lunes, abril 15, 2024
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La reforma laboral y el empresariado

Con la presentación del proyecto, el empresariado responde con diferentes estrategias engañosas y mentirosas. Queda en evidencia una clase egoísta, que solo le interesa el lucro por encima de los derechos de la clase trabajadora

Luis Fernando Rivera

El panorama laboral en Colombia se caracteriza por el desempleo, la informalidad, el trabajo precario, la política antisindical y el trabajo infantil, entre otras situaciones que se pueden sustentar con comentarios, análisis, datos publicados por organismos oficiales, centros de pensamiento, la academia y los medios de comunicación.

Este panorama exige de una reforma laboral estructural, pues pone de manifiesto la irracionalidad de la economía colombiana, expone situaciones precapitalistas, el atraso, el mediocre crecimiento económico, la falta de organización, sindicalización y educación para el pueblo trabajador.

¿Cuál es el origen de este panorama? ¿Quiénes son responsables? La respuesta no la encontramos en el pueblo trabajador sino en la clase dominante que ha gobernado al país por más de dos siglos, se ha apropiado de la riqueza social y ha implementado políticas públicas en favor de sus intereses.

El proyecto

A esta situación, el gobierno del Pacto Histórico a través de la ministra de Trabajo Gloria Inés Ramírez, ha presentado un proyecto de reforma laboral estructural que comprende entre otros aspectos: estabilidad laboral; límites a la tercerización; reducción de brechas de género; recargo por trabajo nocturno y dominicales y festivos; dignificación del trabajo de plataformas; trabajo rural; recuperación del contrato de aprendizaje; trabajo migrante y deportistas; transición energética-tecnológica; y conciliación, vida familiar y laboral.

Con la presentación de este proyecto por parte del gobierno del Pacto Histórico, la clase dominante a través del empresariado, ha dado una respuesta recurriendo a un discurso que encierra diferentes estrategias engañosas y mentirosas, que se escuchan todos los días en los medios de comunicación que son propiedad del capital nacional e internacional.

En general parten de señalar que hay que “construir sobre los construido” con un gran esfuerzo y compromiso de la sociedad, por parte del sector privado, y por ello, considerar que bastan pequeñas modificaciones para superar la actual situación.

También insisten en que la propiedad privada no se puede tocar, pues el comunismo ha fracasado, que la lucha de clases es el origen de todos los males de la sociedad; que es el capital y el empresariado los que crean riqueza y generan empleo y que por tanto hay que agradecerles su liderazgo.

Además, argumentan que es el crecimiento económico el camino para superar el desempleo y la informalidad, y que la propuesta del gobierno es ideológica, que corresponde a un pliego de condiciones como si fuera una organización sindical.

Señalan que el proyecto solo generará más desempleo e informalidad y con ello más carestía y quiebra de las pequeñas y medianas empresas, sustentándolo con cifras imaginarias que no corresponden a estudios serios y rigurosos.

Contradicciones

Ante la presentación de un estudio crítico por parte del Banco de la República, el sindicato del Emisor manifestó que ese pronunciamiento no es el resultado de un estudio rigoroso, que no se tuvieron en cuenta otras variables necesarias para dimensionar los impactos del proyecto de reforma laboral.

Bruce Mac Master, interviene en un foro de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia. Foto Andi

Fuera de oponerse a la reforma laboral porque toca los intereses económicos, el empresariado recurren a tesis insustentables. Para la muestra las declaraciones del vocero de la Andi, Bruce Mac Master: “Colombia no puede darse el lujo de adelantar una reforma laboral, que solo no crea empleo, sino que lo destruye”.

Sin embargo, el presidente Gustavo Petro le respondió al representante gremial: “Siempre desde el poder se ha dicho, si se aumentan los salarios, aumenta el desempleo. Mentira. La historia del capitalismo europeo y norteamericano muestra sociedades de altos salarios con altísimo empleo (…) En Colombia se ha creído que volver el trabajo esclavo, genera más riqueza. Mentira. Tenemos la productividad más baja de la OCDE.”

Para el jefe de Estado, “nunca habrá paz en Colombia con dirigentes empresariales que creen que esclavizando a los trabajadores se genera riqueza. El Pacto Social consiste en dignificar las condiciones de trabajo del pueblo colombiano”.

Contradicción capital-trabajo

Debemos responder a la ofensiva de la clase domínate con argumentos objetivos y sustentables, pues el proyecto de reforma laboral no le corresponde una política de generación de nuevos puestos laborales. Esto no es el objeto de una reforma laboral, corresponde al sector privado, apoyado en políticas públicas como las que se encuentran en el Plan Nacional de Desarrollo, ya aprobado por el Congreso.

El objeto de esta reforma se centra en políticas para incrementar la productividad, lo que exige de la estabilidad del empleo, la formalidad que asegure la seguridad social, garantizar los derechos laborales para que correspondan a la definición de la OIT sobre el trabajo decente, cumplir con compromisos internacionales y contrarrestar la política antisindical, que es una de las causas de la baja sindicalización, organización y educación del pueblo trabajador.

No podemos ignorar que la contradicción fundamental del modo de producción capitalista, es entre el capital y el trabajo, y esto explica la ofensiva del empresariado contra las reformas sociales que impulsa el Gobierno del Pacto Histórico.

Lo real es que no es el capital, las empresas, las que crean riqueza; es el trabajo el que crea el valor del cual se apropia el capital, pues una inversión de capital en medios de producción, (capital constante) y en salarios (capital variable), al final del proceso el capital invertido es recuperado, incrementado por el valor creado por el trabajo, la ganancia (plusvalía).

Consideraciones teóricas

También debemos considerar otras variables que nos podrán ayudar para enfrentar la ofensiva contra la reforma laboral.

La primera es que el capital requiere mantener un nivel de desempleo que le asegure mano de obra para nuevas inversiones y por ello le resulta cómodo tasas de desempleo cercanas al 4% en cualquier sociedad capitalista; además que le permite mantener bajas remuneraciones.

Lo segundo, es que los altos índices de informalidad corresponden a empresas familiares (famiempresas), el trabajo doméstico y pequeñas empresas de servicios, que no están obligadas a la factura electrónica, no existen salarios, no se cotiza para la seguridad social. Por ejemplo, según estadísticas, estamos hablando de 700 mil tienderos y 600 mil empleadas domésticas.

En tercera medida, el reconocimiento de derechos arrebatados por el trabajo nocturno, festivos y dominicales, no corresponde a una destrucción de puestos de trabajo, pues son los centros comerciales, restaurantes y servicios de alojamiento los que más se benefician por el trabajo nocturno, pues son estas horas las más demandadas y apetecidas por sus usuarios, lo que incrementa la demanda de sus servicios, por el contrario, realizan contratación informal en las horas nocturnas y fines de semana, programan nocturnos hasta altas horas de la noche, mientras que las empresas familiares cierran temprano y de no hacerlo, es porque en las primeras horas de la noche tienen ventas de licor y otros consumos.

Lo cuarto, es que no son los obreros y trabajadores de salario mínimo los que frecuentan los restaurantes, hoteles, centros vacacionales y se alojan en los grandes hoteles. Finalmente, no son los trabajadores los que contratan por horas o por algún día a la semana sin seguridad social y el pago, por debajo de unas horas del mínimo legal.

En síntesis, el panorama laboral tanto del campo y la ciudad es el producto de la irracionalidad capitalista, y en nuestro caso, del atraso y de una clase empresarial egoísta, que solo le interesa el lucro y busca evadir los compromisos ratificados y vigentes por un trabajo digno.

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