Redacción Internacional
En un comunicado divulgado el 24 de noviembre, la Organización de las Naciones Unidas, ONU, acogió con satisfacción la liberación de un primer grupo de 24 rehenes, ocurrida el viernes de la semana anterior, retenidos en la Franja de Gaza desde el 7 de octubre pasado, y renovó su llamado al inmediato regreso a sus hogares del resto de detenidos israelíes.
El documento informó del envío de 200 camiones cargados de alimentos y medicinas, en momentos en que otros 137 vehículos con mercancías eran descargados en un punto de atención de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos, Unrwa. Cruzaron la frontera hacia Palestina 129 mil litros de combustible, mientras miles de personas recibían asistencia con alimentos, agua potable, suministros médicos y otros elementos de ayuda sanitaria.
Un vocero de los equipos humanitarios de la ONU, Jens Laerke, dijo que espera que el acuerdo de tregua traiga un respiro a los pueblos de Gaza e Israel, y algo de alivio a los rehenes y detenidos liberados y a sus familias.
Los trabajadores humanitarios asignados a la Franja de Gaza esperan que se respete la pausa, se permita el retorno de las personas necesitadas y que a largo plazo se amplíe hasta convertirse en un alto al fuego humanitario permanente.
La idea de que el alto el fuego se extienda por tiempo indefinido es un reclamo, no solo del secretario general de las Naciones Unidas, sino de gobernantes de grandes potencias como Rusia, China, Alemania, Francia, Turquía y prácticamente todos los países árabes.
Incluso una versión de prensa indica que el propio Netanhayu habría implorado al presidente Biden que intercediera por la tregua y el intercambio de rehenes, para contener una crisis política interna en su gobierno que podría terminar en que se imponga la reclamación de que abandone el gobierno.
Se estableció que, en cuatro días de tregua, Hamás entregue a 50 secuestrados, entre 10 y 13 cada día, en canje por la liberación de 150 presos palestinos que no hayan sido condenados por delitos de sangre. La tregua podría extenderse en sentido práctico, según Netanyahu, pues Israel añadiría un día más de tregua por cada diez cautivos adicionales que Hamás ponga en libertad.