La mujer en el sector financiero

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Sofía Espinosa Ortiz, presidenta de la UNEB.

Las presiones a las que están sometidos los trabajadores bancarios para el cumplimiento de metas en ventas, afectan a hombres y mujeres por igual; aunque las mujeres sufren otros abusos por su condición de género

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

Cuando inició como trabajadora en el Banco de Colombia, en 1990, en Bucaramanga, Sofía Espinosa Ortiz nunca imaginó que años después estaría dirigiendo una de las organizaciones sindicales más importantes del sector bancario en Colombia. Era un tiempo en el cual quien firmaba contrato de trabajo en esa entidad, también se sindicalizaba.

Sus primeros meses de labor los hizo como recepcionista y a través de telegramas manejaba la información de los giros nacionales, luego estuvo a cargo del proceso de organización y método -reorganización interna de la empresa- y terminó como asesora comercial, último cargo que ocupó antes de tener el permiso sindical como presidenta de la subdirectiva.

En 1992, durante una huelga nacional en esa entidad, pasó a ser parte del comité ejecutivo regional de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT Santander), y fiscal nacional del sindicato del Banco. En 2004, ella y otros dirigentes migraron hacia la Unión Nacional de Empleados Bancarios (UNEB), con el objetivo de fortalecer el sindicalismo de industria. Ahora es su presidenta nacional.

Mientras tanto, inició estudios de contaduría y derecho, y para poder continuarlos pidió hacer parte de un grupo de trabajadores que laboraba de cuatro de la tarde hasta horas de la madrugada. El permiso le fue negado con el argumento de que era mujer y no podía terminar su jornada a esa hora. Debió abandonar la carrera y la situación fue otro ejemplo de exclusión.

Después empezó psicología, carrera en la que vio una relación directa con el ejercicio sindical: “Tiene que ver con el ejercicio social del sindicalismo. La interrelación con las personas, cómo ser más asertivo en las relaciones con los individuos y cómo ayudar desde este campo a los trabajadores. La pude hacer sólo porque era nocturna. En el banco no la ejercí, sólo en el sindicalismo y en otros espacios”, comenta la presidenta de la UNEB.

El proceso de cualificación como dirigente con formación permanente, intercambio de experiencias con otras organizaciones sindicales y sociales del ámbito nacional e internacional, la llevó a tener una visión global del ejercicio sindical y de la lucha por la transformación de la sociedad como el espíritu del accionar sindical: “Siempre aspiramos a una sociedad más justa, un equilibrio social, la disminución de la brecha entre ricos y pobres, una igualdad de condiciones en el mundo del trabajo, procesos más democráticos en el mundo sindical”.

Al interior de los bancos

Actualmente, en el ámbito laboral del sector financiero hay una alta participación de la mujer: 64%, por lo que los Comités Paritarios de Salud Ocupacional (Copaso), atienden su problemática y necesidades en estas entidades.

Pero el número de trabajadoras no corresponde con las responsabilidades que ejercen en los cargos directivos de los bancos, razón por la cual la UNEB ha discutido con las entidades en varias oportunidades esa problemática y reconoce algunos avances.

En estas funciones las mujeres deben viajar constantemente a las casas matrices de estas empresas, a otras regiones, o en algunas ocasiones estar dispuestas a horarios más extensos, lo que afecta su hogar, especialmente el tiempo para sus familias.

Deben distribuir su poco tiempo libre para atender a sus hijos, su hogar, y por exigencias de las entidades su profesionalización: la realización de posgrados y el aprendizaje de un segundo idioma, que también afecta su tiempo de descanso.

Aunque la desigualdad de salarios en estas entidades no se da por sexo, sí es determinada por la antigüedad, con una afectación sobre las mujeres.

Según la presidenta de la UNEB, hay casos de acoso sexual por los que se han adelantado procesos internos; pero el problema mayor se presenta con hombres y mujeres indistintamente, con el acoso por la presión por las metas comerciales.

También cuestiona la responsabilidad de los banqueros en la colocación en el mercado de determinados productos: “Los usuarios llegan a una entidad financiera por una necesidad puntual y resultan llevando productos que en realidad no necesitan pero que les generan costos financieros; el trabajador logra que lleven un seguro o una tarjeta de crédito o un crédito que el cliente no necesita. El empleado lo hace por una presión que se ejerce en algunos bancos donde dicen: ‘el buen desempeño también consta del cumplimiento de esas metas en ventas, que hay baja productividad’. Eso va ligado a que los bancos manejen estabilidad versus venta de productos y servicios. Algunas veces argumentan que la terminación del contrato es por el no cumplimientos de metas”.

Algunas entidades intentan compensar ese esfuerzo laboral con bonificaciones económicas que no subsanan el agotamiento físico y mental que sufren los trabajadores. “El agotamiento, la presión, el trastorno familiar que se produce, son cuestionamientos que les tenemos a los banqueros”, dice la presidenta de la UNEB.

Al interior de los sindicatos

Sobre el acoso sexual asegura que es un tema difícil de denunciar ya que quienes lo viven no lo comentan con tranquilidad. “Es algo que muchas veces viven de manera callada, y poderlo probar es muy difícil. No se denuncia por miedo a recriminaciones laborales, pero algunas veces a pesar de la conducta no se hace el requerimiento y el cambio de conducta, sino el traslado de oficina del acosador o la funcionaria”.

Pero no solo en los ámbitos laborales la mujer es víctima de maltrato y discriminación; en los roles sindicales también tiene una baja participación, aunque según Sofía Espinosa, poco a poco eso ha cambiado en el sector bancario. “En Antioquia hay una cantera grande de mujeres jóvenes que se están formando para el relevo generacional”.

Reconoce que características culturales como el machismo se reflejan de distintas maneras en la vida de los sindicatos, como la participación en los cargos de dirección donde la mayoría son hombres. Actualmente en la UNEB, de 21 integrantes de la dirección nacional solo dos son mujeres. “En estos momentos adelantamos un trabajo de mujeres y jóvenes para potenciar la participación de esas dos poblaciones, que tienen gran presencia en el sector financiero, para que se vinculen al ejercicio sindical”.

Por estos días la UNEB adelanta negociaciones de pliegos de peticiones en Bancolombia y el Banco Popular, donde los temas de género para la inclusión y la conciliación de la vida familiar y laboral, y evitar cualquier tipo de discriminación por cualquier causa, son primordiales.