¡Sin miedo de ganar!

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Pietro Lora Alarcón

Internacionalmente la derecha comienza su show para blasfemar la verdad. Quiere, inclusive, impactar psicológicamente a los millares de votantes del Pacto Histórico presentando la imagen de que, si no ganó en primera vuelta, la gran convergencia por el cambio democrático fue derrotada. La verdad es que lo que le resta ante la pujanza del Pacto Histórico, que continúa aumentando su número de votos, es un candidato vulgar, sin proyecto, al cual va a apoyar con sus conocidas mafias, aunque a parte de ella le resulte impresentable por su discurso torpe y gansteril y su no disimulado autoritarismo que quieren disfrazar de folclor. Por debajo y atrás de esa figura que destila odio e identifica enemigos con su retórica para buscar apoyo entre lo más salvaje y brutal, flamea el peligro del continuismo, la antidemocracia y la imposibilidad de afirmar la paz integral en un país dilacerado históricamente por la violencia paramilitar y el terrorismo desde las entrañas del Estado.

Ya habrá tiempo para balances más exhaustivos. Pero en tres semanas hay que ocuparse de organizar y reorganizar la votación, tanto en Colombia como en el exterior, rumbo a la victoria en segunda vuelta. Este proceso, en el cual las formas y las vías para el cambio se mezclan cotidianamente, es extremamente rico. Entre otras cosas se ha aprendido, en la práctica, que actuar en unidad no requiere unanimidad, sino voluntad, juntanza, osadía y comprensión de que en la coyuntura decisiva en la cual nos encontramos, nos jugamos la paz, la vida, el pan y la belleza.

Nadie tiene como negar que la votación por el Pacto es expresiva, resultado del descontento con sucesivos gobiernos de guerra, de cinismo y abandono a las demandas populares. Nadie puede negar que el miedo y las amenazas no consiguieron derrotar la motivación ciudadana para dirigirse a las urnas por una opción distinta. Y su fue así en Colombia, en el exterior no es diferente.

Los migrantes, hombres y mujeres, jóvenes, mayores, ancianos, salieron a votar a los consulados. En Brasil, el Pacto obtuvo el 52,7% de los votos. En Argentina, el 63,6%, en Uruguay el 50,4% y en Chile el 49,3 % de los colombianos y colombianas votaron por Petro y Francia.  En total, el Pacto Histórico ganó en todos los países de Europa y Australia, con amplio margen. En España el Pacto obtuvo el 47,5% de los votos. En Canadá también se ganó, aunque con una votación reñida. Es claro que hay que avanzar especialmente en Estados Unidos y Venezuela, donde la derecha tiene una votación considerable, de más del 60 % y el Pacto solo llega al 15 o al 16%. En México la votación para el Pacto llegó al 35,6%, y la derecha obtuvo, sumados sus votos, un poco más del 50% de la votación. En Centro América, en países como Nicaragua, Costa Rica y el Salvador, igualmente el Pacto ha obtenido más del 22% de los votos, aunque la derecha ganó en esta primera vuelta.

De manera general el panorama no es desalentador. Por el contrario, como se evidenció en las elecciones legislativas de marzo, el Pacto rompió la hegemonía de la derecha en muchos lugares del mundo y lo ratificó el 29 de mayo. Por eso y porque el triunfo está próximo, no podemos bajar la guardia. Eso implica generar iniciativas, postularse como jurados y testigos, difundir el programa del Pacto Histórico, insistir en la defensa de la paz y nuestro compromiso con una Colombia de cara al mundo como potencia de vida, conquistando nuevos votos. La prioridad es la organización, para con método, conscientes de la nueva subjetividad que ya se ha demostrado, y con la madurez necesaria, sumar los esfuerzo para un triunfo necesario y posible. Sin miedo de ganar, hoy más que nunca, ¡viva el Pacto Histórico! ¡Viva la vida! ¡Viva la alegría!