Rosas y espinas del suroccidente

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Aspecto del derrumbe en Rosas, Cauca. Foto Mario Baos

La tragedia en el tramo Rosas – El Bordo, Cauca, es el resultado de la avaricia y deshonestidad que ha caracterizado a la clase dirigente en el manejo de las obras públicas en el país

Ana Elsa Rojas Rey
Zabier Hernández

Antes de llamarse Rosas, el municipio que hoy es el centro de uno de los desastres naturales que más ha impacto al suroccidente colombiano, era conocido como pueblo de Orquetas. Luego fue renombrado como Dolores, impuesto por los poderes coloniales y religiosos que dominaron y dominan aún hoy el Cauca.

Pero la historia tiene sus hendijas por donde se cuelan las verdaderas gestas libertarias que libran los pueblos. El actual nombre reivindica al general liberal radical Avelino Rosas Córdoba, quien combatió en la Guerra de Independencia cubana en contra del dominio español. Antonio Maceo lo nombró general de División en Matanzas y lo apodó el “león del Cauca”.

Al final de su activa vida militar libertaria, convertido en brigadier general, apoyado por el presidente popular Eloy Alfaro desde Ecuador, empieza la campaña de liberación del Cauca de la regeneración conservadora liderada por Rafael Núñez.

En esa campaña desde el sur hacia el sur, Avelino Rosas intenta aplicar su propio manual de lucha guerrillera, el Código de Maceo. Organiza un ejército de 700 hombres y avanza a Túquerres controlada por los conservadores y donde lo esperaba un ejército de 3.000 hombres, que recibían órdenes del obispo de Pasto, Ezequiel Moreno Díaz, un desquiciado fanático y militarista antiliberal. Rosas es herido en combate en una pierna, en la vereda La Laguna del municipio de Túquerres, y es asesinado en condición de indefensión el 19 de septiembre de 1901.

Rosas no es solo un pueblo y una carretera

Es la historia por la libertad y la independencia del país. Es la lucha contra todo poder opresor.  Es la región por donde transitó la Campaña Libertadora, los sueños de Avelino Rosas Córdoba y las luchas indígenas y campesinas por la recuperación de tierras y la reforma agraria integral. Rosas es el reflejo de lo que es el suroccidente colombiano.

La tragedia de Rosas es el resultado de la avaricia y la mezquinad que ha caracterizado a la clase dirigente del Cauca y del país. Es la consecuencia de esa concepción de clase con que manejaban, aplicaban y desarrollaban las políticas públicas en todos los escenarios de la vida social.

La crisis humanitaria, social y económica que hoy viven los habitantes de esta región al sur del Cauca, se hubiera podido evitar si su gobernador Elías Larrahondo y el alcalde de Rosas, José Roberto Campo, hubieran escuchado la voz de las y los moradores de las veredas afectadas, que advirtieron a través de las redes sociales del peligro que corrían por los profundos agrietamientos de la tierra en inmediaciones de la Cordillera Central.

Tanto las autoridades del municipio, de la gobernación y la Asamblea Departamental hicieron caso omiso, como lo hicieron los gobernantes desde hace 74 años cuando se planeó la construcción de la variante Timbío-El Estanquillo. Es inadmisible que 18 presidentes, los innumerables senadores, representantes a la Cámara de la región y los asambleístas hubieran pasado por alto esta mortal trampa, debido a la falla geológica que cruza por toda esta región.

La desidia de los gobiernos durante tantos años, tiene que ver también, por defender intereses de los grandes hacendados y terratenientes, que se vieron beneficiados por el paso de esta vía, porque en épocas de elecciones, tenían un fortín político haciendo promesas, como la eterna consigna de la doble calzada Popayán–Pasto. Se hacían elegir, para después darles la espalda a sus justos reclamos.

Petro llegó y respondió

La demagogia sobre la doble calzada ha sido una constante histórica de las mismas elites que hoy le exigen al presidente Gustavo Petro soluciones inmediatas, presentándose ante la sociedad como impulsores de soluciones que nunca fueron capaces de dar mientras estuvieron en el poder. Ahora Petro es el salvador y debe responder. El jefe de Estado asumió, suspendió su gira internacional y aterrizó en el sur del Cauca para atender la tragedia.

“No es posible vivir más allí”, fue la primera frase del mandatario. Al finalizar su exploración de la tragedia se comprometió: “Este desastre nos permitirá realizar la obra más grande que haya recibido el sur de Colombia en su historia y la mejor para integrarnos con Suramérica. La doble calzada Popayán-Ipiales”.

Ahora le toca al pueblo

Debemos asumir también nuestra responsabilidad histórica como pueblos y sociedades del suroccidente. Hemos elegido durante dos siglos a las mismas élites responsables del desastre. Tenemos una oportunidad histórica en la próxima contienda electoral. Debemos elegir verdaderos representantes del pueblo, para convertir a Colombia en una verdadera potencia mundial de la vida y así sentar las bases de una Paz Total.

Esto significa que, con los nuevos gobiernos regionales, se pueda llevar a cabo esa esperanza que se alienta desde 1884, cuando fue aprobada por el Congreso de Estados Unidos, la construcción del ferrocarril Panamericano y así unir toda Latinoamérica; hoy, es el mismo propósito del presidente Gustavo Petro, como lo expresó en su visita al sitio de la tragedia.

Si se logra esta obra magna, se estaría retomando el sueño de Bolívar, Fidel, Chávez y el Che que pensaban el Sur como el Norte de desarrollo latinoamericano. Gobernar con la voz del pueblo, se tendrá una patria liberada con jardines hermosos de esperanzas, con Rosas sin espinas mortales.

Cifras e impactos del derrumbe

  • Población afectada indirectamente: 1.400.000 en Cauca y 1.600.000 en Nariño.
  • 700 personas afectadas directamente por el derrumbe.
  • Pérdidas por un billón de pesos en una semana, a causa del derrumbe.
  • 70% de las exportaciones con destino a Ecuador están bloqueadas.
  • 200 mil vehículos no han podido transitar.
  • El tiempo de los trayectos entre Cali y Pasto aumentaron en 30 horas, siendo los productos perecederos y lácteos los más afectados.
  • 5.000 pasajeros bloqueados en las terminales de Cali y Popayán.
  • Pérdidas por 250 millones de pesos diarios para empresarios del transporte.
  • Cerca de 350 mil litros diarios de leche no han podido ser distribuidos.
  • Están bloqueadas 300 toneladas de papa que circulan diariamente hacia Cali, Medellín y Bogotá, producidas por 21 mil agricultores nariñenses.
  • En Bogotá, la libra de papa se consigue en $3.000 y $3.500. Antes del desastre estaba en $1.800.
  • La solución inmediata de habilitar vías alternas, demoraría por lo menos tres meses.
  • La solución de largo plazo es la doble calzada Popayán – Pasto de 270 kilómetros con un costo de 12 billones de pesos. Estaría lista en seis años.
  • La construcción de la doble calzada generará alrededor de 5.000 empleos entre directos e indirectos. El 80% de la contratación será mano de obra local.