Pistolas contra aerosoles

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El joven grafitero Israel Hernández.

Asesinato de joven grafitero en Miami

El joven grafitero Israel Hernández.
El joven grafitero Israel Hernández.

Indignación generalizada en medios de opinión cercanos a las minorías étnicas residentes en Miami causó la noticia del asesinato, en la madrugada del pasado martes 6 de agosto, a manos de la policía de Miami, del joven grafitero barranquillero, residente en esa ciudad, Israel Hernández Llanch, de apenas 18 años de edad.

El muchacho, conocido en los medios latinos de esa ciudad como una promesa en el arte, falleció ante los repetidas y fulminantes descargas eléctricas con un tipo de pistola denominada taser, de uso regular entre la policía local y clasificada como “arma no letal”.

Hernández Llanch, conocido entre sus amigos como “Lito”, era una persona de aspecto tranquilo y de conocida devoción por las artes y el deporte. Estudiaba en el Miami Beach Senior High School, donde había recibido varios premios por su trabajo artístico. En la madrugada de ese martes trágico, Hernández estaba pintando un grafiti sobre las paredes de un restaurante abandonado, cuando fue ‘sorprendido’ por la policía.

El muchacho, seguramente consciente de las noticias sobre la brutalidad policial, que es el pan de cada día en ese país, emprendió la huida y a pocas cuadras fue alcanzado por los uniformados. Uno de ellos, el agente Jorge Mercado, disparó descargas eléctricas en repetidas ocasiones contra el pecho del joven grafitero, que quedó en estado agónico y falleció camino al hospital. Viéndolo tendido en el suelo, los policías chocaban sus manos, celebraban eufóricos y se felicitaban por la hazaña.

La actitud policial confirma la inclinación racista y xenófoba de la policía norteamericana. En nota anterior de VOZ comentábamos la estadística de que en Estados Unidos los negros y los hispanos son tres veces más propensos a requisas, interrogatorios y ataques por parte de la policía, quien por su sola condición racial los cataloga como “sospechosos”, y susceptibles de ser incriminados con las más altas penas.

Justicia discriminatoria

En el caso del joven Hernández, para justificar la brutalidad policial, las autoridades aseguran que pese a estar pintando un local abandonado, el muchacho incurrió en una agresión contra la propiedad privada. En las reacciones de familiares y amigos, no pocas personas han mostrado el contraste entre la sanción recibida por el asesino, que fue suspendido por tres días de su trabajo, con la actitud de quienes en Bogotá mataron a un agente de la CIA, en lo que se conoce como el ‘paseo millonario’. Los acusados, solicitados inmediatamente en extradición, seguramente se van a pudrir en la cárcel al recibir cadena perpetua por el crimen.

Esta actitud muestra la doble moral de la justicia norteamericana, que persigue sin piedad a las minorías étnicas, estén o no cometiendo un delito y la complacencia con los autores de desmanes y crímenes contra esas mismas minorías.

El pasado sábado, la Unión Americana de Libertades Civiles de Florida, promovió una manifestación en Miami y reclamó de las autoridades una investigación independiente de los hechos y castigo ejemplar contra los autores del homicidio, calificado como un exceso de autoridad. En este sentido, Amnistía Internacional ha dicho que entre 2001 y 2012, al menos 500 personas han muerto en Estados Unidos después de recibir descargas eléctricas con este tipo de armas.

Es curioso, a propósito, que uno de los candidatos presidenciales del uribismo en Colombia, el señor Francisco Santos, en sus propuestas programáticas recomienda el uso de este tipo de armas por parte de la policía, para contener las protestas estudiantiles. ¡Vaya ejemplo de humanidad!