La poesía champurria de Maribel Mora Corriao

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Maribel Mora Corriao. Foto Z.H.B.

La poetisa e investigadora Maribel Mora Corriao explica como la poesía mapuche se articula y va unida a la lucha de su pueblo

Zabier Hernández
@HernandezZabier

Nació en Panguipulli, Chile, en 1970. Pertenece a la Nación Mapuche. Es poeta e investigadora sobre pueblos indígenas y sus expresiones literarias, especialmente del mapuche. Fue encargada del área de educación inclusiva en la Universidad de Chile y directora de la oficina de Equidad e Inclusión. Es consejera asesora de la cátedra UNESCO de Educación Superior y Pueblos Indígenas y Afrodescendientes en América Latina y el Caribe.

Es coautora del libro El Pozo Negro y otros relatos mapuches, Pewma Ediciones, Temuco 2001. Poemas suyos se han publicado en las revistas Pewma, Literatura y Arte, Pentukún, Instituto de Estudios Indígenas, UFRO, 2000, Sur Fugitivo: Poesía Joven de la Novena y Décima Regiones y Epu Mari ülkantufe ta Fachantü / 20 poetas mapuche contemporáneos, Temuco 2003.

En el 2002 dirigió el proyecto financiado por el Fondart Nacional Ko fentén pülli, Mapu fentén pülli / Espirítus del agua y de la tierra: 3 mitos mapuche para niños, montaje teatral realizado con niños mapuche y basado en relatos orales tradicionales. VOZ habló con ella.

Poesía por la cultura mapuche

El pueblo mapuche ha tenido en las últimas décadas un protagonismo clave en la lucha de los pueblos latinoamericanos. ¿Cómo se articula la poesía a este pueblo ancestral?

-Los mapuches luchamos políticamente y nos entrelazamos con las demás luchas. La poesía es parte de eso. Nosotras como poetas hemos participado tantas veces de acciones de apoyo a los presos políticos mapuches, que ahora ya no se les reconoce como tal. La verdad es que ha sido una relación bastante poderosa, poesía y lucha por nuestra cultura. Lamentablemente por estas cosas que hacen para tratar de dividirnos aparecemos los poetas como los mapuches buenos y los que se mantienen en la lucha son los mapuches malos, es una división que hace la sociedad.

Estamos hablando de una histórica resistencia…

-Nuestra poesía toda habla de esta lucha permanente porque no es solo durante la última década, es durante los últimos siglos, antes con el Estado español ahora con el Estado de Chile. Creo que hubo más reconocimiento en ese sentido desde los españoles; nos reconoció la independencia como país Mapuche, como país Araucano, reconoció el territorio y nuestra gobernanza. En cambio, el Estado chileno, cuando se instaló la República a finales del siglo XIX, nos quitó esa independencia y la autonomía y no la hemos recuperado.

En todos estos años, ¿no han existido cambios por parte del Estado chileno?

-Hubo una luz de esperanza con la reciente propuesta de Constitución que se rechazó en Chile. La propaganda política que se hizo en contra del proyecto, pero en especial en contra de los indígenas, fue arrolladora. Decían que les iban a quitar los derechos a los chilenos para dárselos a los indígenas. Ante tantas mentiras, empezó a salir ese racismo oculto que había en la sociedad y que pensábamos que no existía. Eso nos dejó en silencio a todas, fue un golpe duro para los mapuches. También, lamentablemente a través del actual gobierno tampoco se han podido hacer los avances que se habían prometido. Hay una derecha muy poderosa que limita todos esos avances.

Poesía mestiza

En la poesía indigenista de América Latina hay dos corrientes visibles, una que aboga por escribir y pronunciar la poesía desde la tradición y la ancestralidad propia y otra que mezcla elementos del español, elementos modernos, con términos y con tradiciones y formas de la poesía indígena. ¿En cuál te ubicarías y cómo caracterizarías tu poesía?

-Como una poesía champurria que quiere decir en mapudungun, mezclado, mestizo, eso es champurria. Mi poesía es mezclada porque aprendí la cultura mezclada, mi abuela y mi abuelo con quienes me crie hablaban mapudungun, los dos de distinta zona, mi abuelo de la cordillera y mi abuela del valle, pero en ese contexto nos enseñaron a mantener el español como la lengua de comunicación, de hablar lo mejor posible el español, porque eso nos permitiría estudiar.

Nuestra poesía, como todas las cosas de América Latina es de urgencia, de trabajo y siempre en relación con la política. Con todos los cambios políticos que ha tenido Chile, ¿cómo está el movimiento poético en el país austral?

-Chile es un país de grandes poetas como Raúl Zurita o Elvira Hernández, por ejemplo, que además son activistas de izquierda. Hay muchos buenos poetas, pero creo que hay silencio a partir de lo que ocurrió con el rechazo a esta Constitución en todos los ámbitos, también en la poesía. Es como si nos hubiesen dado un golpe a todos los que teníamos una visión ni siquiera tan de izquierda, solo más basada en los derechos humanos, los derechos sociales, los derechos políticos, eso era lo que pretendía ese proyecto.

Haber sido derrotados de esta manera, nos dejó sin piso político para levantar nuestras demandas y eso en la poesía también se nota. Muchas cosas que se habían pensado que podían hacerse con esta nueva Constitución se detuvieron radicalmente. Eso se notó, lo sentimos y lo estamos viviendo.

“Decimos pueblo”

¿Cómo te pareció el Festival de Poesía en Medellín?

-Ya había venido una vez. Lo que me impresiona mucho es la cantidad de personas que van a escuchar poesía, eso no lo había visto nunca. En Chile siempre decimos que somos un país de poetas, donde vayas hay poetas que escriben muy bien, pero cuando haces una actividad la gente no va, no existe esta costumbre de escuchar a los poetas. Aquí sí, eso me parece maravilloso porque nosotros, al menos los poetas mapuches, hacemos poesía que es para escuchar, no es esta poesía para tomar el libro y leerlo a solas.

La poesía mapuche es para la comunidad, se habla, se canta. Es para leerla a otros en voz alta y claro venir aquí y encontrar esa cantidad de público, en todos lados donde vas, en una sala hay cincuenta personas o más sentadas ahí, cuando abren estos espacios de mil, dos mil, cinco mil personas también están ahí, me parece increíble. Venir aquí es como sentirse una rockstar de la poesía.

¿Quieres pronunciar algún verso, poema o fragmento tuyo?

-Sí, hay un poema combativo, una parte del poema que dice:

Porque no debemos decir pueblo, decimos pueblo,
Porque no debemos decir patria, decimos patria,
Nosotros que estábamos dormidos, esperando un sueño,
El ave del augurio, decimos pueblo, nación hasta cansarnos,
Porque no debemos decir pueblo, decimos pueblo,
Porque no debemos decir patria, decimos patria,
Nuestros hijos repetirán nuestras palabras …….

Rogativa por buenas Palabras

I

Wenu kushe, Wenu fücha, Weche wentru, ülcha domo.

Chaw Ngünechen allkütunge kom pu ngillatufe
ngillatulelu itrokom pu lof mew. Elunemuiñ mawün,
ngewenolu ko taiñ mapu, taiñ rüngan ko mew,
müley kulliñ pütokoal müley ta tukukan,
müley ta anümkan fey itrokom zuamkelu ta ko,
allkümün pu nge ko, fürenemuiñ may.

Anciana del cielo, anciano del cielo, hombre joven, mujer joven.
Padre dios escucha a quienes te rogamos
en las distintas comunidades. Dennos lluvia,
porque no hay agua en nuestra tierra, en nuestros pozos.

Los animales, las chacras, las plantas, necesitan agua,
escuchen guardianes y protectores del agua,
si, ayudennos!

Así decían nuestros abuelos en sus plegarias.

II

Hombre joven y mujer joven, decimos nosotros en nuestros cantos
Sus manos, sus cuerpos, derramen sueños sobre la tierra.

Mujer vieja y Hombre viejo, luna y sol, a ustedes acudimos.

Extraviados como visiones nuestros espíritus errantes.

Hombre joven y Mujer joven, Hombre viejo y Mujer vieja y los hombres
todos y las mujeres todas de nuestro küpalme, escuchen las plegarias.

Que las rutas sean libres, que el camino sea largo. Petu mongenleiñ,
petu mapuchengeiñ, como un conjuro, pedimos buenas palabras.