lunes, abril 15, 2024
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Paranoia anti China

Las autoridades norteamericanas exageraron deliberadamente el infortunado suceso del desvío de un globo de observación, que no de espionaje, para adelantar una campaña de oprobios contra el país asiático

Ricardo Arenales

En dos semanas, de acuerdo al reporte de las agencias occidentales de noticias, el cielo del continente americano se llenó de globos que inundan el espacio aéreo, ponen en peligro la democracia y atentan contra la seguridad de las personas, amén de que constituyen una grave amenaza contra las instalaciones militares de los países y su seguridad interna. Esto, particularmente en el caso de los Estados Unidos y Canadá.

Si no fuera porque resulta risible y poco creíble, estaríamos hablando de una invasión de objetos voladores no identificados de procedencia extraterrestre. La productora de cine e historietas Walt Disney, ya ha exprimido el tema miles de veces y por tanto, esta vez, nadie creería el cuento.

Solo en un caso, el de un globo que sobrevoló el estado de Montana, cerca de una instalación militar, y que fue derribado por cazas norteamericanos, se estableció que era de origen chino. Los ingenieros militares procedieron de inmediato a recuperar los restos del objeto y las fotos que nos brinda la prensa muestran en realidad unas sábanas blancas que asemejan cortinas gigantescas.

Polvareda contra China

Al cierre de esta edición, no era solo el globo chino, sino al menos cinco más, en este caso sin establecer aun su procedencia. Pero se aprovechó el incidente para levantar toda una batahola contra el gobierno chino, acusándolo de incursiones indebidas, violaciones del espacio aéreo y la soberanía y de un sinfín de ‘delitos’.

Del globo chino, las autoridades norteamericanas informaron en principio que partió desde las islas Aleutianas, en el norte de Bering y llegó a través de Canadá al Estado norteamericano de Montana, que alberga un silo de misiles nucleares en la base aérea de Malmstrom; sin embargo, el objeto volador, indicaron a la CNN fuentes del Pentágono, “no representa un riesgo significativo para la recopilación de inteligencia”.

Casi en forma simultánea, fuentes norteamericanas informaron que otro objeto volador surcaba los cielos de América Latina, cruzando incluso el espacio aéreo de Colombia; otro más, en la frontera común entre Estados Unidos y Canadá, fue derribado sobre el territorio de Yukón, en el noroeste canadiense. Un día antes, Estados Unidos había derribado otro objeto no identificado que atravesaba el espacio aéreo de Alaska, sobre el lago Hurón. El último objeto destruido fue el pasado domingo.

Todos los días, gobiernos y empresas particulares en distintos confines del planeta lanzan decenas de globos meteorológicos para recoger información sobre temperatura, vientos y la humedad atmosférica. Estos objetos, generalmente se van con el curso del viento y a menudo desvían su camino.

Respeto por el Derecho Internacional

En esta dirección estuvo orientada la aclaración que el gobierno chino hizo en torno al primer globo detectado en cielos norteamericanos. En primer lugar, dijo el gobierno chino, sí el globo es de este país. En segundo lugar, pertenece a una empresa particular. En tercer lugar, se trata de un aparato de observación meteorológica.

Un pronunciamiento del ministerio de Asuntos Exteriores de China lamentó que “algunos políticos y medios de comunicación estadounidenses lo han exagerado para atacar y desprestigiar a China. La parte china se opone firmemente a ello», afirmó un portavoz de la Cancillería. El cambio de rumbo del globo obedeció a una situación de «fuerza mayor», y precisaron que «China siempre actúa en estricta conformidad con el derecho internacional y respeta la soberanía y la integridad territorial de todos los países». «No tenemos intención de violar y nunca hemos violado el territorio o el espacio aéreo de ningún país soberano», agregaron.

Queda claro entonces que las autoridades norteamericanas exageraron deliberadamente el infortunado suceso del desvío de un globo de observación, que no de espionaje, para adelantar una campaña de oprobios contra China. El país que, en una cumbre anterior del Grupo de los Siete, habían calificado, junto a la Gran Bretaña, como su principal ‘enemigo’.

Ficción y pánico

Lo demás es una ficción perversa y paranoia que raya en lo ridículo. Ahora resulta que hay globos de ‘observación’ por todo el mundo, el planeta está invadido por ovnis.

Esta tendencia paranoica se ha alimentado en muchas ocasiones en el país del norte. Basta recordar el novelón que se armó en La Habana con los supuestos ataques sónicos contra los empleados de la embajada norteamericana en la isla antillana. Y ni hablar de los planes de Rusia para ‘interferir’ en las elecciones de Estados Unidos en favor de Trump.

En la noche de Halloween de 1938, el futuro director de cine Orson Welles leyó en detalle un libreto que desdibujó la línea entre la realidad y la ficción, y con detalles informó de tres sucesivas explosiones en el planeta Marte y la llegada de miles de extraterrestres y platillos voladores que invadían la Tierra. La gente salió a las calles, agarró sus autos y escapó, las avenidas estaban virtualmente congestionadas y el pánico se apoderó de la multitud. El libreto se basó en la novela La guerra de los mundos, del escritor Herbert George Wells. Guardadas las proporciones, es la historia de los globos chinos, pero en otra época.

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