¡A construir una vida digna!

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Las escenas de física hambre en los hogares durante la pandemia, que obligaron a sacar trapos rojos, en general no se han aliviado, según lo revelan diversos estudios sobre desnutrición en Colombia. El Pacto Histórico apunta a superar esta situación

El proyecto económico del Pacto Histórico gira alrededor de dos estrategias: replantear el modelo neoliberal y rescatar la función estatal en los sectores estratégicos de la economía colombiana

Iván Posada P.

La plataforma programática del Pacto Histórico está condensada en cinco ejes a saber: Recuperar el trabajo y la productividad; 2) construir vida digna; 3) defender la naturaleza y enfrentar con responsabilidad la crisis climática; 4) la defensa de la vida, la paz y la democracia y 5) comenzar a construir el país que reconozca las diferencias.

Sobre el primer eje, recuperar el trabajo y la productividad con sustentabilidad ambiental, está construido sobre dos principios generales. El primero, reconstruir la economía a través de superar los postulados neoliberales, implementar políticas productivas, de industrialización, producción agraria y marítima. Lo anterior significa superar la dependencia del extractivismo, impulsar la transformación y reconversión del aparato productivo del país desde el Estado en alianza con las diversas formas de la economía solidaria.

El segundo principio sostiene que mientras los anteriores gobiernos han privatizado los servicios y bienes públicos, el Pacto garantizará el acceso real a la salud, la educación de calidad hasta la universidad y a lo largo de la vida, el agua potable, el internet, la energía limpia y la protección de nuestra casa común.

Reindustrialización

Desde 1990 el país experimenta un proceso continuo de desmonte del incipiente aparato productivo que se había logrado construir a lo largo de muchos años. Es lo que se llamó la apertura económica, la importación de bienes y servicios con muy bajos aranceles, por lo cual salían más baratos que los producidos en el país. Otros factores como la alta productividad en las economías desarrolladas, el valor del dólar frente a la moneda nacional y la globalización, permitieron que se aplicara la apertura económica inicialmente en la industria y en el agro, y luego se extendiera a casi todos los sectores de la economía colombiana.

Tratados de libre comercio

Estos acuerdos intensificaron aún más el proceso aperturista, mediante los cuales a las economías de la periferia se les “asignó” el papel de aportar materia prima y recursos naturales a las economías desarrolladas para su transformación y posterior exportación a las mismas naciones de origen de estas y por supuesto al resto del mundo.  La   llamada locomotora minero – energética implementada   desde las administraciones de Uribe Vélez y Juan M. Santos, es decir, la explotación a gran escala de carbón, oro, gas y crudo para satisfacer la demanda de las potencias económicas de estos insumos.

Los resultados están a la vista: pequeños y medianos industriales quebrados, no estaban en capacidad de competir en volúmenes y precios con los importados. El impacto en el empleo fue contundente, mano de obra calificada en la industria migrando a la esfera de los servicios, a formar empresas unipersonales, una especie de autoempleo.

En el sector agrario, de por si atrasado, los pequeños y medianos agricultores arruinados. No podían competir en precios con la agricultura de Estados Unidos y la Unión Europea, altamente subsidiadas y tecnificadas. Ello explica el aumento de la importación de alimentos que, con la alta tasa de cambio del dólar, $ 3.900 hoy día, los encarecen aún más para el consumidor final.

La siguiente gráfica ilustra el grado de desindustrialización medido como el descenso de la participación de la industria en el PIB.

Gráfico 1

Participación de la industria en el PIB

(evolución)

Fuente: Dane.

www.larepublica.com

Que se propone

Por lo anterior es acertada la propuesta del Pacto Histórico de reindustrializar el país, que genera empleo y hace competitivo al país en un mundo cada día más globalizado. En esa dirección, el precandidato de la coalición de izquierda Pacto Histórico propone el siguiente cambio: “pasar de una economía extractivista, que ha dejado a Colombia arruinada, a una economía productiva que desarrolle agricultura, industria y turismo». Para reactivar el sector textil, se propone por ejemplo, grabar estas importaciones ya que estas, sumadas al contrabando, arruinaron el sector.

La matriz energética

El cuanto a la sustentabilidad ambiental el Pacto postula que “en nuestro gobierno el fracking no será permitido, la gran minería de oro a cielo abierto tampoco. Se restringirá y condicionará la minería a cielo abierto en función de la protección ambiental y la equidad social”.

La técnica del fraccionamiento hidráulico o fracking ha sido cuestionada e incluso prohibida en muchos países precisamente por el impacto ambiental pues utiliza grandes cantidades de agua combinada con químicos para penetrar la roca y extraer el crudo, lo que produce la contaminación de las aguas subterráneas, uno de los muchos impactos que ocasiona este sistema.

La anterior propuesta guarda coherencia con la del desmonte gradual de las fuentes de energías fósiles –carbón, crudo-  para dar paso de forma igualmente gradual, al uso de  las energías limpias, la eólica, solar y el hidrógeno verde1.

No se firmarían nuevos contratos para explotación de crudo, pero los actuales mantendrán su vigencia para asegurar la demanda actual mientras entran a operar las fuentes limpias de energía sin causar traumatismos. En este contexto “Ecopetrol, sin perjuicio de la gestión de la extracción petrolera en la transición, se convertirá en una empresa dedicada a la investigación, la promoción y la implementación de energías renovables”.

Para lograr este estratégico objetivo el Pacto propone acertadamente fortalecer el papel del sector público “mediante ajustes en el marco normativo, mejora de la investigación científica y promoción de la conversión tecnológica en las actividades productivas con mayor potencial para una economía donde lo ambiental sea priorizado”. Pero igual la propuesta del Pacto para la transición energética contempla la participación del sector público y privado.

El turismo

La otra propuesta económica es incentivar esta actividad como fuente de ingresos, se plantea explotar las condiciones favorables como la diversidad climática, el ecoturismo, etc., que tiene Colombia, pero antes se deben crear las condiciones de seguridad –en todo sentido-  en el país para hacer del país un atractivo turístico de gran escala. Estas condiciones son entre otras la implementación de los acuerdos de paz, el diálogo con los grupos de guerrilla que aún siguen en armas, el desmonte efectivo del paramilitarismo, etc.

Sector agrario

En lo que tiene que ver con el agro, se plantea el incentivo a gran escala, a las cooperativas y demás organizaciones de la economías social, mutualista y solidaria. Se propone también promover la reforma agraria y rural, que va en sintonía con los acuerdos de La Habana, que plantea la reforma rural integral en el agro colombiano. Así planteado el tema, debe conducir a asegurar la soberanía alimentaria en el país.

Se podría concluir que la propuesta económica de largo plazo del Pacto Histórico a los colombianos, es estratégica e importante porque, primero, plantea sustituir los criterios neoliberales que han imperado en la conducción de la economía colombiana y segundo, porque propone fortalecer el papel del Estado en temas tan sentidos como la salud, la educación y los servicios públicos que, en virtud de la Constitución de 1991, le fueron concesionados al sector privado.

1 Se produce a partir de las energías solar y eólica, a través de la separación del hidrógeno y el oxígeno por medio de la electrólisis. Su capacidad para almacenar energía lo convierte en una materia importante para desarrollar nuevos combustibles y para generar iluminación.