Julio Poveda, uno de los grandes

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Julio A. Poveda.

El miércoles 17 de febrero de 1999 en el sur de Bogotá fue asesinado el dirigente agrario y militante comunista Julio Poveda Gauta. Si bien la Fiscalía determinó recientemente el crimen como delito de lesa humanidad, persiste la impunidad en el caso. En homenaje, VOZ reproduce la crónica escrita por el director de la época

Carlos A. Lozano Guillén

Los asesinos dispararon sobreseguros. El carro Lada del dirigente comunista, cooperativo y agrario Julio Alfonso Poveda Gauta se encontraba detenido ante un semáforo en rojo, cuando una moto de color blanco y negro en la cual viajaban tres sicarios lo interceptó. Del velocípedo bajaron pistola en mano dos de los asesinos, quienes dispararon a quemarropa sobre la humanidad de Poveda y sobre el conductor Héctor Muñoz Martínez. El tercer sicario los esperaba con la moto encendida. Poveda Gauta recibió cinco impactos en el cráneo muriendo instantáneamente, mientras que su chofer también abaleado quedaba gravemente herido.

La esposa del dirigente cooperativo, Tulia de Poveda, quien viajaba en la parte trasera del vehículo se salvó de la muerte arrojándose sobre el piso del automotor. Fue cuestión de segundos. Corría el miércoles 17 de febrero. El hecho se produjo frente a las instalaciones del CAI del barrio Centenario, ubicado en la Avenida Primero de Mayo con carrera 27 sur, donde solo se encontraba un policía contestando el teléfono.

Dos uniformados que se hallaban a dos cuadras del hecho alcanzaron a disparar a los asesinos, pero estos abriendo fuego se perdieron a toda velocidad por la vía arteria. La gente aún se pregunta por qué los sicarios dispararon frente a un CAI y la respuesta que se da es la de que lo hicieron porque allí no sentían ningún temor.

En el carro, desesperada y consternada gritaba y lloraba Tulia de Poveda, quien al abrazar a su esposo quedó salpicada de sangre. Sin embargo, se sobrepuso a los trágicos hechos y minutos después rendía declaraciones a los investigadores del CTI.

Golpe de gracia

El asesinato de Poveda Gauta ha sido interpretado como parte de la ejecución del denominado “Plan Golpe de Gracia”, gestado en el gobierno anterior con el auspicio de la Brigada 20 del Ejército y oficiales cómplices, algunos de los cuales figuran hoy en los anaqueles de la Fiscalía y la Procuraduría.

El Ministerio de Defensa del gobierno Samper, titulado por Echeverry Mejía, prestó oídos sordos a las denuncias sobre el plan, elevadas ante su despacho y a pesar de haberse posteriormente disuelto la mencionada Brigada, las ejecuciones continúan, pues los integrantes de ella no han sido puestos presos ni procesados. El plan ha sido enfocado contra dirigentes del Partido Comunista, sindicalistas y activistas de los derechos humanos y su desarrollo ha estado a cargo de sicarios a sueldo o de unidades paramilitares, amparadas siempre en la complicidad militarista.

Poveda Gauta había recibido varias amenazas, por lo que su asesinato constituye en otra muerte anunciada. Era un viejo militante comunista nacido el 24 de mayo de 1929 en Icononzo, Tolima, fundador de la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia, CSTC, forjado en las luchas agrarias de Sumapaz junto al legendario dirigente agrario Juan de la Cruz Varela.

El día de su asesinato paradójicamente fue publicado en VOZ el editorial a su cargo. También había mediado con el espíritu solidario que lo caracterizaba para que la Federación Nacional de Cooperativas Agropecuarías, Fenacoa, obsequiara un ternero de su propiedad al periódico, en ocasión de cumplirse sus 2000 ediciones.

Dirigente agrario

A su muerte Poveda Gauta cumplía 70 años, era gerente de Fenacoa y contaba con una significativa capacidad intelectual, producto de su larga experiencia en las luchas populares y de conocimientos adquiridos en seminarios y cursos especializados, algunos de los cuales cursó en Chile y Bulgaria.

Como antecedentes del asesinato de Poveda se cuenta el reciente asesinato del secretario general de Fensuagro Víctor Julio Garzón, acribillado cuando se disponía a entrar a la sede de este sindicato agropecuario. El asesinato de Poveda Gauta ha sido condenado por organizaciones políticas, sindicales y gremiales y por una amplia gama de personalidades e intelectuales.

Un comunicado emitido por la Comisión Internacional de las FARC-EP en el que la organización insurgente se solidariza con los familiares y amigos del dirigente agrario, recuerda la exigencia de este movimiento insurgente al gobierno para que muestre los resultados ciertos en la lucha contra el paramilitarismo. ¿Cuántos muertos más se necesitan para que el gobierno proceda afectivamente contra los grupos paramilitares?

Julio Alfonso Poveda fue de los grandes. Trabajó por construir el movimiento agrario y fue un destacado luchador por organizar a los campesinos en defensa de la tierra y la reforma agraria. Fundador de la CSTC y director de su periódico Unidad Sindical. Durante varios años se desempeñó como miembro del Comité Central del Partido Comunista y en la actualidad era el gerente de Fenacoa. Siempre se destacó como constructor del Partido Comunista. Fue un comunista ejemplar.

Un ejemplo de unidad

A pesar de los quebrantos de salud estaba en plena actividad y se mostraba lleno de vitalidad. Hace pocos días nos habló de su empeño para reunir a las organizaciones agrarias. Estaba entusiasmado en la tarea de forjar la unidad para que estas contribuyeran al proceso de paz. Precisamente sobre este tema escribió el pasado editorial de VOZ, con palabras modestas pero certeras. Pienso que fue el último de sus escritos, que quedó como testimonio de unidad y optimismo.

Y queremos destacar este aspecto en el homenaje a la vida y obra de Julio Alfonso Poveda. La necesidad de la unidad para cambiar a Colombia. Porque, ¿de qué acuerdo político nos habla el gobierno cuando asesinan a los mejores hijos de Colombia? ¿De qué acuerdo político nos habla el gobierno cuando asistimos a la desenfrenada acción del paramilitarismo? ¿De que acuerdo político nos habla el gobierno cuando agrede económica y socialmente a los trabajadores y campesinos?

Claro que como lo planteó el camarada Poveda en el último editorial de VOZ, los comunistas estamos por la unidad de las fuerzas democráticas y populares. Nos pronunciamos por un acuerdo político patriótico, democrático y popular, que incluya a la izquierda, a los trabajadores y campesinos, a la intelectualidad y a la juventud, a los sectores democráticos y a la insurgencia. Será un acuerdo político para transformar a Colombia.