por cualquier medio. El departamento tiene destruida la convivencia, la confianza, la tolerancia y la solidaridad.

Mientras las organizaciones de los trabajadores y la unidad de las fuerzas democráticas y de izquierda no se unan alrededor de un programa, con objetivos de reformas estructurales que correspondan a los anhelos y esperanzas de los sectores populares, no se logrará la paz con justicia social, el trabajo decente y una seguridad social real.

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