Papa Francisco: “¡Comprométanse en favor de la paz, no de la guerra!”

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El papa Francisco en el foro de Nursultán

El encuentro de lideres religiosos y tradicionales, que ya tiene siete versiones, es una respuesta a los acontecimientos de las torres gemelas de Nueva York, en los que las potencias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, difundieron la versión de que el hecho criminal fue obra de fanáticos religiosos enemigos de la democracia

Ricardo Arenales

El sumo pontífice de la Iglesia católica, el papa Francisco, a su manera, también tiene una visión de la paz total para toda la humanidad. En sus últimas intervenciones, bien sea durante sus homilías en el Vaticano, como en sus giras por países extranjeros, se ha referido al cambio climático, a las amenazas de hambruna en diversas regiones, sobre todo en África y a otros males que azotan a la humanidad.

Ha dicho el papa que mientras perduran grandes problemas sociales, los países desarrollados impulsan la industria de las armas y fomentan la guerra. Acaba de reiterarlo durante su visita a Kazajistán, la última que ha hecho en medio de las limitaciones que le imponen algunos quebrantos de salud.

Allí asistió en Nursultán, la capital del país centro asiático al VII Congreso de líderes de las religiones del mundo y tradicionales, que sesionó entre los días 13 al 15 de septiembre pasado.

En sus intervenciones en el evento, sobre todo durante sus palabras de clausura, el jerarca habló en forma reiterativa de la necesidad de trabajar en forma mancomunada por alcanzar la paz en el mundo y erradicar la guerra. Habló de tres palabras clave para la iglesia. “La primera es la síntesis de todo, la expresión de nuestro grito apremiante, el sueño y la meta de nuestro camino: ¡la paz!

El nombre de ustedes será grande 

Una paz “urgente” que requiere “dar testimonio de ella, predicarla, implorarla”. Por eso, afirma Francisco, la Declaración Final del evento exhorta a los líderes mundiales a detener los conflictos y el derramamiento de sangre en todo lugar, y a abandonar retóricas agresivas y destructoras.

“Les rogamos en nombre de Dios y por el bien de la humanidad: ¡comprométanse en favor de la paz, no en favor de las armas! Solo sirviendo a la paz, el nombre de ustedes será grande en la historia”, precisó el papa a sus colegas de las diferentes religiones del mundo, llegados desde los confines más lejanos. “Si falta la paz, es porque falta el cuidado, la capacidad de generar vida”, puntualizó. La segunda palabra es la mujer, la tercera es la juventud.

La visita a Kazajistán fue calificada por el propio pontífice como una “peregrinación de paz, paz de la que nuestro mundo está sediento”. La violencia no debe justificarse nunca y puntualizó en relación al legado de la Iglesia: “No permitamos que lo sagrado sea instrumentalizado por lo profano”.

No a la incitación al odio

El encuentro de líderes religiosos y tradicionales, que ya tiene siete versiones, fue una respuesta a los acontecimientos de las torres gemelas de Nueva York, en los que las potencias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, difundieron la versión que el hecho criminal fue obra de fanáticos religiosos enemigos de la democracia. Tanto los anfitriones como los prelados invitados, han rechazado esta interpretación.

En este sentido, el papa Francisco retomó el texto de la Declaración Final del evento, y dijo que “el extremismo, el radicalismo, el terrorismo y cualquier incitación al odio, a la hostilidad, a la violencia y a la guerra, cualquier motivación u objetivo que se propongan, no tienen relación alguna con el auténtico espíritu religioso y han de ser rechazados con la más resuelta determinación, han de ser condenados, sin condiciones y si peros”.

El camino del diálogo interreligioso es un camino común de paz y por la paz, y como tal, es necesario y sin vuelta atrás. El diálogo interreligioso ya no es solo una posibilidad, es un servicio urgente e insustituible para la humanidad, precisó el pontífice.

Una reflexión final la hizo el alto prelado en rueda de prensa en el avión de regreso al Vaticano: “No sé si hoy estamos con el corazón educado para llorar de alegría cuando vemos la paz. Todo ha cambiado. Si no haces la guerra no eres útil. También está la fábrica de armas. Este es un negocio asesino. Alguien que entiende de estadística me decía que si dejaran de fabricar armas durante un año se solucionaría toda el hambre en el mundo. No sé si es cierto o no. Pero el hambre, la educación… nada, no se puede porque hay que fabricar armas”.