Maduro gana gobernabilidad

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Hermosos apartamentos en el barrio Hugo Chávez, cerca a las playas de La Guaira, entregados en forma gratuita por la Misión Vivienda. Son las obras de la revolución bolivariana y el legado de Chávez. Foto C.L.

El comandante Hugo Chávez está más presente que nunca en las conquistas de la revolución; su imagen es de permanente vigilancia para corregir y avanzar, dicen los venezolanos

Hermosos apartamentos en el barrio Hugo Chávez, cerca a las playas de La Guaira, entregados en forma gratuita por la Misión Vivienda. Son las obras de la revolución bolivariana y el legado de Chávez. Foto C.L.
Hermosos apartamentos en el barrio Hugo Chávez, cerca a las playas de La Guaira, entregados en forma gratuita por la Misión Vivienda. Son las obras de la revolución bolivariana y el legado de Chávez. Foto C.L.

Carlos A. Lozano Guillén
Enviado especial

Dice el adagio popular que después de la tempestad llega la calma. La sabiduría del pueblo se está confirmando en la República Bolivariana de Venezuela, después de las recientes elecciones presidenciales en que Nicolás Maduro, candidato del Polo Patriótico, superó al opositor Henrique Capriles, apoyado por la derecha y la Casa Blanca. Este último promovió desórdenes callejeros que dejaron un saldo de una decena de muertos y varios heridos, así como “cacerolazos” en que participaron señoras encopetadas de la burguesía caraqueña.

No vaciló el candidato de la oposición en convocar al desconocimiento de los resultados electorales y al golpismo, intentona frustrada en el país, por lo cual acudió al exterior con el apoyo de Washington y el único que lo recibió fue el presidente Juan Manuel Santos en la Casa de Nariño de Bogotá. Los demás mandatarios le hicieron el feo.

Con inteligencia, el presidente Nicolás Maduro se dedicó a gobernar. Lanzó la campaña de “Gobierno a la calle” y se fue a visitar las regiones llevando un mensaje de paz y de soluciones concretas. También ha visitado varios países, donde recibió el reconocimiento internacional. El Gobierno ha logrado estabilizarse. Inclusive algunos sectores de la oposición lo reconocen y están en proceso de asimilación de la derrota. Unos pocos, los más recalcitrantes, animados desde Washington, insisten en el desconocimiento de la legalidad de las elecciones e incitan al golpe sin ningún éxito.

Golpistas al acecho

“No están derrotados y no podemos bajar la guardia” dicen los voceros gubernamentales y los principales representantes del Polo Patriótico, partidos que apoyan al Gobierno y a la revolución bolivariana. Diosdado Cabello, primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y presidente de la Asamblea Nacional, hablando a futuro dice que “está en juego es la revolución bolivariana”.

Llama a organizar la participación en las elecciones municipales, porque no se trata de elegir un alcalde sino de defender el proceso revolucionario. “Para ello necesitamos ganar más del 80% de las alcaldías”, advierte. Y no es para menos la alerta de Diosdado Cabello: son fuertes los indicios de cómo se preparan los golpistas, apoyados desde Colombia, para desestabilizar el país, incluyendo el atentado criminal contra el presidente Maduro.

Para el Partido Comunista de Venezuela (PCV) “es necesaria la unidad y la lucha para defender y profundizar el proceso revolucionario”. Según los comunistas, integrantes del Polo Patriótico, “no puede quedarse solo en simples reformas, es necesario que trascienda hacia profundas transformaciones para construir un estado democrático-popular revolucionario”. El PCV sostiene que “la posibilidad real a las necesidades obreras y populares depende de la continuidad y profundización del proceso, pero solventando errores y deficiencias”.

Las obras de la revolución

En Caracas, como en todo el país, están muy presentes las obras de la revolución, siempre referidas a la gestión del comandante Chávez, quien reposa en el Batallón de la Montaña, donde duerme tranquilo, tal vez observando el rumbo del proceso, la corrección de errores y la profundización de la obra revolucionaria que él inició. Por todos los lados se ve la obra de la Misión Vivienda, a través de la entrega gratuita de casas y apartamentos dotados de los enseres esenciales a los más necesitados. Es emocionante.

Estuvimos en La Guaira, cerca del aeropuerto de Maiquetía “Simón Bolívar”, donde hay una red de construcciones de vivienda popular, cerca a las playas y a las casas de descanso de los ricos del país y del exterior. De extraordinario confort son las casas del barrio Hugo Chávez, con casi un millar de viviendas de gente humilde que está orgullosa del nombre que lleva. “Aquí somos chavistas hasta la muerte”, nos dijo, en la puerta de su casa, un humilde hombre de color.

También en salud es evidente la ampliación de la red hospitalaria pública con las exigencias científicas para ofrecer el mejor servicio gratuito a todo el pueblo de la patria de Bolívar

En la capital se respira un aire de tranquilidad. La campaña opositora no tiene la misma dinámica de los primeros días postelectorales. Se desinfló. Es lo que reconocen dirigentes y militantes gobiernistas, pero también transeúntes y gente del común. Mientras que los logros de la revolución pesan mucho en la vida nacional.

La inclusión social, el nivel de la alimentación (la FAO le concedió al gobierno de Venezuela el reconocimiento de ser el país que más avanzó en este campo), la disminución de la pobreza, las distintas misiones todas exitosas. En el país hay un nuevo sentido de la solidaridad y la ayuda mutua, los avances en salud, educación y cultura son expresiones reales y concretas del proceso revolucionario.

Los peligros

Pero también son evidentes los peligros. Hay demasiados problemas económicos, algunos nuevos, como la desbordada inflación que afecta el ingreso de los trabajadores y del pueblo. Para el Partido Comunista el mayor peligro es la situación económica. Sin duda un buen criterio, porque una revolución se hace es para resolver los problemas de las masas y no para agravarlos.

También es un problema el acaparamiento, que produce la escasez ficticia, porque buena parte de la distribución recae en el sector privado que sabotea que los productos lleguen al consumidor. Afecta más a los sectores medios y de mayor estrato que van a los supermercados, porque la gente más pobre hace largas colas en los mercados populares donde la distribución oficial garantiza que lleguen los productos al pueblo.

A la escasez contribuye el contrabando hacia Colombia a través de todos los puntos fronterizos y con la participación de funcionarios corruptos de ambos lados. En Arauca, Cúcuta, Bucaramanga y otras ciudades hay bodegas con almacenamientos de toneladas de alimentos y de otros artículos de primera necesidad que provienen de Venezuela. Es la maniobra que recuerda a la derecha chilena que promovió la escasez para generar el caos antes del golpe militar fascista.

Es necesario modernizar la red eléctrica, deficiente sobre todo en la provincia, a pesar de la riqueza hídrica y de la construcción de hidroeléctricas que no dan la capacidad para abastecer el país. Son puntos débiles que se pueden corregir con una buena gestión. En ellos está comprometido el presidente Nicolás Maduro, quien recorre el país en la campaña de “Gobierno a la calle”, acompañado de sus ministros, poniéndole la cara a la brisa y a los problemas.

Guerra a la inseguridad

El gobierno está en guerra contra la inseguridad, en particular en Caracas, una de las ciudades con más actos de violencia, muchas veces magnificados por la “gran prensa”, sin que los índices de la misma no dejen de ser preocupantes. Las autoridades están comprometidas a fondo, inclusive colocando alcabalas (retenes) en el perímetro urbano para garantizar la tranquilidad de los ciudadanos. Varias personas nos dijeron que se siente más seguridad, hay una sensación nueva de protección.

La otra guerra es a la corrupción. Maduro ha dicho que será implacable con los corruptos, sea quien sea. La semana pasada anunció la detención de un grupo de funcionarios del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat), dedicados a la corrupción en el estado Vargas. A varios de ellos se les encontraron millones de bolívares y les fueron allanadas lujosas mansiones de su propiedad. En el Instituto para la Defensa de las Personas de Acceso a los Bienes y a los Servicios (Indepabis), fueron destituidos y capturados más funcionarios corruptos que quisieron ser presentados por la oposición como perseguidos del Gobierno.

Son muchos los desafíos y profundas las correcciones en lo que algunos llaman la etapa postChávez o del “Chavismo sin Chávez”, pero el legado del comandante está ahí, presente en el corazón del pueblo y en la obra de la revolución. Es el compromiso del Polo Patriótico, reestructurado y relanzado, en el propósito de Nicolás Maduro de ofrecer más participación a los protagonistas de la revolución.