“No puede haber paz con la política de cambiar sin cambiar”

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Reproducimos esta entrevista con Marco León Calarcá, de la delegación de paz de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP), cedida gentilmente por los colegas de El Turbión.

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Marco León Calarcá, miembro de la delegación de paz de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) en la Habana, en entrevista exclusiva con El Turbión expresa la posición del grupo insurgente sobre las garantíasque debieran existir para lograr un proceso de paz exitoso, los mínimos que dialogan con el gobierno para dejar las armas y la posición del grupo insurgente frente a las zonas de reserva campesina, el modelo extractivista, el marco jurídico para la paz y la responsabilidad de integrantes de su organización en acciones tipificadas como crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra.

 

El Turbión: –¿Qué pasará si se impone el saboteo de las negociaciones por parte de la ultraderecha y la paz no se firma?

Marco León Calarcá: –Nosotros, en primer lugar, confiamos en que eso no ocurra y es una confianza basada en dos columnas: una que es la voluntad del pueblo y sus organizaciones, que han expresado de manera contundente y de diversas maneras que apoyan el proceso y que la paz de verdad es un anhelo de las mayorías en el país; la segunda es la voluntad política y el compromiso político de nosotros con este proceso y con esta necesidad de nuestro pueblo. Un tercer aspecto que es necesario considerar ahí es el ambiente internacional, que incide mucho en las decisiones no sólo del gobierno sino de esos sectores enemigos, [de los amigos] de la guerra, que se encuentran como por fuera de contexto

ET: –¿Cuál será la posición de las FARC-EP frente a las luchas por transformaciones sociales en caso de que las negociaciones lleguen a feliz término? ¿Tendrán que pasar exclusivamente por el marco de lo institucional? ¿Qué posición tendrán uds. frente a quienes no se acojan a dicho marco?

MLC: –En primer lugar, nosotros no hablamos de negociaciones: hablamos de una mesa de conversación, de unos diálogos que nos permitan construir unos acuerdos. Aceptamos el término negociaciones en el sentido de derecho, que es como el negocio de un asunto, [pero] no en la acepción comercial de tenga, lleve y reciba y toda esa cuestión. En ese sentido, nos gusta hacer la aclaración porque a veces la gente se imagina como que: ‘ah lo que ustedes van a dar es esto y lo que van a recibir es esto’, y ya, eso fue todo. Y resulta que nosotros estamos tratando de solucionar es un asunto estructural.

Hemos sido claros, nosotros no estamos pretendiendo la revolución por contrato: sabemos que el programa de las FARC no se va a cumplir en la mesa. Ni siquiera lo hemos puesto sobre la mesa. Nosotros hemos planteado una serie de propuestas mínimas para terminar el conflicto y poder seguir haciendo política sin las armas en la mano, pero eso implica una cantidad de cambios en la estructura del Estado colombiano. Entonces, en la medida que esos cambios se puedan dar, podemos avanzar.

¿Que unas cosas hay que hacerlas después? Sí, seguramente, pero todo parte de cambios estructurales en lo económico, en lo político en lo social, incluso en lo cultural, que son las cosas que nos tienen en guerra. Por ejemplo, la doctrina de la seguridad interna, eso tienen que cambiarlo: no pueden seguir considerando al pueblo y sus organizaciones como el enemigo a derrotar, ni siquiera como el enemigo, es decir, todo aquel que piense diferente no puede seguir siendo considerado como el enemigo y, por lo tanto, objetivo militar. Eso es lo que nos tiene en guerra, por eso es que nosotros estamos con las armas en la mano, como respuesta a esa violencia. Nosotros no somos causa, nosotros somos consecuencia. Ésa es la idea.

ET: –Tanto los medios de comunicación como diversos sectores poĺíticos lanzan diferentes ideas de lo que pasaría en las áreas de influencia de su organización en un eventual proceso de desmovilización. Además, tratan de enlazar este asunto con las Zonas de Reserva Campesina (ZRC). ¿Cómo entienden las Farc el proceso de dejación de armas con respecto a los territorios que ocuparán los excombatientes?

MLC: –Lo que pasa realmente es que hay demasiada especulación, no análisis. Realmente, son supuestos análisis basados en mentiras, tratando de posicionar una estrategia que han venido usando: se inventan una cosa, la tiran a los medios y después reclaman que eso por qué no se cumple.

Las zonas de reserva campesina están en la Ley (sic.), no se están creando en estos diálogos. Vienen funcionando como una forma organizativa del campesinado, como una forma de producción campesina para elevar la productividad, en fin, con todos los beneficios que tienen. Nosotros hemos planteado unas cosas para mejorarlas, pero ya están diciendo que esas son zonas de reserva de nosotros. ¿Y eso qué implica? Eso implica una acusación contra los campesinos, contra los dirigentes de las ZRC en el sentido de que son como una especie de servidores nuestros, con todo lo que implica en la cuestión jurídica, es decir, los van a judicializar y, además, los convierten en objetivo militar. Con cualquier tropiezo que tenga el proceso, entonces, inmediatamente van a tomar represalias. Ésa es la parte que uno ve como perversa en el supuesto análisis de cómo van a ser las cosas.

Ahora, nosotros decimos simplemente que no estamos pidiendo nada para nosotros como guerrilleros. Ésa es la otra gran equivocación porque, como decimos en mi tierra, el ladrón juzga por su condición. Y claro, como en el capitalismo lo que les han metido es el tema del yo: yo tengo que tener mis beneficios, yo tengo que tener mi dinero, entonces, dicen ‘claro, los guerrilleros lo que van a decir es que tienen que tener finca, que tienen que tener carro, que tienen que tener puestos, que tienen que tener prebendas’ y nosotros no estamos pensando en eso. Siempre hemos dicho que en la medida en que se solucionen los problemas del pueblo, del cual somos parte, ahí se van solucionando los problemas de la guerrillerada, porque esos somos, pueblo. Entonces, no estamos diciendo que nos tienen que dar una cosa u otra, ésa no es la idea, nunca las FARC han trabajado con esa idea.

Entonces, ¿qué dicen?: ‘a los guerrilleros los van a meter en tal parte, les van a dar tales fincas’. Así empiezan a generar situaciones negativas contra el propio proceso, porque hay gente que ve amenazada sus propiedades cuando nosotros no hemos hablado absolutamente nada de eso.

ET: –Negociaciones de paz en otros países, como Yugoslavia, Ruanda, El Salvador y otros más, se han usado para que un modelo de paz capitalista sea aplicado y las trasnacionales entren a ‘reconstruir’ o a ‘apoyar’ la economía del país, a través de multimillonarias inversiones que, finalmente sólo benefician a esas empresas. ¿Cual será la posición de las FARC en las negociaciones para que la paz no termine siendo útil al neoliberalismo y al mercado globalizado?

MLC: –Entre otras cosas, ratificamos esa negativa al neoliberalismo como práctica de explotación de los hombres y las mujeres en el mundo, y también de los recursos naturales. Las formas de negar las posibilidades de desarrollo, la imposición en el caso de Colombia de una economía extractiva, donde solamente sacan y llevan y el país se sigue sumiendo en la miseria, eso hace parte de la confrontación.

Entonces, nosotros no vemos muchas posibilidades. Al contrario, decimos que lo que tenemos que hacer es priorizar el interés nacional. Y ése es el tema de la paz, es decir, saber cuál es la paz que necesitamos y siempre nosotros hablamos de una paz con justicia social, hablamos de una paz con soberanía, hablamos de una paz con independencia. No decimos que [se vayan] todas las multinacionales, que no pueda haber negocios con las multinacionales, porque estamos hablando de unos mínimos, no del programa de las FARC, estamos hablando de unos mínimos para acercar posición. Entonces, decimos: ‘bueno, pueden estar, pero van a tener una reglamentación’, que no puede ser esa que usted presenta en la pregunta.

Tienen que cambiar las cosas, no puede haber paz con la política de cambiar sin cambiar y, por eso, estamos hablando de un proceso, estamos hablando de desarrollar el “Acuerdo general para la solución del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”. Eso no puede ser así simplemente decir: ‘¡ah, ya listo! ya todo pasó y no más, démonos la mano y sigamos igual’. ¿Cuál sería la solución al conflicto? El conflicto es real y tiene que haber cambios reales para solucionarlo.

ET: –Del 18 al 22 de abril se llevó a cabo el Congreso para la Paz. ¿Tienen estas iniciativas del movimiento social y popular un peso real en la mesa de negociaciones?

MLC: –Nosotros hemos hecho el compromiso y lo venimos cumpliendo, porque ése es uno de nuestros principios. Todos los hechos de paz, todos los eventos que tengan relación con la paz, todas las propuestas de paz nosotros nos las apersonamos y las defendemos en la mesa. Ésa es la idea que nosotros tenemos en torno a la participación de la ciudadanía. No es lo que quisiéramos, pero bueno, solamente en la medida en que el pueblo y sus organizaciones profundicen esa participación nosotros podemos generar esos espacios en la mesa.

ET: –En días pasados, el fiscal general, Eduardo Montealegre, criticó duramente al procurador, Alejandro Ordóñez, por haber dado concepto negativo al Marco Jurídico para la Paz, cuando, en criterio de este último, permitiría que los responsables de crímenes de lesa humanidad y violaciones al Derecho Internacional Humanitario queden absueltos ante justicia colombiana. ¿Cuál es la posición de las FARC frente a la presión que hace el fiscal cuando afirma que los acuerdos se deben firmar rápido para que ese marco jurídico facilite la participación de las guerrillas en política?

MLC: –Nosotros hemos dicho que no podemos someternos a plazos, que el proceso de paz, siendo un tema tan importante, no puede enmarcarse en tiempos legislativos ni en tiempos de reelección. No puede someterse el proceso a esos tiempos. Sobre el marco jurídico y toda esa cuestión también hemos mantenido nuestra posición de que todos esos temas de justicia se van a trabajar en la mesa. Deben trabajarse en la mesa y ese marco jurídico lo hemos rechazado rotundamente.

ET: –En la Declaración Universal de los Derechos Humanos se reconoce el derecho de los pueblos a rebelarse. Sin embargo, en la rebelión se pueden cometer acciones que la comunidad internacional ha tipificado  como crímenes de guerra y de lesa humanidad. ¿Cómo asume la guerrilla esa situación ante la sociedad colombiana?

MLC: –Nosotros decimos que, sencillamente, la responsabilidad final de todas las violaciones en el marco del conflicto es de quien genera el conflicto, en este caso, el Estado colombiano y sus diferentes gobiernos. Y decimos sí, sí hemos cometido errores y vamos a responder, pero esto llegará a su momento. Nosotros no hemos dicho que no vamos a reconocer nuestros errores, lo que hemos dicho es que eso pasa primero por buscar los responsables más directos, los responsables fundamentales.

Incluso, el propio fiscal, en medio de su legalidad, dice que de las FARC no hay ninguno que esté ni siquiera judicializado por el tema de delitos de lesa humanidad o crímenes de guerra. Ellos mismos dicen y luego se contradicen, y quieren condicionarnos. Es algo así como si nosotros no supiéramos.

Es como el juego de la bolita: ‘¿dónde está la bolita? ¿dónde esta la bolita?’ Bueno, eso es exactamente lo mismo. Ellos quieren como enredarnos a nosotros con el tema del marco jurídico, de los tiempos legislativos, de los tiempos electorales, de la reelección, de los crímenes de lesa humanidad, de la justicia transicional y ¡listo, lo que tienen que hacer es esto! Entonces, nosotros decimos: ‘un momentico, puede que nosotros no seamos expertos en eso, pero lo que sí es verdad es que bobos no somos’.

Como organización, con respaldo de nuestra gente, pues encontramos amigos, compañeros que nos escriben y nos dicen: ‘mire la cuestión es así y asá’. Entonces, nosotros lo tomamos y tomamos nuestras propias decisiones. De pronto no tan rápido como ellos quieren, para que sencillamente le digamos: ‘sí, listo, entonces ya, justicia transicional, marco jurídico, etc.’.

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