Gobierno y empresarios, los únicos favorecidos
Sutimac
“Es un acuerdo justo, equilibrado y conveniente”, dijo el presidente Juan Manuel Santos a través de las redes sociales tras destacar: “El aumento este año en poder adquisitivo del salario mínimo (superior en 2.5% a la inflación) es el más alto de los últimos ocho gobiernos”.
El ministro del Trabajo, Rafael Pardo, dijo: “Es el mayor aumento de salario mínimo por encima de la inflación en los 18 años que lleva la Comisión de Concertación. Y es muy significativo que todos hayamos estado de acuerdo en hacer ese aumento en el salario mínimo”.
Este “aumento” del mínimo no tiene nada de “justo” ni “equilibrado”. Los parlamentarios recibieron un aumento (premio) de ocho millones; los empresarios fueron exonerados del pago de parafiscales: 9% sobre la nómina.
Gobierno y empresarios convirtieron la Comisión de Concertación en una oportunidad para mostrarse ante la comunidad internacional como demócratas interesados en dar solución a las peticiones de los trabajadores, pero finalmente no se discute. Mucho menos se definen las políticas laborales, en materia de empleo digno con salario digno y condiciones laborales como lo plantea la Constitución, ya que un incremento de 833 pesos no soluciona nada y está muy por debajo del valor de la canasta familiar que entidades estatales definen por encima de $1.200.000, lo que demuestra que es una farsa la llamada negociación.
Lo más grave es que hay centrales sindicales -personajes, más bien- que se dicen representantes de los trabajadores y pensionados, que se prestan para firmar un acuerdo de un incremento utilizado para avalar las alzas en los productos de primera necesidad.
Esta farsa debe comprometer a los trabajadores desde ya a que la dirigencia sindical verdadera representante de los trabajadores no se presente a esta mesa si no hay garantías de que durante todo el año se traten y solucionen los problemas laborales y que se negocie sobre las base del precio real de la canasta familiar.