Sistema financiero supera la democracia

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Foto: Eifachfilm Vacirca via photopin cc

Gerardo Esteban Vargas*

La crisis económica que vive el mundo desde el año 2007 hasta el día de hoy [1. Barcelata Chávez, H.: “La crisis financiera en Estados Unidos” en Contribuciones a la Economía, abril 2010, en http://www.eumed.net/ce/2010a (Consultado el 7 de agosto de 2013).] tiene su origen en el sector financiero de los Estados Unidos (EEUU), va a impactar a toda la economía norteamericana y también se ha expandido al resto de las economías desarrolladas y emergentes. Se trata de un fenómeno que expresa un problema de orden estructural en el funcionamiento del capitalismo, y es resultado del conjunto de malas políticas públicas que han aplicado los gobiernos de EEUU en los últimos años.

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En plena recesión económica a fines del año 2000, la Reserva Federal de Estados Unidos (la FED) decidió bajar la tasa de interés de Fondos Federales (Federal Funds Rate) desde el 6.5% al 1%. Estas tasas tan bajas dieron lugar a que los bancos pudieran ofrecer créditos hipotecarios muy baratos, lo que muchas personas aprovecharon para comprar casas; generándose una demanda inusitada de bienes inmobiliarios, que en poco tiempo provocó un incremento impresionante en el precio de ese tipo de bienes.

Caída de precios

La crisis financiera ha sido resultado de la incapacidad de pago de los préstamos hipotecarios de miles de personas que tenían créditos Sub-Prime. Lo anterior puso en problemas a las instituciones financieras que habían otorgado hipotecas e hizo retroceder de manera profunda los precios de las casas, lo que agravó la situación de los prestamistas que, junto con la cartera vencida que acumulaban, veían caer el precio de los inmuebles que habían quedado en garantía por las hipotecas. Entre diciembre de 2006 y diciembre de 2007, el precio de las casas cayó en un 25% y dio inició a la “crisis inmobiliaria”, preparando el escenario para la crisis financiera de 2008.

Esta situación provocó el incremento de la tasa de morosidad, y el nivel de embargos por falta de pago. El aumento de las mensualidades de los créditos hipotecarios pasó de 400 dólares a más de 1,500 dólares entre 2004 y 2006. Tan sólo en julio de 2007, los procedimientos de embargo contra personas que no podían pagar sus hipotecas alcanzaron la cantidad de 180 mil; dos veces más que el año anterior. Para el año 2010 se presentaron 2,9 millones de embargos hipotecarios, en 2011 se generaron 1,85 millones y finalmente en el año 2012 embargaron 1,8 millones de casas.

En diciembre de 2007 la FED y los bancos centrales de la Unión Europea, el Reino Unido, el Banco Nacional Suizo y el Banco de Canadá, hicieron público un plan para inyectar cien mil millones de dólares en fondos de emergencia. El 19 de diciembre el banco de inversión Morgan Stanley, la segunda entidad de inversiones en importancia de EEUU, reveló pérdidas de nueve mil millones de dólares, asociadas al mercado inmobiliario. De igual modo, anunció que vendería el 10% de sus acciones al gobierno chino para conseguir dinero.

A mediados de enero de 2008, dos anuncios alteraron los mercados mundiales: El primero de Citigroup, el principal banco de EEUU, que anunció una pérdida neta de más de 9,800 mdd durante el último trimestre de 2007 y cuentas incobrables por un valor de 18 mil mdd. El segundo, de Merrill Lynch, que hizo públicas sus pérdidas netas de 7,800 mdd derivadas del mercado hipotecario.

Algunos gobiernos europeos, y por supuesto el norteamericano, iniciaron una maratónica campaña para salvar este desastre. Donde estos neoliberales dejaran actuar los mercados como tanto pregonan, sin intervención del Estado, y que ellos mismos se regularan, ya el modelo financiero habría cambiado por la caída de su propia insostenibilidad. Pero al contrario, el profesor Arcadi Oliveres[2. Profesor titular del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona.] calculó la cantidad de capital que los países desarrollados han gastado en rescatar entidades financieras desde que estalló la crisis en un monto de 4,6 billones de dólares.

Esta cifra representa unas 92 veces lo que la ONU pide para erradicar el hambre en el mundo. El agravante es que el hambre provoca unas 24 mil muertes de personas al día, o unos 8’760.000 muertes al año. Por ende, esta realidad lo que refleja es cómo un poder financiero más fuerte que las ramas del poder democrático cómo lo son la ejecutiva, legislativa y judicial, rompe con el orden de un Estado de Derecho Social.

Por tanto no es una democracia lo que viven los pueblos, son estructuras organizadas en el poder para satisfacer las ambiciones y acaparamiento de dinero de unos cuantos particulares, entre ellos los más acaparadores, los banqueros, pero en contraparte en detrimento de los pueblos en general. Así se sigue con una espiral de riqueza a unos pocos particulares y pobreza y guerra a las mayorías.

* Economista Investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Sociales (CEIS).