Rafael Correa: “No somos el patio trasero de nadie”

0
400
Rafael Correa, presidente del Ecuador

Al asumir su tercer y último mandato como presidente de los ecuatorianos, Rafael Correa abogó por la unidad latinoamericana, por la solidaridad con Cuba y Venezuela, y destacó los logros económicos en su país, sin precedentes en toda su historia

Rafael Correa, presidente del Ecuador
Rafael Correa, presidente del Ecuador

Alberto Acevedo

Sin hacer alusión directa a unas recientes declaraciones del secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, el presidente Rafael Correa dijo, el pasado 24 de abril, que Ecuador ni América Latina, “somos ahora patio trasero de nadie”, para significar la fuerza incontenible del proceso de emancipación que se vive en la región con el posicionamiento de gobiernos progresistas y de izquierda.

La afirmación la hizo Correa al asumir su tercer mandato como presidente del Ecuador, en un discurso donde hizo un balance de la gestión económica y los logros en materia social y de participación ciudadana y planteó que la tarea que resta de su administración es profundizar ese proceso de democratización del país, de la economía y garantizar una mayor participación de los ciudadanos en la toma de decisiones.

Dijo que de acuerdo con el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, en su último reporte de 2012, en el período 2007-2012, coincidente con su gobierno, “entre 186 países, Ecuador es uno de los cuatro que más escaló posiciones en la clasificación mundial de desarrollo humano”.

“Así nuestro país ha pasado del grupo de desarrollo humano medio, a desarrollo humano alto”, puntualizó Correa, quien aseguró además que en cuanto a logros económicos, Ecuador es una de las economías más dinámicas de América Latina. “Durante nuestro gobierno creció en promedio 4.3%, mientras que la región lo hizo en 3.5%. Todo eso pese a la crisis de 2009 y sin tener una moneda nacional”.

El reelegido mandatario dijo que “Ecuador es también el país que más baja tasa de desempleo tiene, con 4.1%, destrozando la economía ortodoxa, que nos decía: a menor salario, menor estabilidad, menores obligaciones patronales. Hemos hecho exactamente lo contrario (y) por primera vez el ingreso familiar de un hogar típico ecuatoriano permite cubrir la canasta básica de consumo”.

Para corroborar estas afirmaciones, citó un informe reciente de la Cepal, dando cuenta de que “somos de los tres países que más reduce la pobreza. Vencer la pobreza es el imperativo moral del planeta” en la época contemporánea, aseguró el mandatario.

El país está cambiando

Tras hacer una larga enumeración de otros logros económicos obtenidos, dijo que ahora hay que acentuar el aspecto social. En este sentido, “la patria ya es de todos, y sobre todo de los más pobres. En Ecuador ya no manda el capital financiero, ya no mandan las burocracias internacionales, las oligarquías. Primero el ser humano antes que el capital”.

Correa llamó a defender los procesos de integración latinoamericana, la unidad del continente. Abogó por el cierre de la base militar de Guantánamo, por el levantamiento del bloqueo económico a Cuba, por el derecho del pueblo argentino a ejercer soberanía sobre las Malvinas, a rodear de solidaridad a la revolución bolivariana en Venezuela.

En todos estos procesos sociales, destacó, “quedó pendiente una segunda independencia”, que ahora debe centrarse en la lucha contra la pobreza, la desigualdad y la exclusión social. “Por esa segunda y definitiva independencia es que luchamos, y el país está cambiando, profunda y positivamente, en lo económico, lo político y lo social”.

Al señalar la ruta que va a signar su próximo cuatrienio, el mandatario dijo que es necesario aprobar en el parlamento “leyes estratégicas”, que tienen que ver con la comunicación, el agua, la tenencia de la tierra, un nuevo Código Penal y una reforma a fondo de la Fiscalía General de las Nación, que sigue siendo un aparato represivo heredado del pasado.

Revolución Ciudadana

Estas leyes estratégicas deberán conducir a un cambio de matriz productiva, a la democratización de la economía y de los medios de producción; a un cambio de la matriz energética y a una especie de revolución cultural y del conocimiento.

Y aunque no lo mencionó en su discurso de posesión, en otra intervención pública antes de su posesión, Correa dijo que estas transformaciones futuras deben estar acompañadas de un proceso autocrítico, que saque flote errores cometidos y conduzca a “revolucionar la revolución”.

En varios momentos de su discurso se refirió a los ideales de la Revolución Ciudadana, que caracteriza su gobierno, de su programa del Buen Vivir, que apunta a un modelo autóctono de socialismo, para lo cual es indispensable perfeccionar los mecanismos de participación popular, y terminó diciendo: “Hoy tenemos una patria sin tercerización, sin bases extranjeras, sin la insolente intromisión de burocracias internacionales. Patria sembrada de caminos, de escuelas, de hospitales, de viviendas”.