lunes, marzo 4, 2024
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Siloé no es como lo pintan, es como lo pintamos

Barrios populares históricamente excluidos económica y socialmente. Un recorrido superando la exotización, romanización o gentrificación. Este emblemático territorio nos abrió las puertas rumbo a la loma

Anna Margoliner
@marxoliner

El recorrido inició a las tres y quince de la tarde desde la Terminal Cañaveralejo del MIO. Empezamos sentados en las gradas para recibir las indicaciones por parte de quienes nos iban a guiar entre las calles de la comuna 20, pertenecientes a Soñadores Siloé (@hechoensiloe en Instagram). Junto al grupo estuvo desde el inicio el padre de Michael Andrés Aranda Pérez, asesinado con un tiro de fusil a los 24 años en el marco del Paro Nacional del 2021.

En Siloé fueron asesinados 16 jóvenes, se tiene un reporte oficial de 64 en Cali y 159 en el país, según nos cuenta Abelardo, quien anda con la fotografía de su hijo a cuestas, tanto en su camiseta como en una impresión de plotter que expone cada vez que se dirige al grupo.

“El silencio mata los 64 jóvenes, hace que olvidemos a los que perdieron la vista o terminaron en la cárcel por esperar un país mejor. En la casa todos los días se llora, pero no puedo quedarme allá, ya me quitaron todo que era mi hijo, no tengo nada más que perder”, dice don Abelardo.

Tribunal Popular de Siloé

En Siloé se llevó a cabo un ejercicio popular de justicia pues, según nos cuenta Abelardo, las familias de las víctimas sabían que no iba a haber ninguna investigación seria por parte del Estado para juzgar a los responsables.

El Tribunal Popular de Siloé dio a conocer en un comunicado de prensa emitido el 20 de febrero del 2023 a los condenados por su responsabilidad por los crímenes de lesa humanidad: Iván Duque Márquez, expresidente; Diego Andrés Molano Aponte, exministro de Defensa; General (r) Eduardo Enrique Zapateiro Altamirano, comandante general del Ejército; Clara Luz Roldán González, gobernadora del Valle del Cauca; Jorge Iván Ospina Gómez, alcalde de Cali; y brigadier general Juan Carlos Rodríguez, comandante de la Policía Metropolitana de Cali, entre otros.

Si bien la comunidad reconoce que este trabajo es un acto simbólico, también hace parte de la búsqueda de justicia en una lógica de memoria colectiva, para no perder a quienes les fueron arrebatados por la represión estatal. El primer sábado de cada mes hacen un encuentro de memoria a las cuatro de la tarde en la glorieta de Siloé en memoria a las víctimas de la represión estatal durante el estallido social.

Abelardo Aranda

Historia de la loma

Al dirigirnos a la primera parada, una cuadra antes de entrar a la comuna, nos gritaron: “bienvenidos a Siloé, el mejor barrio de Cali”. A medida que íbamos internándonos en la loma, aprendíamos algo sobre la composición e historia del barrio y la comuna.

Siloé es uno de los primeros barrios que se constituye en la zona de la comuna 20 datando sus primeras construcciones de 1921 bien fueran casas para cuidar las haciendas o de habitación erigidas por los primeros migrantes, que se acercan a esta zona para trabajar en la explotación minera en la parte alta y cultivo de caña en la baja.

La administración local prohibía construir en esta zona de la ciudad, muy pequeña aún, entonces las casas eran destruidas en el día y reconstruidas de nuevo en la noche hasta 1930, cuando fueron aprobada la construcción de vivienda. La comunidad se organiza desde ese entonces en comités cívicos para construir carreteras, acueductos y solucionar el manejo de las basuras.

El barrio Siloé se consolidó a mediados del siglo XX, cuando personas de diferentes regiones del país llegaron a Cali en busca de oportunidades laborales a raíz de la expansión de la ola de Violencia. Estos migrantes, en su mayoría afrocolombianos provenientes de la región del Pacífico, se establecieron en las laderas occidentales de la ciudad, formando asentamientos informales.

En sus inicios, Siloé carecía de infraestructura básica, como agua potable, electricidad y servicios públicos adecuados. Las condiciones de vida eran difíciles y muchas veces precarias, al punto de tener de cinco a nueve niños muertos semanalmente porque no había tratamiento de aguas, hasta el año 1980 cuando llegó el acueducto por presión de la comunidad, además de la recolección de basuras que, al mezclarse con el agua limpia, era una de las mayores causales de dichas enfermedades. A pesar de los desafíos, los residentes de Siloé construyeron una comunidad unida y resistente.

En contra de la opresión

A lo largo de los años, el barrio ha enfrentado diversos problemas socioeconómicos, como la pobreza, el desempleo y la falta de acceso a servicios de calidad. Estos desafíos han contribuido a la aparición de problemas de seguridad y violencia en el área, con la presencia de pandillas y actividades delictivas.

Siloé también ha sido reconocido por su rica tradición musical y cultural. La salsa, un género musical emblemático de Cali, ha florecido en el barrio, y muchos artistas y grupos reconocidos han surgido de esta comunidad. La música y el baile son elementos fundamentales en la vida cotidiana de Siloé y se ha convertido en un importante punto de referencia para la escena en Cali.

Un poco después de haber llegado a la mitad del recorrido, trayecto durante el cual recibimos siempre el saludo amable de los habitantes de la comuna, conocimos a los habitantes de cuatro patas de la comuna y probamos manjares vallunos, como la empanada de Cambray.

Llegamos a la siguiente parada del recorrido: el Monumento en Contra de la Opresión que, según la página oficial del Museo Popular de Siloé, “fue montado en diciembre del año 1958 en el barrio Tierra Blanca de Siloé gracias a los estudiantes del Instituto Popular de Cultura, con el maestro Arturo Alape y el escultor y artista Alfredo Castañeda. Es muy especial en el recorrido de la memoria, puesto que es patrimonio del país, si bien no recibe el reconocimiento que le merece por parte de las instituciones de cultura, representa y homenajea a los estudiantes caídos desde el año 1929, empezando con Gonzalo Bravo, después, en el año 1954 cuando matan a Uriel Gutiérrez y en esas mismas protestas el Ejército asesina 10 estudiantes más y hiere alrededor de 70”.

Para finalizar el recorrido llegamos a compartir nuestras experiencias en el Mirador ‘Yo amo a Siloé’ terminado de construir en 2009, espacio en el cual pudimos expresar nuestras perspectivas y construir un pedazo de historia en los recorridos que nos deja disfrutar el barrio. Aportar desde la visión y recuerdos de cada uno de los participantes es una de las premisas más importantes de este espacio.

La memoria no está en venta

La memoria colectiva de una comunidad permite mantener viva su identidad a lo largo del tiempo. A través de la transmisión de historias, tradiciones y conocimientos, se fortalece el sentido de pertenencia y se preservan las características que definen a esa comunidad.

Es esencial para la conservación y preservación del patrimonio cultural de una comunidad. A través de la transmisión de conocimientos, costumbres, rituales, música, arte y otras expresiones culturales, se garantiza que estas tradiciones perduren en el tiempo y se transmitan a las generaciones futuras.

Una de las razones de ser de estos recorridos radica en evitar a toda costa que exista una tercerización del turismo en el barrio, como ocurre por ejemplo con la comuna 13 en Medellín porque el turismo puede llegar a transformar en la medida en que la comunidad genere sus criterios para alejarse de la gentrificación y a la vez seguir caminando la memoria.

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