Qatar: gana el negocio, pierden los derechos

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Foto Internet

Manuel Antonio Velandia Mora

Los ojos se centran en el balón, dejan de observar al país que vulnera a las mujeres, persigue a los homosexuales y la prensa. Nadie parece recordar los 6.500 obreros muertos levantando los estadios, según datos de Amnistía Internacional.

Qatar, el país más rico del mundo, igualmente carece de derechos, sin embargo, ganó el premio de la FIFA. El organismo que rige el fútbol en todo el mundo prohibió a los jugadores de siete selecciones europeas vestir en los brazos de sus capitanes el brazalete a favor de la comunidad LGBTQ y advirtió a quienes los usaran que serían penalizados. Inglaterra, Gales, Bélgica, Dinamarca, Alemania, Holanda y Suiza callaron su voz contra la discriminación.

Cabe señalar que, en 2017, la FIFA adoptó su Política de Derechos Humanos, con la que se comprometió a tomar “medidas para promover la protección de los derechos humanos”. La doble moral salió a flote con las palabras del presidente de la FIFA, quien para intentar empatizar al iniciar la tradicional conferencia de prensa en Qatar 2022 dijo “Hoy me siento qatarí. Hoy me siento árabe. Hoy me siento africano. Hoy me siento gay”.

Todo presagiaba tormenta. Khalid Salman, embajador de la Copa Mundial de la FIFA 2022 en Qatar, el pasado 8 de noviembre se refirió a la homosexualidad, en entrevista con el canal de televisión ZDF de Alemania, como un “daño mental”. Para este personaje ser gay es algo “haram”, término que en árabe significa “prohibido”.

Las leyes qataríes tipifican la homosexualidad como delito con penas de hasta por 10 años de cárcel a quien se le compruebe que ha mantenido una relación sexual genital consentida entre hombres mayores de 16 años. Recordemos que para los musulmanes estos castigos pueden exceder hasta flagelaciones o, inclusive, la pena de muerte. También se condena a 3 años de cárcel a aquella persona que “induzca” a otra a cometer actos de “sodomía o inmoralidad”. Condenas que también aplican para aquellas personas que tengan relaciones genitales fuera del matrimonio.

En declaraciones en CNN, el presidente del Comité Organizador del Mundial, Nasser Al Khater, dijo que las personas de los sectores LGBTIQ+ no serían discriminadas durante el torneo, pero que se esperaba que no realizaran muestras de afecto en público.

Pese a que los dirigentes han anunciado flexibilidad con los visitantes, no por ello ha disminuido la violación a los derechos humanos en Qatar, pues por establecidas en su Código Penal se ha abstenido de eliminar las medidas sancionatorias a las personas de los sectores LGBTIQ+

Contra el Sportwashing

Los dirigentes de la FIFA han accedido a lavar la realidad que vulnera los Derechos Humanos y el torneo sigue siendo un distractor, pero ello no ha calado plenamente en deportistas y periodistas.

Aun cuando algunas imágenes han rodado por los medios masivos de comunicación del mundo. Nadie olvidará la imagen de la increíble acción política de la selección alemana en su debut en Qatar. Antes de que empezara a rodar la pelota, en su encuentro con Japón, la escuadra germana se realizó la foto oficial en la que todos los jugadores se taparon la boca como señal de protesta por no poder utilizar el brazalete «One Love».

Harry Kane, futbolista de la selección de Inglaterra entró al partido contra Irán portando el brazalete en contra de la discriminación.

En una transmisión en vivo, John Pagh, periodista de la cadena danesa TV2 Sport, fue abordado por unos policías qataríes quienes le pidieron que se quitara el brazalete, ya que tiene los colores de la bandera arcoíris.

En el enfrentamiento entre la selección anfitriona y Ecuador, Alex Scott, periodista de la cadena televisiva ‘BBC News’ portó su brazalete con la frase “un amor”.