Reconstruir a Brasil, salvar la Amazonía

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Luis Inacio Lula da Silva

Lula dijo que el plan de gobierno apunta a la “soberanía, que no es cuidar de las fronteras, sino que el pueblo tenga ciudadanía digna con derechos garantizados en la Constitución, que incluso están en la Biblia”

Ricardo Arenales

La reconstrucción del país, que ha sido virtualmente demolido por los errores y la corrupción de la actual administración de Jair Bolsonaro, y la salvación y defensa de la Amazonía, que igualmente ha sido depredada, constituyen los ejes centrales de la plataforma de gobierno del aspirante presidencial y líder del Partido de los Trabajadores, Luiz Inacio Lula da Silva.

El documento, conocido como Plataforma Colaborativa Plan de Gobierno, un texto de 121 puntos, de cara a las elecciones generales del mes de octubre próximo, aborda temas relacionados con la reforma laboral, la defensa de la estatal petrolera Petrobras, amenazada con la privatización, la defensa de la Amazonía y la lucha por resolver acuciantes problemas sociales que hoy afectan a la población.

El compromiso más urgente, destaca el plan de gobierno, es “restaurar las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población brasileña -los que sufren la crisis, el hambre, el alto costo de vida- (…) tanto por medio de acciones de emergencia como de políticas estructurales”, abriendo espacio en el presupuesto.

La más importante elección

También propone una “nueva legislación laboral para ampliar la protección social a todas las formas de ocupación”. El combate a la inflación que afecta a los más vulnerables será “prioritario”, indica el documento, que critica al gobierno actual por “renunciar” a hacer frente a la subida de precios, de 11,73% en 12 meses hasta mayo.

Lula instó a la ciudadanía a participar en “la reconstrucción de nuestro país” mientras apuntó que “la elección de 2022 es una de las más importantes en la historia del país, después de tantos ataques a la democracia, al pueblo y a la nación brasileña”.

Al mismo tiempo, Da Silva aseveró que “vamos a construir el presupuesto gremial desde una plataforma, de forma participativa. Tendremos un presupuesto participativo, no un presupuesto secreto”.

Dijo también que el plan de gobierno apunta a la “soberanía, que no es cuidar de las fronteras, sino que el pueblo tenga ciudadanía digna con derechos garantizados en la Constitución, que incluso están en la Biblia”. Fustigó a Bolsonaro por “no hacerse cargo de su responsabilidad” al echar la culpa a la estatal Petrobras por adherir al programa precios internacionales para el consumidor interno.

Buenos cimientos

Las directrices del plan de gobierno hablan de revocar la reforma laboral hecha por la administración de Michel Temer (2016-2019) y reforzar las empresas estatales, así como las políticas de protección ambiental, salud, educación y defensa de la selva amazónica. Lula propuso invertir en inteligencia más que en represión en la lucha contra el narcotráfico y en revisar las políticas que criminalizan a la población negra y LGBTI+.

“Estamos en un proceso de reconstrucción del país, y cualquier construcción comienza con buenos cimientos. Este plan es la base”, dijo el candidato en un mitin en Sao Paulo, junto a su fórmula vicepresidencial, Gerlado Alkmin y líderes de los siete partidos que integran la coalición Vamos Juntos por Brasil, que respalda su candidatura presidencial.

En la presentación del plan de gobierno, Lula defendió a su coequipero. “¿Quién tiene más autoridad y experiencia que el ex gobernador Alckmin y yo para reconstruir el país? Nadie”, afirmó en el evento celebrado en un hotel de Sao Paulo. El documento programático fue lanzado con el objetivo de “recuperar Brasil tras la destrucción causada por el gobierno” del ultraderechista Jair Bolsonaro.

Cifras del triunfo

A menos de cuatro meses de las elecciones del 2 de octubre, las consultoras de opinión coinciden en asegurar el triunfo del dirigente del Partido de los Trabajadores y expresidente de la República. La más prestigiosa en Brasil es DataFolha, quien asegura que Lula llegará a la primera vuelta con el 48 por ciento de los votos, mientras Bolsonaro, que aspira a la reelección, marcaría un 27 por ciento. El nivel de rechazo a Bolsonaro es de 54 por ciento en contra, y el de rechazo a Lula es del 33 por ciento.

Entre los jóvenes de 16 a 24 años de edad, Lula tiene un 54 por ciento de apoyo. Entre las mujeres, el candidato de izquierda tiene un 49 por ciento de aceptación (Bolsonaro un 23 por ciento). Entre los sectores de más bajos ingresos Lula tiene un 56 por ciento de respaldo (Bolsonaro 20 por ciento). Entre los que se declaran negros, Lula gana por un 57 por ciento (Bolsonaro, un 23 por ciento).

Sergio Moro, exministro de Bolsonaro y hombre de sus simpatías, que aspiraba a la presidencia, se retiró de la contienda, y eso aumentó apenas en un uno por ciento el acumulado electoral de Bolsonaro. La diferencia entre los dos favoritos, que era de 17 puntos, subió a 21.