“Las conquistas democráticas se traducen en optimismo político”

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El secretario general del Partido Comunista Colombiano, Jaime Caycedo, habló con VOZ sobre algunos debates que se tocarán en el 23 Congreso Nacional de la colectividad, así como los principales retos de los sectores revolucionarios que hoy participan en el Gobierno del cambio y el futuro de la unidad en el país

Redacción VOZ

Por estos días, la agenda de Jaime Caycedo Turriago está saturada. Como secretario general del Partido Comunista Colombiano, tiene la responsabilidad política de sacar adelante el 23 Congreso de la colectividad. Es cierto que, por ser una estructura colectiva, la difícil y estresante organización del encuentro no recae exclusivamente en él. Pero también es cierto que en la vida política del dirigente se encuentra una pieza fundamental de la organización.

Jaime asumió el principal cargo del Partido Comunista en 1996, un momento muy difícil para la colectividad que sufría el genocidio político en su contra y un fuerte debate ideológico por cuenta de la caída del “socialismo realmente existente”. Su vida dedicada a la academia y la cultura siempre estuvo mediada por la militancia comunista desde sus épocas de dirigente universitario. Hoy es un histórico, un imprescindible. Tirios y troyanos le tienen respeto.

Al llegar a la sede del semanario VOZ para cumplir con la buscada entrevista, Caycedo expone su lado más humano. Roque y Pola, los gatitos dueños de la casa, lo buscan. El principal dirigente del Partido se rinde a su juego. Imposible no evocar que Lenin también era amante de los felinos. Al fin y al cabo, como decía el Ché, “el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor”.

Para seguir suavizando el encuentro, iniciamos hablando de su vida como compositor e interprete de música social. Evoca los nombres que formaron el movimiento cultural de los años setenta. Son los recuerdos de un antropólogo bohemio, que en el momento más agudo de la violencia política en contra de la organización comunista, se convirtió en el primer soldado de la revolución. Y así, con Roque en su regazo, inicia nuestra charla.

La personería jurídica

El PCC celebra su 23 Congreso Nacional con nuevas condiciones. Una de ellas es la recuperación de la personería jurídica. ¿Cómo ha sido el proceso con respecto a este tema?
-El Partido siempre ha peleado el tema de la personería jurídica desde la adversidad. En los ochentas y noventas fueron varias las campañas de recolección de firmas que respondían a varias decisiones arbitrarias que nos quitaban el derecho a participar.

En ese contexto, tomamos la decisión de lanzar candidaturas a nombre del Partido Comunista. En 1994 Manuel Cepeda Vargas, que era representante a la Cámara por la Unión Patriótica, se inscribe como candidato al Senado por el Partido. Manuel logra la curul, pero es asesinado el 9 de agosto. Con violencia quisieron destruir la representación política de los comunistas. Es decir, la eliminación no solo era el asesinato de la dirigencia, sino también cumplir con la política del terrorismo de Estado de destruir políticamente al Partido.

Entonces, ¿Cuándo se pierde la personería?

-En condiciones muy difíciles, guerra sucia y exterminio político, en 1998 nos fuimos a elecciones. No logramos los resultados y perdimos la personería. Sin embargo, la Unión Patriótica mantuvo la figura con la elección del compañero Octavio Sarmiento Bohórquez como representante a la Cámara de Arauca en una alianza con los liberales. Fue asesinado en 2001. Después, en 2002 la UP también le es arrebatada la figura jurídica.

Era una situación realmente atroz donde estábamos arrinconados. En 2002 creyeron que habían completado la tarea, pero el Partido no se rinde ni claudica. Participamos en el Frente Social, después la experiencia del Polo Democrático Alternativo y el resurgimiento de la UP en 2013. El Partido Comunista logró reagrupar sus fuerzas y aportar con su política y experiencia en estos procesos. Hoy tenemos un reconocimiento legal importante para validar nuestra histórica lucha.

Conquistas democráticas

La designación de Gloria Inés Ramírez como ministra de Trabajo es un reconocimiento individual y colectivo a una fuerza política comprometida con la clase trabajadora. Foto Mintrabajo

¿Cuál consideras que ha sido el principal acierto del Partido Comunista en esta última etapa?
-Desde hace cuatro décadas el Partido ha estado peleando por lograr un proceso de apertura democrática y solución política al conflicto social y armado, idea que debía traducirse en un proceso de corte popular. Esta política es histórica para el Partido Comunista: un gobierno de amplia coalición democrática. Hoy no solo tenemos un Acuerdo de Paz firmado con la principal insurgencia que haya existido en el país, sino que conquistamos en unidad un gobierno alternativo. Pueden existir críticas y autocríticas, pero nuestra política ha sido exitosa.

¿Cómo llega el Partido Comunista para la realización de su máxima instancia?
-Hay una cualificación notable del Partido. Yo veo a la militancia con más claridad del momento. Sin duda, las conquistas democráticas del último periodo se traducen en optimismo político. Fueron muchas las enseñanzas. Mientras la pandemia agudizó la crisis del capitalismo, las masas estallaron y se movilizaron. Había hambre en las calles e indignación por las políticas perversas del gobierno Duque. Esa polarización nos sirvió porque dejaron en evidencia las posiciones de clases y las alternativas para salir de la encrucijada. También logramos aislar la facción fascista del Establecimiento que se ampara detrás de la extrema derecha. La pregunta es, ¿Qué viene más allá de la victoria electoral? ¿Cómo organizamos a las masas? ¿El gobierno popular logrará mantenerse después de 2026? ¿Cómo será nuestra participación en las elecciones locales y regionales de 2023?

Política internacional

¿El 23 Congreso discutirá el convulso contexto internacional?
-Sobre el tema internacional, el Partido debe poner todos los debates sobre la mesa. La confrontación en Ucrania, el posicionamiento de la República Popular China que desafía a occidente y una posible recesión económica mundial.

Es una realidad que muchas fuerzas del Pacto Histórico no toman posición. Nosotros no podemos caer en esa tendencia muy propia de la cultura política colombiana. Para el Partido el contexto internacional es estratégico. Por ejemplo, personalmente me distanció de la posición del Partido Comunista de Grecia que lee el conflicto OTAN-Ucrania como una guerra entre imperialismos. Por eso mismo, la idea es que el congreso sea un espacio amplio donde podamos discutir estos temas neurálgicos y fundamentales para el futuro de la humanidad.

Mirando hacia América Latina y el Caribe, ¿Cuál es la lectura de lo que está pasando en la región?
-Asistimos a un nuevo momento político continental. Diferentes procesos de izquierda democrática han logrado conquistar gobiernos en países estratégicos, en entre ellos, el nuestro. Hay varios retos. El primero es reactivar instancias como Unasur y Celac, asegurando la integración sin injerencia del imperialismo. Hay que evaluar los efectos del encuentro entre Nicolás Maduro y el expresidente Ernesto Samper.

El segundo tema, en sintonía con lo dicho por los presidentes Petro y Lula, es la defensa de la selva amazónica. Sin embargo, nosotros ponemos el acento no solo en detener la deforestación y la destrucción del ecosistema, sino también con la presencia de las bases norteamericanas en Colombia, en Recife, Brasil, y Santa Cruz, Bolivia, que hoy funcionan como un trípode de vigilancia continental. En nuestro concepto, la cuestión de la Amazonia también es un problema de soberanía. Hoy en el Foro de São Paulo somos responsables de la secretaría amazónica y defenderemos esta postura.

Un partido de gobierno

El Partido Comunista ha estado presente en la construcción del Pacto Histórico. Foto cortesía

¿Qué es lo que más le ha gustado del gobierno Petro?
-Sin duda su compromiso por la reforma agraria. Después de toda esta historia de pelea, de lucha y de sangre. Nosotros decimos “tenemos que sacarla adelante como sea”.

Se le ha visto muy crítico con la administración Petro y su acercamiento con Estados Unidos, sobre todo con la visita del Comando Sur a la Casa de Nariño…
-Nosotros tenemos una política de amplitud y de acercamiento, pero también estamos obligados a ser mucho más afirmativos sobre el imperialismo y las posturas de la unidad con América Latina. Por ejemplo, el tema complejo de la Isla Gorgona ¿Cómo así que el gobierno democrático permite que se esté implementando una base militar de Estados Unidos en este santuario de la de la fauna, de la flora, del mundo, de la humanidad? En política lo más importante es la coherencia, por eso las fuerzas de la izquierda no podemos quedarnos calladas.

A propósito, ¿Cómo se encuentra la relación entre el presidente Gustavo Petro y el Partido Comunista?
-En la historia hemos tenido muchas contradicciones con Gustavo Petro. Son recordadas las discusiones al interior del Polo Democrático Alternativo. El por entonces senador Petro, defendía la tesis de la “asfixia democrática” en contra de la lucha insurgente, especialmente en contra de las FARC. Mientras tanto, coherentes con nuestra política, nosotros manteníamos que la salida a la crisis era la solución al conflicto social y armado.

Después, se dio la destitución arbitraría del procurador Alejandro Ordoñez en contra del alcalde Gustavo Petro. Nosotros que no hicimos campaña y que no participamos en el gobierno distrital de la Bogotá Humana, salimos decididamente a la calle a respaldarlo. Incluso, Aída Avella estuvo en la primera salida al balcón.

Con la filtración de Wikileaks sobre una reunión de Petro en la Embajada de Estados Unidos y que afectó notablemente el nombre de la camarada Gloria Inés Ramírez, tuvimos un acercamiento gracias a una carta de protesta que le remitimos. En esa oportunidad, Petro aclaró a fondo el tema, no por salir del paso, sino a consciencia. Finalmente, coincidimos en 2018 con la iniciativa Decentes, en un momento de apertura política gracias al Acuerdo de Paz. Hoy estamos en el Gobierno con el Pacto Histórico, donde el Partido Comunista tiene un importante protagonismo.

Mucha gente cree que Petro ha dado concesiones al Partido Comunista con su gabinete ministerial…
-Las decisiones las ha tomado personalmente el presidente porque reconoce un trabajo colectivo e individual. Gloria Inés como ministra de Trabajo, Patricia Ariza como ministra de Cultura, o Darío Fajardo como viceministro de desarrollo rural, por nombrar los casos más sonados, han tenido el respaldo de Petro. Por supuesto, es una responsabilidad para el Partido y las fuerzas revolucionarias aliadas. Como le dije a la maestra Patricia, que se resistía inicialmente con el tema: “hemos luchado toda la vida. Es el momento de hacer realidad todo nuestro trabajo”.

El mensaje del Partido

¿Cómo asumirá el 23 Congreso los debates que giran en torno al cambio climático y la defensa de la naturaleza?
Con el Pacto Histórico coincidimos en temas estratégicos como la implementación del Acuerdo firmado con las FARC y la política de paz total como solución a la crisis. Pero sin duda, en el tema ambiental hay un compromiso programático. Creo que ahí, Petro le está haciendo una critica muy fuerte al capitalismo. Ya no solo es el problema de la desigualdad y la injusticia inherente al sistema capitalista, sino el futuro de la humanidad. Son discusiones complejas que no se agotan en un congreso partidario ni en foros programáticos. La izquierda necesita ampliar esa discusión.

¿Cuál es el mensaje que quiere mandar el congreso comunista hacia el conjunto de las fuerzas que se identifican con la izquierda?
-Partimos por reconocer las múltiples opiniones e iniciativas. Es problemática la propuesta del presidente Petro en construir un partido único. No obstante, estimula el debate del quehacer en el corto y mediano plazo para muchas políticas que hoy convergen en el Pacto Histórico.

Hoy somos un gobierno democrático de coalición y tenemos retos importantes en materia política, como las elecciones locales, que exigen la ampliación del Pacto Histórico. En esto el énfasis de nuestra política es la apertura, con un adicional, y es que tiene que hacerse desde abajo con los sectores que se quieran acercar. Por eso la iniciativa de frente amplio.

¿Cuál es el papel que impulsa el Partido Comunista al interior del Pacto Histórico?
-Hasta el momento, nuestro mayor aporte ha sido el acumulado conquistado en las luchas sociales y la experiencia política de nuestra dirigencia. El papel de vanguardia está en ir adelante, tener iniciativas y propuestas que pueden ayudar a canalizar las expectativas de las masas, valorando el papel de la iniciativa popular y el significado que ha tenido esa lucha. La estrategia está en cómo construir el Pacto en las bases populares, en las regiones, a nivel de las localidades, en las comunas de los barrios.

Los camaradas del Valle nos han mostrado la experiencia de las juntanzas, iniciativa que no es nueva, pues viene de la comunidad afro. Incluso, la misma Francia Márquez las venía promoviendo al punto de popularizarlas. Lo que quiero anotar es que un espíritu unitario viene con fuerza y la gente está allí, lo que necesitamos es dinamizar y ser creativos en la política de masas.

De abajo hacia arriba

En resumen, ¿cuál sería la principal política del Partido Comunista en el Pacto?
-Para que el Pacto Histórico trascienda de un frente electoral a un proceso político de transformación real, se necesita estimular la construcción del poder popular, de abajo hacia arriba, con la gran ventaja que hoy somos parte del Gobierno nacional. Hemos conquistado la libertad política que el uribismo nos quitó para el pueblo, para la gente.

En el pasado congreso se habló mucho de la unidad de los comunistas. ¿Cómo va ese proceso?
-Quiero resaltar el crecimiento que ha tenido la multilateral, donde varios sectores comunistas y socialistas vienen participando. Es decir, esta idea de unidad no solo se circunscribe a las fuerzas que amigos y aliados han identificado como la “familia comunista”. Con el Partido Comunes coincidimos en algunos temas y nos distanciamos en otros. Con los compañeros del Congreso de los Pueblos, podría ser igual. El Partido Comunista sigue trabajando en su línea política de amplitud del campo revolucionario. Es en general, la idea de la unidad como el instrumento posible para lograr la convergencia de propósitos. Siempre ha sido una orientación correcta.

No se trata que los comunistas copemos todos los cargos y espacios. Eso no es. Nuestro propósito es aportar a la discusión del cómo dirigimos, cómo logramos encajar con el pueblo colombiano y sus reivindicaciones. Por eso, mecesitamos no solo orientar, sino también escuchar y aprender de las masas, hoy protagonistas del cambio. Como decía Marx, “la teoría se vuelve una fuerza material”.

Por último, ¿cuál es el mensaje para la juventud, determinante en el actual momento político?

La juventud fue protagonista del actual momento de cambio. Foto Sophie Martínez


-Hay dos grandes espacios de la sociedad a los cuales el Partido Comunista se está dirigiendo y ha venido valorando su desarrollo en el impulso de las movilizaciones sociales y populares. Las mujeres y la juventud. Como organización nos hemos aproximado a las organizaciones feministas con una visión marxista, pero entendiendo que en las luchas de ellas hay nuevos contenidos, nuevas exigencias, nuevas reivindicaciones, nuevos reclamos que van más allá de la justa exigencia que no haya violencias basadas en género en ninguna estructura u organización y mucho menos en el Partido Comunista.

Sobre la juventud, identifico en la movilización social rasgos revolucionarios, es decir, la juventud colombiana ha venido acercándose a posiciones de mucha intrepidez, de mucha audacia, iniciativa, defendiendo derechos y garantías fundamentales. Por lo tanto, está exigiendo un espacio en la sociedad y la izquierda en el gobierno tiene que dárselo.