Histórico encuentro del campesinado

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Aspecto de la Convención Nacional Campesina desarrollada en la Universidad Nacional de Colombia. Foto Presidencia de la República

La multitudinaria reunión inaugura un nuevo pacto entre el Estado y el campesinado. Mientras el Gobierno del cambio está comprometido en sacar adelante la reforma agraria, organizaciones agrarias avanzan en la unidad del movimiento

Carlos A. Morales

El 2 de diciembre arribaron a la Universidad Nacional sede Bogotá delegaciones campesinas desde distintas regiones del país. Alrededor de 2.500 delegados de sus territorios y organizaciones llegaron a la ciudad universitaria con el propósito de encontrarse en la primera Convención Nacional Campesina.

Desde el inicio del encuentro, la característica principal fue una movilización colorida de campesinos y campesinas portando sus ponchos, ruanas, sombreros, banderas de los diversos procesos organizativos y resguardados de las guardias campesinas que tienen presencia en distintas zonas del país.

Esta no es la primera vez que el campesinado de Colombia se toma la Universidad Nacional. En el pasado, las movilizaciones que llegaban de los territorios se tomaban por la fuerza el campus universitario exigiendo que los gobiernos abrieran la posibilidad de interlocución para atender a sus reivindicaciones. Sin embargo, en esta oportunidad las puertas de la Universidad y sus instalaciones estaban abiertas. Otro síntoma de que el país viene cambiando.

Un gobierno comprometido

La Convención Nacional Campesina fue una propuesta impulsada por el presidente Gustavo Petro el pasado 26 de octubre luego de reunirse con lideresas y líderes del movimiento campesino. El llamado que hizo el jefe de Estado fue atendido positivamente por las organizaciones campesinas que se pusieron en la tarea de concretar el encuentro.

Es importante señalar que, junto a funcionarios del nuevo gobierno, la organización del espacio fue a contrarreloj, lo cual derivó en dificultades logísticas y metodológicas que poco a poco se fueron resolviendo. En estas condiciones se realizó la convención los días 2, 3 y 4 de diciembre.

La jornada de instalación se caracterizó por una plenaria que contó con la palabra de las organizaciones campesinas y la participación de distintos representantes del Gobierno nacional. Las ministras del Trabajo, Cultura, Ambiente, Agricultura, y el ministro del Interior, como el presidente de la Sociedad de Activos Especiales, SAE, y los directores de distintas agencias realizaron distintas intervenciones, cada uno asumiendo compromisos con el campesinado desde su sector.

Dentro de los anuncios que más resonaron fueron los realizados por el ministro del Interior Alfonso Prada en torno a la creación de una Dirección de Asuntos Campesinos, el reconocimiento del campesinado como sujeto de derechos y su inclusión en la Constitución Política, así como el reconocimiento del carácter vinculante con el Plan Nacional de Desarrollo de las propuestas que salgan como resultado de la Convención.

El cierre de las intervenciones de funcionarios del Estado estuvo en manos del presidente Gustavo Petro, quien, complementando a sus funcionarios, planteó sus reflexiones en torno a la necesidad de recuperar tierras fértiles para la producción de alimentos. El Pacto Histórico sabe y reconoce que su llegada al Gobierno nacional es producto de un acumulado de luchas sociales, donde el campesinado ha ejercido un fuerte liderazgo.

“El compromiso que tiene el gobierno del cambio es realizar una reforma agraria por las buenas”, anunció el jefe de Estado a propósito de la iniciativa de comprar a precio comercial las mejores tierras fértiles del país, la mayoría de ellas hoy en poder del beligerante gremio ganadero. Según lo dicho por el presidente la República, este proceso iniciará en las siguientes semanas.

El reencuentro del campesinado

La realización de este encuentro marca un precedente en la historia de las relaciones entre los distintos gobiernos nacionales de Colombia con el campesinado. Es la primera vez que un presidente de Colombia se sienta con la mayoría de sus ministros no solo a escuchar, sino fundamentalmente a asumir compromisos institucionales con las reivindicaciones de las organizaciones campesinas.

Es claro que esto obedece a las poderosas movilizaciones y paros, donde el campesinado colombiano ha sido protagonista. También al malestar que existe al interior del sector por el deliberado incumplimiento a la Reforma Rural Integral que se pactó en el Acuerdo de Paz y que quería cerrar sesenta años de guerra al resolver el conflicto por la tierra.

Así las cosas, el segundo día estuvo marcado por el debate en torno a los temas estratégicos para el campesinado. Se conformaron 21 mesas de trabajo y 54 submesas en torno a cuatro ejes fundamentales: 1) Política agraria fundamental, visiones sobre la problemática; 2) Garantías para la vida, protección, derechos y reconocimiento del campesinado; 3) Políticas públicas y Plan Nacional de Desarrollo; y 4) Tierras y ordenamiento productivo, social y ambiental del territorio.

El trabajo en estas comisiones resultó en un trabajo arduo, debates colectivos, construcción de consensos y redacción de relatorías. Finalmente, el tercer día fue de lectura de las conclusiones mesa a mesa, donde los funcionarios y ministros tuvieron que aguardar, escuchando una a una de las propuestas del campesinado.

Uno de los principales logros de la convención fue la construcción de una agenda de transformaciones que se podrían entender en la actualización de un programa de lucha agraria y de acuerdo con este gobierno, bajo el margen de lo realizable en un periodo de cuatro años.

Sin embargo, otro logro de esta Convención fue el reencuentro de líderes y lideresas campesinas, de la reconstrucción de canales de diálogo entre las distintas organizaciones, mermadas con posterioridad al paro agrario del 2013. Aspecto importante a resaltar es que en el ambiente de la convención quedó la necesidad de seguir forjando la unidad del movimiento campesino, buscando un espacio único de interlocución con el Gobierno nacional.

Reacciones

“Finalizamos con gran entusiasmo y alegría la Convención Nacional Campesina. Estuvimos durante tres días discutiendo sobre las iniciativas y propuestas para la construcción del Plan Nacional de Desarrollo. Hoy se escucha la voz del campesinado y sus principales exigencias para avanzar en la construcción de la reforma agraria y la paz en nuestros territorios. ¡Derechos campesinos, ya!”, fueron las palabras de Nury Martínez Silva, presidenta nacional de la Federación Sindical Unitaria Agropecuaria, Fensuagro.

Por su parte, Adelso Gallo presidente del Coordinador Nacional Agrario, CNA, manifestó el apoyo de este proceso con a la apuesta de una Reforma Rural Integral y Popular, “que realmente avance en la solución de los problemas estructurales del campo. ¡Por la defensa y recuperación del campo colombiano, vida digna y soberanía popular!”.