martes, junio 25, 2024
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Plan Nacional de Desarrollo, ¿habrá con qué?

En lo que sí se diferencia este Plan es en las transformaciones que propone y por las que votaron más de 11 millones de personas. Es cierto que, en su forma actual, el instrumento suaviza algunas de las propuestas programáticas

Carlos Fernández

El programa del Pacto Histórico es ambicioso y va a demandar ingentes recursos de todo tipo. El proyecto de ley que busca establecer el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, “Colombia: potencia mundial de la vida” incorpora, en gran parte, los postulados del programa y sienta las bases de política fiscal y presupuestal para su ejecución.

Allí están consignadas las propuestas que agitó el candidato Petro durante la campaña. La elaboración del Plan tuvo como novedad la realización de una serie de diálogos regionales, en los cuales participaron comunidades y organizaciones sociales que presentaron propuestas de inversión, que apuntan a la solución de problemas territoriales y a la identificación de proyectos para el desarrollo regional.

Los dineros del PND

El cambio planteado en el programa del Pacto Histórico se presenta, en el proyecto de ley del Plan, mediante la formulación de cinco propuestas de transformación de la estructura socio-económica e institucional del país:
1) Ordenamiento del territorio alrededor del agua, con una asignación de recursos por 28,5 billones para 2023-2026; 2) Seguridad humana y justicia social, con recursos asignados para el período mencionado de 744,2 billones; 3) Derecho humano a la alimentación, con inversiones previstas del orden de 47,4 billones; 4) Internacionalización, transformación productiva para la vida y acción climática, para lo cual se asignan 114,3 billones; y 5) Convergencia regional, transformación que se aspira a iniciar con una asignación de 136,5 billones.

Adicionalmente, se prevé un gasto de 83,9 billones destinados a lograr la estabilidad macroeconómica del país, en aras de garantizar la generación de los recursos presupuestales en todos los niveles, que van a financiar las transformaciones. Dentro de estas asignaciones está incluido un aporte específico para el cumplimiento del Acuerdo de Paz suscrito en 2016, del orden de los 50,4 billones entre 2023 y 2026.

El costo del cambio

Los autores del Plan calculan que, entre 2023 y 2026, su ejecución requerirá la suma de 1.154,8 billones de pesos, provenientes de fuentes públicas, más las inversiones privadas que se realicen en sintonía con los objetivos del PND y su implementación. El Gobierno se compromete a ejecutar este instrumento respetando los límites que le impone el Marco Fiscal de Mediano Plazo, elaborado por el gobierno anterior y ajustado en su plan financiero por el actual en diciembre de 2022 y, nuevamente, en febrero de 2023.

Es más, las proyecciones sobre el comportamiento de las variables económicas nacionales e internacionales que rigen a la economía nacional y en las cuales se apoya el actual gobierno, señalan que la política fiscal se orientará hacia el cumplimiento y, aun, el sobrecumplimiento de la regla fiscal determinada en el Marco, durante todo el período 2023-2026.

Con esto, el Gobierno está enviando a los sectores empresariales el mensaje de que no va a caer en la supuesta irresponsabilidad «populista» de desbordar el gasto por encima de las posibilidades fiscales del país.

Las proyecciones macroeconómicas

Se ve, pues, que el Plan es consistente con una situación macroeconómica que apunta a la disminución del crecimiento en el presente año y a una aceleración del mismo en los años 2024 a 2026. Así como a la búsqueda de una desaceleración de la elevada inflación que azota al país en los momentos actuales y una disminución de la deuda tanto interna como externa que, con motivo de las medidas tomadas por el gobierno Duque durante la pandemia, se había elevado a niveles que estaban más allá de lo aconsejable.

Desde el punto de vista formal, este PND no se diferencia mucho de los anteriores en su presentación. Hace un uso excesivo de las siglas, plantea la creación de múltiples sistemas de coordinación que se entrecruzan y cae en repeticiones que son, algunas, necesarias dada la imbricación de los programas de inversión, pero, otras, sobran pues introducen confusiones innecesarias.

En lo que sí se diferencia este Plan es en las transformaciones que propone y por las que votaron más de 11 millones de personas. Es cierto que, en su forma actual, el Plan suaviza algunas de las propuestas programáticas como la rapidez del inicio de la descarbonización que, para Petro, debe ser inmediata y el PND la presenta de manera gradual.

La financiación del PND

Fuente: DNP. Plan plurianual de inversiones 2023-2026, página 6

Las fuentes que propone el PND para financiar los programas y proyectos propuestos y sus cuantías se muestran en el cuadro No. 1. La pregunta que hay que hacerse es si, en las actuales circunstancias por las que atraviesa el mundo, de las que no escapa Colombia, están dadas las condiciones para obtener los recursos requeridos. Al respecto, cabe hacer algunas consideraciones.

En primer lugar, toda proyección sobre el comportamiento de las variables macroeconómicas (tasa de interés, tasa de cambio, importaciones, exportaciones, precio del petróleo, inversión, etc.) está marcada por una elevada incertidumbre, dada la probabilidad de acontecimientos internos o internacionales que pueden convulsionar la economía. Los casos de la COVID-19 y de la guerra entre Rusia y Ucrania son ejemplares en este sentido.

En segundo lugar, el Gobierno nacional actuó bien al lanzar su reforma tributaria tan pronto entró en funciones pues logró sentar las bases para un aumento del recaudo, que le permitiera disponer de los recursos adicionales necesarios para financiar, en parte, el Plan que se proponía realizar.

La aprobación de la reforma permitió que ya se adicionaran al presupuesto de 2023 un poco más de 20 billones de pesos. No obstante, la situación heredada del gobierno anterior en lo relacionado con unas finanzas exhaustas y, sobre todo, un déficit enorme del Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles, que debe ser atendido mediante medidas impopulares como el alza en el precio interno de la gasolina, si bien esta medida favorece la propuesta de iniciar la descarbonización de la economía.

Se requieren medidas adicionales

En tercer lugar, el poder disponer de estos recursos implica modificar normas, instituciones y procedimientos para favorecer el mayor recaudo. Por ejemplo, y de esto ya se ha hablado, es necesario sanear las finanzas territoriales y darles la posibilidad de elevar su eficiencia.

Como bien lo plantea la propuesta de PND, se requiere arribar a un presupuesto por programas que facilite la coordinación interinstitucional y la llegada de los recursos a los territorios. También es necesario establecer mecanismos permanentes de participación de las comunidades en la toma de decisiones que afecten su territorio. Por último, pero no menos importante, se hace necesario un mayor diálogo dentro del propio Gobierno y una mejor transmisión del pensamiento y de las propuestas a la sociedad.

Lo sucedido con la salida de los tres ministros, la forma como se dio, no puede repetirse. Hasta el propio Fondo Monetario Internacional le pide al Gobierno una mejor comunicación de sus intenciones. No basta con denunciar los desmanes de la prensa que le sirve al capital en cuanto a la forma como distorsiona las intenciones y las ejecutorias del Gobierno. Hay que salirle al paso a eso con coherencia y sin estridencias. No se puede perder esta oportunidad.

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