Colombia con tiquete a Brasil 2014: Una generación de victorias

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James Rodríguez. futbolista colombiano.

Ejemplos de tenacidad, disciplina y trabajo son los responsables de los triunfos de los colombianos en fútbol y patinaje

James Rodríguez. futbolista colombiano.
James Rodríguez. futbolista colombiano.

Redacción deportes

Dos noticias marcan la temperatura de los corrillos deportivos nacionales e internacionales. El campeonato del mundo en patinaje y que luego de 16 años y tres campeonatos mundiales, Colombia se sitúa entre las mejores 32 selecciones del mundo fútbolero.

Para los colombianos amantes del fútbol, la espera se acabó: Brasil 2014 es una realidad. Una nueva manera de ver el fútbol junto a una camada brillante de profesionales, pueden ser los insumos que se entremezclaron para ver al país entusiasta por asistir por quinta vez a la cita más importante del fútbol mundial.

Colombia divide emociones. Por un lado la efervescencia del pueblo y sus reclamaciones pone a marchar al país por cambios sociales y por otro la eterna fiebre de fútbol propia de nuestra idiosincrasia, extrovertida y retrechera con el deporte rey, a veces secuestrado por nubarrones de la dictadura del marketing, el consumo y la manipulación. Pero el fútbol de potrero y la pasión por la selección “no se mancha”, dice Maradona.

Desde el año 2001 se viene gestando este triunfo: sudamericanos de categorías sub-17, sub-20, Copa Mundial de Fútbol Juvenil de la FIFA en Países Bajos año 2005; fueron las primeras competencias de la inmensa mayoría de jugadores colombianos que están militando en la selección mayor. Esa generación se graduó con honores: altísima calidad técnica y humana. Y en aquellos momentos hacían presagiar victorias futuras.

Más allá de si se jugó bien contra la selección de Ecuador y su similar de Uruguay, la llegada en enero del pasado año del argentino José Pékerman, director técnico, campeón del mundo, cambió el chip, impuso un estilo de juego distinto, un acertado sistema táctico y trajo consigo una nueva forma de trabajo: planificado, trazando objetivos a mediano y largo plazo, planes preparatorios para enfrentar a cada rival y el conocimiento a fondo de las capacidades físicas y técnicas de los nuestros. Un trabajo moderno a tener en cuenta para futuras generaciones.

Cuando sonaba el nombre de un extranjero para el cargo de seleccionador nacional, uno de los más respetables del país, se abrió el debate ¿Quién debe liderar la bandera del fútbol nacional? Hasta ahora ese dilema está zanjado en favor del foráneo. Pero contario a lo que pasa con el fútbol, el patinaje del cual somos potencia internacional, sus mentores son técnicos criollo.

Lo que comparten en común las generaciones ganadoras como la selección colombiana en fútbol y el equipo campeón del mundo en patinaje, son los procesos profesionales de planificación, educación, formación y competencia de alta complejidad, más el plus: una camada de deportistas que se acostumbraron a ganar, colgarse medallas y no solo conformarse con participar.

Lo que sigue es masificar los triunfos; convertir en espejo los procesos de formación deportivos de las generaciones ganadoras, nunca traicionar la mística que lleva todo colombiano que se divierte y sueña en cada cancha o potrero con un balón, como sucedió hace dos meses en el Catatumbo, que en medio del paro, rodeado de militares y policiales bajo helicópteros y presión militar el campesinado sacaba un rato para hacer toques, gambetas y goles. “Ese sí es el fútbol”.