Los caminos de la duda: “Histórico” reajuste salarial

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Alfonso Conde

Los medios califican de “histórico” el acuerdo logrado entre el gobierno nacional y los sindicatos estatales acompañados por las confederaciones sindicales. Un reajuste del 1% real (3,44% nominal) sobre el salario para 2013 y otro similar para el 2014 fue la decisión adoptada. Y… aunque usted no lo crea… ¡fue un acuerdo!

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No se conocen los pormenores de la negociación pero salta a la vista una gran inconsistencia: durante la discusión del salario mínimo en diciembre pasado, el vocero de la CGT calificó de “miserable” el reajuste impuesto por el gobierno de 4,02% nominal; el conjunto de los negociadores de los trabajadores, que habían propuesto reajustes entre el 7,85% y el 10%, consideraron inaceptable la postura de los gremios del capital que proponían un 3,5%.

Las negociaciones se rompieron entonces y el gobierno impuso su decisión. Hoy, casi los mismos negociadores manifiestan su beneplácito por un aun más miserable 3,44% para el sector estatal, inferior a aquel que en su momento propusieron los voceros de la burguesía. No es comprensible la doble postura de los actuales voceros de los trabajadores.

Y es aun menos comprensible si se toma en cuenta la creciente voluntad de lucha de los sectores populares en Colombia que a diario manifiestan su inconformidad con la situación de pauperización que a todos agobia. Hace unos días fueron los cultivadores de papa y cebolla, antes habían sido los del café y el cacao; también los mineros del carbón y quienes defienden el ambiente y los recursos naturales.

Sobre todo, se moviliza esa inmensa mayoría de la población que demanda la paz con justicia social para todos los nacionales. En ese ambiente cada vez más propicio para la conquista y consolidación de los derechos ciudadanos, algunos individuos enquistados en las direcciones del movimiento sindical entregan las banderas por un plato de lentejas.

La CUT y las otras organizaciones de los trabajadores requieren un cambio de dirección; es decir, se requiere un cambio de sus políticas y de sus dirigentes para lograr el objetivo necesario de defender los derechos y los reales intereses de la clase trabajadora. Se requiere que los trabajadores, los explotados, cuenten con dirigentes que no se coman el cuento de la posibilidad de “conciliar” intereses contrapuestos; que estén seguros de aquello que parece evidente: entre sectores que se reparten la torta de la riqueza, el beneficio de uno significa el perjuicio del otro.

Se trata de una confrontación de intereses colectivos y ella se define con la evidencia de la decisión, con la fuerza de la movilización.

Se aproxima la elección de nueva dirección para la CUT y la Fecode; será un momento propicio para corregir.