La paradoja de las cajas de compensación

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Protesta de trabajadores de cajas de compensación. Foto Sinaltracomfasalud

El presidente de Sinaltracomfasalud denuncia que estas entidades no garantizan derechos laborales ni sindicales

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

Édgar Rubio Guzmán, presidente de la junta directiva del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema del Subsidio Familiar, la Compensación, la Salud y la Seguridad Social Integral, Sinaltracomfasalud, habla sobre cómo se desarrolla una política antisindical en las cajas de compensación para disminuir o desaparecer a los sindicatos, y cómo reducen garantías laborales de sus propios trabajadores.

Édgar Rubio Guzmán

– Grosso modo, ¿Qué son las cajas de compensación?, ¿Cómo se formaron?

Son un servicio de seguridad social inscrito a los servicios sociales, en el que se reparte una cuota monetaria por cada hijo menor de 18 años, dependiendo de la región tiene un valor entre 30 mil y 40 mil pesos, dependiendo del tamaño de la caja de compensación.

– ¿Cómo y cuándo nace este sistema?
– El sistema de subsidio familiar nació a partir de la lucha de los trabajadores del Ferrocarril de Antioquia, quienes mediante un pliego de peticiones y una ardua lucha obtuvieron en 1946 una convención colectiva en cuyo articulado había una cláusula de subsidio familiar, que correspondía al pago de tres pesos por cada hijo menor de 15 años que tuvieran.

Con base en esto, la Confederación de Trabajadores de Colombia orientó a los sindicatos del país a que en los petitorios incluyeran ese subsidio. Posteriormente, la asamblea nacional de la ANDI adoptó esta medida y creó la primera caja de compensación familiar en Antioquia, Comfama, que aún existe. La creó con 45 empresarios y 12 mil trabajadores. Había una participación tripartita: el 1% lo aportaban los trabajadores, el 4% los empleadores y había un aporte del gobierno, que nunca se cumplió.

Las cajas por dentro

– ¿Y en el ámbito nacional?
Hacía 1957, con Gustavo Rojas Pinilla se expidió el decreto que legalizó el sistema de subsidio familiar que les dio vida propia a las cajas de compensación. Todas con el fin de entregar la cuota monetaria como forma de redistribución de la riqueza que producen los trabajadores a través de una figura, mal llamada parafiscal, porque desde le encíclica Rerum Novarum o desde la doctrina social de la Iglesia se le conoce como el salario familiar de los trabajadores, producto de la riqueza que producen ellos mismos.

– Pero prestan otros servicios.
– Luego se prestan los servicios de educación, vivienda, recreación, salud, turismo, los últimos que se prestan son los de crédito social a través de la idea tomada del banco de los pobres, adecuada a servirle a sistema financiero, de una parte, y de otra parte a ser menos gravoso para los afiliados acceder a créditos en diferentes líneas y con tasas diferenciales a las del sistema financiero. Lo que más se está moviendo son los subsidios de vivienda.

– ¿Cuántas cajas de compensación hay?
– Actualmente hay 43 en los 32 departamentos. Hay grandes, medianas y pequeñas.

– ¿Cuántos trabajadores tienen?
– Alrededor de 80 mil entre directos y tercerizados. La de mayor nómina es Colsubsidio que tiene alrededor de 17 mil y Cafasur es la más pequeña que no tiene más de 50 trabajadores. Unos 48 mil trabajadores están tercerizados.

– ¿Cuántos afiliados hay en Sinaltracomfasalud?
– Alrededor de 2.800 en las 16 cajas de compensación donde tenemos presencia, más una base sindical de un hospital público en Ipiales.

Persecución

– Hagamos una mirada general a la problemática de los trabajadores en las cajas de compensación.
– Hay una problemática generalizada. Pero en estos momentos la situación más aguda está en Cafaba, en Barrancabermeja, donde desde hace años la caja ha pasado por dos fuerte intervenciones por parte de la Superintendencia de Subsidio Familiar que la han dejado peor. En estos momentos los trabajadores están en movilizaciones por desvío de recursos, contratación indebida, incluso hay unas demandas en la Fiscalía porque el anterior director aparecía firmando licitaciones y contratos, aún fallecido, en beneficio de terceros.

– ¿Qué hay en cuanto a abusos contra los trabajadores?
En Comfamiliar Huila el director de la caja ha venido disminuyendo la caja, ha entregado algunos servicios. El año pasado vendió los supermercados y desplazó la mano de obra. Negoció, a través de retiros voluntarios, a algunos trabajadores. A otros los despidió y a otros los trasladó desde Neiva a Boyacá a una IPS.

Hay demandas de la caja contra el sindicato y viceversa. Ahora se nos avecina la venta del área de salud, que no ha podido escindir porque la Superintendencia no le ha aprobado y ahora quiere vender por partes la infraestructura y desplazar alrededor de 140 trabajadores que hacen parte de la organización sindical.

-¿Qué sucede en las que usted cataloga como las más grandes?
– En Colsubsidio hay una persecución constante contra la base sindical, donde con otrosí desmejoran las condiciones de trabajo. Ahorita se hace obligatorio la firma de un documento que la caja denomina conflicto de intereses. La norma dice que el conflicto de intereses cubre a los altos ejecutivos, al consejo directivo y al revisor fiscal. La caja ha despedido a varios trabajadores por tener familiares dentro de la misma, pero a la vez ha tenido que reintegrarlos porque realmente no hay conflicto al no manejar recursos ni tomar decisiones.

Colsubsidio emitió un comunicado en el que dice que todos los trabajadores deben acogerse al otrosí o se verán sujetos a sanciones. Tampoco han querido negociar un pliego de peticiones, estamos ante un tribunal de arbitramento por la solicitud de anulación del laudo arbitral en la Corte Suprema porque la caja está negando un concepto de la Procuraduría que dice que los derechos extralegales de los trabajadores no pueden ser tocados de los aportes de los empleadores a las cajas de compensación. Cuando está destinado un 8% de ese 4% para los gastos administrativos, y dentro de esos las acreencias laborales. Entonces, la caja está agarrando ese concepto para decir que la Corte debe negar los derechos extralegales de los trabajadores obtenidos en convención colectiva.

Las cajas nacieron producto de la lucha de los trabajadores y, aunque prestan servicios de educación, vivienda, recreación, salud y turismo, no garantizan todos los derechos laborales ni sindicales a sus propios trabajadores. Foto Cafam

Soluciones y expectativas

-¿Hay problemas en las del oriente?
– En Comfenalco Santander estamos en la misma situación porque hace más de una década no se negocia una convención con los trabajadores. Esta semana, en asamblea de trabajadores se decidirá si se va a huelga o a tribunal de arbitramento.

– ¿Y en el suroccidente?
– En Comfamiliar del Cauca se está intentando negociar y no han querido hacer los aumentos salariales. Se entuteló y en las dos instancias se ratificó el derecho de los trabajadores a los incrementos y ajustes de acuerdo con la pérdida del poder adquisitivo. Adicional a esto se hizo extensiva la convención a los trabajadores a término fijo y que puedan afiliarse al sindicato, ya que hay algunos en el sindicato, pero no les reconocen los derechos convencionales.

– ¿Qué soluciones ven desde el sindicato?
– No se han podido unificar los criterios para el pliego único nacional del sistema de subsidio familiar, por eso nos toca negociar por empresa. Primero, hay que tener unas bases sindicales más amplias.

– ¿Tienen expectativas de que la situación mejore con el nuevo gobierno?
– Sí. Hemos venido realizando el empalme del Ministerio de Trabajo con el subgrupo de subsidio familiar, donde hemos venido mostrando lo que es el sindicato y su trabajo, su documentación, sus propuestas, problemática laboral. Y, le estamos apostando muchísimo al tema del estatuto del trabajo, frente a las garantías laborales y de asociación. Hemos estado haciendo propuestas, específicamente sobre cómo el sistema de subsidio familiar puede reorientarse para la generación de empleo y de empresa.