jueves, mayo 23, 2024
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Las grandes potencias en la disputa por el litio

Lo que determina su carácter estratégico es que el litio en el futuro será clave para el funcionamiento del modo de producción capitalista y el mantenimiento de la hegemonía regional y mundial de las potencias industriales

Ricardo Arenales

El litio es el metal más liviano y con menos densidad dentro de los elementos sólidos que componen la tabla periódica. Además de su alta conductividad eléctrica y térmica, posee baja viscosidad. Estas dos condiciones le permiten almacenar más energía en menos peso. Por ello se ha convertido en un material fundamental en la elaboración de baterías para diferentes artefactos tecnológicos y de la industria automotriz.

De acuerdo al uso que se le dé, se puede hablar de un material insustituible, o difícilmente sustituible.

El acelerado deterioro medioambiental, en lo que se ha denominado como el cambio climático, el uso cada vez mayor de energías renovables y la transición hacia un nuevo paradigma energético basado en el almacenamiento de energía, ha puesto en la palestra al litio como “el oro blanco” o el “petróleo del siglo XXI”. Argentina, Bolivia y Chile en conjunto poseen el 51% de los recursos mundiales de litio, lo que ha llevado a denominar dicha área como el “triángulo del litio”.

Metal escaso 

Para 2017 los recursos conocidos de litio alcanzaban los 53.35 millones de toneladas, mientras que las reservas de litio solo llegaban a 15.6 millones de toneladas. Los recursos son la totalidad de un determinado elemento, en tanto las reservas son los recursos económica y tecnológicamente factibles de extraer.

Lo que determina su carácter estratégico es que el litio en el futuro será clave para el funcionamiento del modo de producción capitalista y el mantenimiento de la hegemonía regional y mundial de las potencias industriales. El litio es un metal relativamente escaso. Hay yacimientos con reservas importantes. Pero si se considera el crecimiento exponencial de su demanda, se puede hablar de un metal escaso.

El rol de los combustibles fósiles para el desarrollo de la sociedad industrial ha sido fundamental. Pero les llegó su hora. Tras la idea de un capitalismo verde, los países desarrollados buscan alternativas. Es ahí donde los estrategas del mercado ponen sus ojos en el litio, buscando otro paradigma energético, incorporando energías renovables. Ya mencionábamos en edición anterior, que la extracción de este metal en América Latina fue uno de los puntos esenciales de la agenda de la jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, Laura Richardson, durante reciente visita por países de la región.

Ventajas en la transición energética

En esa perspectiva, el litio agudizará disputas globales por su gestión. Quienes se hagan al control del litio ahora obtendrán ventajas importantes en el proceso de transición energética. En realidad, esa no es una disputa nueva, solo que ahora se ha hecho más evidente.

China avanza de manera importante en distintas escalas de la cadena de valores del litio. Sus empresas han realizado fuertes inversiones, como en Argentina. Bolivia por su parte avanza en un proceso para licitar contratos de explotación del metal. En Chile, Boric planea la creación de una Empresa Nacional del Litio.

Una empresa canadiense, la Green Shift Commodities, iniciará exploraciones en la Patagonia argentina con la intención de explotar el metal en una superficie de casi 500.00 hectáreas, distribuidas en Río Negro, Neuquén y Chubut.

Entre tanto, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, anunció el 18 de febrero pasado, la promulgación de un decreto mediante el cual dispone la nacionalización del litio, al considerar este material estratégico como propiedad del Estrado. “Que sea la nación la dueña de este mineral estratégico”, declaró el presidente en un acto en la región de Sonora.

Amplia gama de aplicaciones

Tras recalcar que este paso se da “para beneficio del pueblo de México”, López Obrador anunció que “inicia un proceso de exploración, de desarrollo tecnológico para tener la materia prima, también con el propósito de que se instalen plantas para la elaboración de baterías”.

El litio fue descubierto en 1817, pero durante dos siglos permaneció subutilizado. A principios del siglo XIX se comenzó a utilizar para usos médicos, en tratamientos de la gota, disfunciones cardíacas e hipertensión. A comienzos del siglo XX, en tratamientos siquiátricos, y en todo caso, con un uso mínimo.

Con la evolución científico técnica, el litio demostró tener propiedades físicas y químicas que en conjunto son de enorme valor por su amplia gama de aplicaciones. En 1923, en la producción de grasas lubricantes para todo tipo de maquinarias. Después se utilizaron sus derivados en la industria metalúrgica y en la cerámica.

Hoy, China controla entre el 80 y el 90 por ciento de la fabricación total de baterías de litio en el mundo. Su producción se disparó en el siglo XXI, en dependencia de la demanda de dispositivos electrónicos para celulares, tabletas, computadoras personales, equipos de trabajo inalámbricos y aparatos de alta tecnología para uso civil o militar, como drones o aviones no tripulados, que requieren capacidad de recarga, pero que sean livianos de peso.

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