¡Llegó la hora!

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Gabriel Becerra Yáñez
@BecerraGabo

El pasado domingo la izquierda y el progresismo colombiano lograron la victoria político electoral más importante en toda su historia. Se obtuvieron 2.7 millones de votos adicionales a los conquistados en la consulta presidencial del Pacto en el mes de marzo, y se ha pasado de 9% de respaldo en 2010 y 25% en 2018, al 40.32% de la votación en primera vuelta en estas elecciones.

A pesar de las adversidades del sistema electoral y el régimen político corrupto y violento que persiste, la formula liderada por el Pacto Histórico de Gustavo Petro y Francia Márquez con 8.527.768 votos, no solo propinó una derrota contundente al candidato continuista del Gobierno, sino también impuso una ventaja de 12.17% sobre Rodolfo Hernández, opción que por descarte ahora abraza el uribismo y buena parte del Establecimiento como la carta única para preservar sus privilegios.

Y aunque muchos apostaban que se resolviera en primera vuelta la victoria definitiva, existen todas las condiciones para asegurarla el próximo domingo 19 de junio si se logran movilizar dos millones de votos adicionales entre familiares, vecinos, amigos y pueblo en general, intensificando la campaña del cambio en unidad, amplitud, con inteligencia y creatividad en los territorios y sectores sociales; especialmente entre las mujeres, los jóvenes y los adultos mayores.

Rodolfo Hernández, por su parte es un candidato que no hay que menospreciar porque supo colarse en la recta final capitalizando la crisis del uribismo, pero tampoco se debe magnificar.

Sus resultados no son producto de un programa democrático, tampoco de sus capacidades personales, bastante cuestionadas o su falso discurso anticorrupción; su crecimiento se explica también por la existencia de una base social, cultural y política tradicional, conservadora, machista, en sectores urbanos y rurales, sobre todo en pequeños municipios del mundo andino, así como del regionalismo en los departamentos santandereanos, donde mantiene efecto el discurso del miedo contra la izquierda, el progresismo y Petro.

Para ganar Rodolfo necesita sumar cinco millones de votos y en política, uno más uno no es igual a dos, por ende, la sumatoria mecánica a él de la tercera votación no se puede dar como un hecho. Es un candidato con debilidades que hay que ayudar a desenmascarar y denunciar con rigurosidad frente a una buena parte del electorado.

Lo principal para las fuerzas progresistas y democráticas es priorizar las tareas de campaña, lograr ampliar, sumar y multiplicar el número de votos. Cada votante puede comprometerse con buscar y ganar uno o más votos. Tampoco son momentos para agudizar enfrentamientos, disputas y divisiones.

La estrategia es sencilla: En donde ganamos preservar lo conquistado, y ampliar la diferencia, por ejemplo, en el Caribe, Bogotá y Valle del Cauca.  Privilegiar el contacto directo en visitas casa a casa, con familiares, en la calle o puestos de trabajo. No sirven los discursos sofisticados, entre más sencilla y directa sea la comunicación, mejor. La disputa está en la opinión, que también se debe reforzar en redes sociales y otros medios. Es claro que la etapa de los grandes eventos y manifestaciones terminó.

En las zonas donde se perdió como Antioquia, Santanderes, Arauca, varios municipios de Boyacá, Cundinamarca, Tolima, Huila, Llanos Orientales o el exterior, la tarea es reconquistar votantes mediante el contacto directo y mucha pedagogía.

Son tiempos de cambio. Hagamos realidad el gobierno democrático. Sin vacilaciones: ¡Llegó la hora!