domingo, junio 16, 2024
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Un pedacito de cielo: la ética del cuidado y la paz de las mujeres

Las lideresas en Putumayo y Huila, a través del programa Colores mediante asociatividad y cooperativismo, reconstruyen sus comunidades y crean alternativas económicas. Exigen apoyo gubernamental para cumplir los acuerdos de paz y garantizar derechos, especialmente para las mujeres y familias de excombatientes

Tania León Vargas (*)

La ética del cuidado, destacada por Carol Gilligan (1986), se centra en proteger y no dañar a las personas; se diferencia de la ética de la justicia que prioriza la búsqueda de la verdad, a veces en detrimento de la vida. Nel Nodding amplía esta perspectiva al enfatizar el valor del cuidado y las necesidades afectivas, subrayando el histórico rol de las mujeres como cuidadoras esenciales. Estos conceptos se reflejan en testimonios de mujeres del Putumayo, quienes, comprometidas con la paz, impulsan economías alternativas basadas en la asociatividad y el cooperativismo como estrategia de supervivencia colectiva postconflicto.

El pasado 6 de mayo, en la vereda Ingalí, en la finca el Mirador, “Un pedacito de cielo”, ubicada en la ruralidad del corregimiento de Criollos, del municipio de Pitalito, Huila, se dio el encuentro de procesos asociativos y cooperativos de la región andino-amazónica del Huila y Putumayo, liderado por mujeres, jóvenes, comunidades indígenas, afros y sobrevivientes del conflicto armado. Estas economías asociativas se caracterizan por el predominio y liderazgo de las mujeres, quienes se dedican a la trasformación de materias primas para elaborar productos de primera necesidad.

Israel Silva Guarnizo, director de Asocooph, exalta el acuerdo cooperativo que se viene desarrollando con Coopermundo en Colombia, ya que se fortalecen las organizaciones rurales del Putumayo; empoderando a las poblaciones víctimas del conflicto, firmantes del acuerdo de paz, comunidades indígenas, mujeres, jóvenes; trabajando distintas áreas del desarrollo productivo. El fin, según Guarnizo, es recuperar el tejido social en torno a las economías solidarias, para generar mayor distribución de la riqueza y que la población mejore sus condiciones de vida.

Sin embargo, sostiene que las mayores dificultades para avanzar son de carácter normativo y se espera que haya una decisión por parte del gobierno del cambio para emitir una serie de leyes, decretos y resoluciones que permitan superar esas barreras de acceso para los sectores de la economía solidaria y cooperativa.

Mujeres resilientes…

Encuentro de procesos asociativos y cooperativos de la región andino-amazónica del Huila y Putumayo, liderada por mujeres. Foto Tania León Tania León Vargas

Gloria Marcela, representante de una organización de mujeres en Putumayo y sobreviviente del conflicto armado, expresa que la asociatividad ha fortalecido el tejido social tras tanta violencia, dando lugar a Asvinmarin (Asociación de Mujeres Víctimas, Artesanas e Innovadoras del Hoy para el Mañana), donde las mujeres resilientes se unieron, se fortalecen y comprenden su capacidad de gestionar organizaciones y familias, construyendo paz en sus territorios.

Leidy, representante de las mujeres de Puerto Guzmán y vocera de las esposas de excombatientes asesinados, lidera Asoemprender, una organización que agrupa a 18 mujeres cabeza de hogar y víctimas de desplazamiento forzado, dedicada a elaborar productos de belleza y aseo como alternativa económica, utilizando materias primas cultivadas en su huerta en colaboración con Corpoamazonía.

Estas valientes y amorosas mujeres hoy reclaman acompañamiento del Gobierno nacional para que se cumplan los acuerdos de paz de forma igualitaria, ya que los hijos de excombatientes asesinados, hoy huérfanos de padres, tienen los mismos derechos. También manifiestan que ha sido complicado apostarle a la paz en el territorio, reciben señalamientos y amenazas, no solo por ser esposas de excombatientes, sino porque también tienen liderazgos en estos procesos y exigen garantías para tener un bienestar para ellas y sus hijos.

“Es una lucha tremenda”, expresa, con tono de voz fuerte y angustiante, una de las lideresas, además, denuncia que la bancarización mensual no está llegando como debe ser, en lo que va corrido del 2024, solo han pagado un mes y ellas tienen hoy toda la carga del hogar, pues pagan arriendos, gastos escolares, alimentación, el vestuario de los hijos, entre otros. Ellas son conscientes, desde su ética del cuidado, que no les está permitido esperar que el gobierno les resuelva esta realidad; por esa razón, se juntan para salirle al paso a esta cotidianidad, con espíritu de lucha, sin embargo, seguirán insistiendo para que se cumpla lo pactado y como viudas esperan recibir los beneficios a los que tienen derecho.

Economía cooperativa

Alternativas económicas. Alessia Martoscia Consultora
de Redes Cooperativas de COOPERRMONDO

Paola Toncich, representante legal de Coopermundo en Colombia, trabaja en fortalecer la economía cooperativa y solidaria global mediante el apoyo a los emprendimientos. Actualmente, implementa el programa COLORES (Comunidades Locales Resilientes) en Putumayo, donde 28 diversas iniciativas económicas, como artesanías, turismo indígena y transformación de materias primas amazónicas, buscan ser alternativas a los cultivos ilícitos. Este programa resalta el papel crucial de las mujeres y jóvenes, con las mujeres campesinas liderando la mayoría de los emprendimientos, pese a la violencia sufrida. Coopermondo está satisfecha con los logros en el Putumayo.

En el Huila, enfrenta problemáticas similares, destacando la necesidad de cumplir los derechos de las mujeres y apoyar economías solidarias y comunitarias. A través de la colaboración con Confecoop, Asocooph, Utrahuilca, Fundautrahuilca y el SENA, buscan impactar positivamente la región surcolombiana y lograr que los emprendimientos sean finalmente independientes.

En ese mismo sentido, Alessia Martoscia, Consultora de Redes Cooperativas de Coopermondo, manifiesta que el estar juntos en torno a estas formas de economía es vital y reconoce cómo estas comunidades entregan todo su compromiso por sacar adelante sus proyectos; resalta el papel de las mujeres y hace la siguiente reflexión: “antes las mujeres estaban en casa y administraban todo lo del hogar,  hoy salen a liderar y ocupar espacios públicos como sujetas de derechos” y, enfáticamente, sostiene que “una sociedad que no le apuesta a trabajar con las mujeres es una sociedad que pierde”.

(*)Integrante de Asonam, Huila

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