Los caminos de la duda: Industria, salario y empleo

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Foto: Colombia Travel via photopin cc

Alfonso Conde

Inició nuevamente la farsa de la negociación tripartita entre empleadores, gobierno y las centrales de trabajadores. Si bien ella no afecta directamente la contratación en las industrias más importantes en donde existen sindicatos que negocian sus pliegos, es un referente que adoptan los empresarios para sus ofertas de reajuste salarial. Sus efectos tocan a toda la sociedad.

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De las llamadas grandes áreas de la economía, la primera de la producción real de riqueza es la industria manufacturera, a pesar de su deterioro de la última época con una tendencia decreciente en su desarrollo; es importante revisar su comportamiento: el DANE (Encuela Mensual Manufacturera) reporta en septiembre de 2013 un índice de remuneración real de los trabajadores de la producción de 112.54, que se compara con 100 en 2001; paralelamente, la misma fuente presenta un indicador de productividad de 151.71 comparado con 100 en el mismo 2001. Según la fuente oficial los trabajadores han mejorado su ingreso en un 12.54% mientras ellos han aumentado, para los empresarios, su producción en 51.71% desde el mismo año base. El desfase no indica algo distinto al incremento del nivel de explotación del obrero. Ahora producen más pero reciben menos por el valor producido.

Esa visión se complementa con otra información de la misma fuente en su Encuesta Anual Manufacturera (EAM), que indica que mientras en 1993 los trabajadores recibían el 13.2% del valor de la producción como salarios y prestaciones, en 2011 (último dato EAM) la proporción no alcanzaba al 7.5%, con tendencia a mayor descenso. Una reducción de su participación de un 43% en 20 años.

Sin embargo, ya los empresarios se pronuncian en relación con un eventual reajuste salarial para el próximo año de 3.9% nominal (1.3% real) basados en “el mal momento de la industria” que ha decaído 2.7% en los primeros nueve meses de este año (El Espectador 02/12/2013). Para ellos, los incrementos en productividad sólo deben llenar sus bolsillos mientras en época de vacas flacas son los trabajadores los que se tienen que ajustar el cinturón.

Simultáneamente se registra el número de trabajadores remunerados en el mismo sector industrial que en 1993 alcanzaba la cifra de 587 mil, de los cuales sólo 37 mil eran temporales, y en 2011, 18 años después, los remunerados sólo alcanzaban el número de 522 mil, de los cuales 136 mil eran temporales. Entre 2001 y septiembre de 2013, el número de horas promedio trabajadas ha variado en un 3.1%, incluyendo todo tipo de vinculación.

Existe un retroceso real en el salario y en el empleo del principal sector de la generación de riqueza: la industria. Las centrales, en la mesa de “negociación”, tendrán que acompañar su voz con la de los cientos de miles dispuestos a manifestar su inconformidad.