Un mercado con el mínimo

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En el mercado de tienda hubo muchas restricciones en productos de aseo y la compradora sabe que tendrá que hacer más cuando suba el IVA. Foto J.C.H.

Desde diciembre pasado los colombianos se percataron de alzas injustificadas en varios artículos de la canasta familiar. Los salarios pierden poder adquisitivo ante una escalada de precios y unos impuestos anunciados

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

El 30 de diciembre pasado, luego de fallidas reuniones con empresarios y centrales obreras, el Gobierno nacional impuso un reajuste al salario mínimo de siete puntos porcentuales. La mesada pasó de 644.350 a 689.455 pesos. Las reacciones de rechazo vinieron de varios sectores porque este no corresponde con los altos costos de la canasta familiar.

¿Pero en la economía de un hogar qué se puede comprar con un incremento de 1.503 pesos diarios? VOZ acompañó a Martha Triana a hacer mercado para ver cómo afectan a los hogares colombianos los bajos salarios y los altos precios de los alimentos.

Martha labora en una finca de producción de flores en el municipio de Funza, Cundinamarca, y devenga el salario mínimo. Su esposo trabaja en una empresa de transporte por un salario de 900 mil pesos, con lo que deben responder por los gastos de su hogar compuesto por ellos y dos hijos que cursan secundaria.

En mercado de tienda pagó 164 mil pesos; y entre los productos hubo preferencia por los granos, artículos de aseo y pan. Según ella, con ese mismo dinero en diciembre hubiera comprado más: “El mes pasado, la bolsa de cinco kilos de arroz estaba en 13.800 y hoy está a 16 mil; los huevos también subieron; el paquete de seis bolsas de leche lo compré en 14.600 y ahora está en 15.550”.

En productos de plaza pagó 38 mil pesos, en los que disminuyó la compra de frutas por sus altos costos. En la carnicería adquirió 10 libras de carne y pollo por un valor de 70 mil pesos. Todo el mercado debe durarle una semana y media.

Los servicios públicos son otros costos que deben asumir con estos salarios: paga en promedio 22 mil pesos de energía eléctrica, 20 mil de agua, ocho mil de gas y 57 mil en internet y televisión por cable. Sus hijos se educan en colegios privados por lo que pagan 400 mil mensualmente de pensión. Explica que por la mala calidad de la educación pública y por “protegerlos de vicios” que pululan más en los colegios del Estado, prefieren hacer ese gasto. En meses de colegio los costos del mercado aumentan de manera considerable porque incluyen las onces.

De arriendo paga 550 mil pesos cada mes y al igual que su esposo se desplaza en moto a su trabajo en la que gastan mensualmente 100 mil pesos de combustible. Para útiles escolares y uniformes debe sacar créditos a través de la empresa de energía. Aquí no se hace cuenta de ropa y gastos imprevistos: “De vez en cuando, un domingo que uno salga a almorzar son más de 70 mil pesos”.

Especulación

VOZ también habló con el administrador del almacén de la cadena de supermercados donde Martha mercó, quien pidió omitir su nombre y el de la firma. Expresa que muchas veces la gente se queja con ellos de las alzas porque no cree que los productos lleguen tan caros. Reconoce que en sus tres años en este trabajo no había visto cambios tan bruscos en los precios: “Es preocupante porque no es normal que un producto como el arroz, el azúcar, los huevos, suban más de dos mil pesos en menos de una semana”.

Por ser una cadena compran en volumen pero ante la imposición de precios no pueden hacer nada para ofrecer los productos más baratos: “Ya nos dijeron que la próxima semana el arroz va a subir y productos como este, el maíz y el huevo iniciaron a subir desde el año pasado”. Según él, los productores de huevo han comentado que están acabando las gallinas que ponen huevo pequeño, para sólo sacar grandes y estabilizar precios por arriba. Cada vez llega menos huevo pequeño, que es la preferencia de muchos hogares. “Ya no se consigue huevo A a 7.500, sólo doble A a 9.500, lo que genera mayores utilidades. La arroba de arroz estaba en 33.500, el 20 de diciembre quedó a 34.500, a principio de enero en 37 mil y ya nos dijeron que la próxima semana llega a más de 40 mil. La bolsa de 5 kilos podría quedar en 19 mil”.

Otros productos de la canasta básica como el aceite, las frutas y las verduras también han subido de manera anormal, sin control alguno. “Cuando estos productos tengan un IVA más alto será impresionante porque hay que pedir menos ya que las utilidades serán menores porque la gente comprará menos. Son productos que dejan apenas 3 o 4% de ganancias, por eso compramos altas cantidades ya que somos almacenes de cadena”, explica.

Se requiere regulación

Ante el tema de la especulación, el economista y analista Mario Osorio explica que hace falta intervención estatal para regular las mafias que comercializan con alimentos. “Antes existía el Idema que jugaba un papel de regulación. Lo que pasa es que eso no les gusta a muchos porque implica ponerle topes a los precios, ahora el mercado los regula. Hay algún control en alimentos cuando el Gobierno da cupos en importaciones en productos como en el arroz que algunas veces se trae de Ecuador, pero muchas veces entra de contrabando.

“En el tema del azúcar cuando escasea o está elevado el precio, se autorizan importaciones de países como Bolivia, pero ese gremio utiliza su poder para impedir el ingreso del producto. Ahí hay un problema con la soberanía, es decir, hasta qué punto hay que restringir importaciones para favorecer a unos pocos que reciben rentas extraordinarias como los productores de arroz y azúcar que no son pequeños campesinos sino grandes productores. Hay que volver a una política de control de precios de alimentos con fuertes castigos para los especuladores y los contrabandistas, pero que permita superar la escasez en momentos determinados de acuerdo con normas internacionales de comercio. Hay que fomentar la producción en el país”.

Ante el argumento que empresarios y Gobierno siempre exponen para no aumentar el salario mínimo, diciendo que se genera más inflación; se hace evidente que son irregularidades como la especulación lo que produce alzas desaforadas.

Pero no solo estos asuntos son determinantes en la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, el incremento de los impuestos como se planea en una nueva reforma tributaria, especialmente el IVA, empeorarán la situación. Aunque el Estado necesita entradas por la disminución de los ingresos fiscales producto de la caída de los precios del petróleo, las recomendaciones de los expertos no son las más apropiadas. “Proponen ampliar la base tributaria para que declaren los que antes no lo hacían. Quienes ganan 20 millones pagan lo mismo que quienes devengan el mínimo al comprar unos plátanos, eso afecta más a los de menores ingresos”, dice Mario Osorio para quien la alternativa está en reformar los impuestos directos, luchar contra la evasión y la elusión.

El año comienza y, sin la anunciada reforma tributaria, los precios de productos de primera necesidad ya golpean a miles de hogares, que como el de Martha Triana cuentan con ingresos superiores a los de miles de hogares que con complicidad gubernamental sobreviven con menos del salario mínimo.