20 años de inversión extranjera en el campo colombiano

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Plantación de café en Argentina, Huila. Foto Minagricultura

Si bien la participación de las Inversiones Extranjeras Directas, IED, en el sector agrícola han sido bastante marginales con relación a otros sectores económicos, sus impactos han ocasionado despojo y pobreza en las comunidades campesinas y étnicas. Investigación

Jaime Osorno
@CocoOsorno

Una de las estrategias económicas de los gobiernos ha sido recurrir a promover la inversión extranjera en el país sobre el supuesto que con ello se alcanza el progreso, el desarrollo y el fortalecimiento económico para el país. Nada más lejano a la realidad colombiana si se consideran los sectores de minas y energía, transporte, servicios financieros y comercio, donde prima el monopolio y la concentración de los negocios y las ganancias, bajas tasas en la generación de empleo y graves consecuencias de pobreza y desigualdades territoriales.

La participación de las Inversiones Extranjeras Directas, IED, en el sector agricultura es bastante marginal por decir lo menos, respecto al total de las IED en los sectores económicos. En el mejor año (2019) alcanzó a ser el 2,61%; pero el promedio de los últimos 20 años es tan solo del 1,05%. Pareciera que este sector no es atractivo para los inversionistas extranjeros y adicionalmente por su ínfima participación pasa desapercibida ante los analistas macroeconómicos y la opinión pública.

Inversión Extranjera Directa en Colombia – Actividad económica

(Tabla 1)

Violencia y despojo

Muy a pesar que, en términos absolutos, la participación de la IED en sectores económicos del campo es la más baja, los impactos de estas inversiones no son igualmente marginales, en tanto han sido los responsables de despojos y pobreza; amén de los procesos de reconcentración de la tierra, factor productivo clave que le ha sido negado a los campesinos, campesinas y pueblos étnicos. Desde inicios de la década pasada se advertía del fenómeno a nivel mundial y la llegada al país de la fiebre por la tierra en territorios azotados por la violencia y el despojo.

Ahora bien, las IED en el sector de agricultura, caza, silvicultura y pesca, como se le denomina formalmente, han ascendido en este periodo (2000 – tercer trimestre de 2021) en cerca de 2.130 millones de dólares. Durante el Gobierno de Álvaro Uribe las IED representaron el 5%, con Santos 79% y lo que va de Duque un 15%.  Cabe destacar que los años de mayor inversión fueron los de la firma del Acuerdo de Paz con las Farc. Los años en los que la esperanza de la paz fue asaltada por el desasosiego de la guerra promovido por el Centro Democrático.

Gráfico 1

Casos en la altillanura, Montes de María, Catatumbo y Bajo Atrato chocoano, han sido documentados en relación con empresas como Cargill, fondos de inversiones como Black River, y multinacionales de la producción de biocombustibles y plantaciones agroindustriales como Mónica Semillas, Odil Energy S.A., Merhav; Poligrow, Efromovich; Smurfit Kappa; entre otras. Todas ellas en una alianza con capitales nacionales (Oleoflores, Manuelita, Daabon, Ardila Lule, GEA, Carvajal, Corona, Sarmiento Angulo, etc.) y élites locales que han contado con la complacencia institucional de los gremios y el gobierno.

Capitales sin lugar de origen

Varias de las investigaciones sobre fenómenos relacionados con IED en temas de tierras, hablan de que los capitales son provenientes de Brasil, Japón, Chile y Estados Unidos; pues de ahí son las principales empresas multinacionales relacionadas con los casos referenciados.

Sin embargo, establecer con precisión el origen de los capitales extranjeros no es tarea fácil, en tanto que la transparencia de la información y disponibilidad es bastante precaria. Además de las complejidades y sofisticados métodos del mundo corporativo y entramado de organizaciones empresariales que hacen poco detectable el origen del capital extranjero.

Empresas que ingresan dineros por Estados considerados paraísos fiscales, teniendo sus casas matrices en otros lugares; ingresos del mismo inversionista por disimiles países y diferentes empresas receptoras, un flujo cambiario mayoritariamente de ingreso y un incremento importante de capitales en los últimos 10 años, son algunas de las consideraciones que generan inquietud y que vale la pena profundizar.

Gráfico 2

La gráfica muestra los primeros 10 países [de 64] por donde ha ingresado la mayor cantidad de capitales en IED en los últimos 20 años. De los países identificados, Bermudas es la ruta preferida por los “emprendedores” del agro para introducir los capitales al país. Hay un número importante de países que no se logra identificar y que tienen un flujo importante de IED con una cifra cercana a los 765 millones de dólares.

Causa curiosidad, por decir lo menos, que los egresos de estas empresas en 20 años, son bastante marginales e ínfimos respecto a sus ingresos; para lo cual también valdría la pena seguir profundizando las razones de este fenómeno.

Otro aspecto interesante son las empresas que reciben los capitales de inversiones extranjeras. Los capitales provenientes de Estados Unidos y Panamá son los que registran el mayor numero de representantes en Colombia con los cuales se canalizan las dividas con 331 y 271 empresas respectivamente de cerca de 1.940 representantes en Colombia de 2.181 inversionistas extranjeros en los últimos 20 años.

Biocombustibles (palma de aceite, caña y yuca para etanol), plantaciones forestales, caucho, cereales para alimentación animal, arroz; y en menor medida, pero cada vez con mayor participación los frutales como banano, piña, aguacate y cafés especiales. El Meta, Vichada, Valle del Cauca, Bolívar, Sucre, Norte de Santander y Antioquia son los principales departamentos con proyectos de capital extranjero.

Sin embargo, el eje cafetero (Caldas y Risaralda), Tolima y Huila, cada vez cobra mayor importancia en las inversiones extranjeras, así como Antioquia, para la compra de tierras dentro de la frontera agrícola para plantaciones de frutales preferiblemente. Estas inversiones se dan en muchos casos en alianza con inversionistas nacionales.

El reto del Pacto Histórico

Se destacan dos focos o núcleos donde se está manifestando el fenómeno: inversiones en arrendamiento de tierras sobre el borde o por fuera de la frontera agrícola FA, en compra de posesiones sobre predios baldíos o predios que otrora fueron objeto de programas de adjudicación o de reforma agraria; así como predios privados al interior de la FA con un relativo desarrollo de infraestructura pública.

En ambos casos sobre predios públicos, del Estado como en predios de propiedad privada se presentan las adquisiciones sin ningún tipo de regulación o limitaciones a la propiedad por parte de extranjeros que se están haciendo a mayores predios y áreas, contribuyendo a procesos de reconcentración de la tierra, afectaciones a pobladores y con mayores riesgos a la seguridad y soberanía alimentaria, toda vez que los principales productos de exportación son los mismos que hace 50 años y las áreas sembradas salvo algunas excepciones siguen relativamente iguales o han decrecido.

El nuevo Congreso de la República y el Gobierno nacional que salga del Pacto Histórico, con el apoyo de las mayorías del pueblo, deberá poner atención y coto a la compra de tierras por parte del capital extranjero.

Promover inversiones que tengan en cuenta a pequeños productores de alimentos, fortaleciendo las capacidades locales, que ofrezca servicios de financiación, comercialización, asistencia técnica, infraestructura, riego, empleo digno, etc.

Josorno.n@outlook.es